Esperar o Actuar

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Por: Jazmín Ospina, Especial para EL OPINADERO JUNIOR

Qué podemos esperar de los humanos en estos tiempos de crisis, de aceleración desproporcionada que nos consume rápidamente, ni siquiera tenemos el tiempo suficiente para darnos cuenta del gran problema que estamos viviendo, está presente con un efecto bola de nieve, se nos hace tan grande en frente de nuestras propias narices y aún negamos su existencia.

Hay otros que se han detenido a tiempo y tratan de hacer entrar al resto de la humanidad en conciencia del gran daño que estamos causando no solo a nivel ecológico que es catastrófico, también social, político, moral, estamos en una era decadente de sentimientos y de conservación, ahora más que antes se sienten las secuelas de nuestro daño a través del tiempo, ¿Por qué lo hacemos? Es una pregunta que tendría millones de respuestas, bien argumentadas, pero la intención no es sólo conseguir respuesta, es motivar acciones que empiecen a generar un sentimiento de pertenencia, de amor y respeto, sobre todo de conservación. Pero esta no es la primera vez que se intenta despertar a aquellos seres ausentes de la realidad, varios escritores, infinidad de ambientalistas, de activistas han dedicado gran parte de su vida para que veamos que las consecuencias que tendremos que afrontar son desgarradoras, enfermas, un futuro tenue y hostil, mientras no veamos que el mundo grita horrorizado, que agoniza en unos últimos intentos de vivir y conservar vida.

Pero qué podemos pedirle a una humanidad cuya historia se ha escrito con sangre y cuyo final siempre será el mismo al pasar de las generaciones, un fin mediocre y egoísta que solo busca  el beneficio propio, ese pensamiento de envidia y avaricia que ha acabado con tantos suspiros al sol, ha esclavizado generaciones, oscurecido pensamientos acortado esperanzas acabado sueños, solo por un fin desequilibrado por solo tener más y más, destruyendo todo a su paso: sociedades, vidas, culturas, ecosistemas, especies. No merecemos los regalos de la naturaleza, ni el privilegio de respirar y vivir de ella somos la sentencia de muerte para nosotros mismos, somos la propia arma de destrucción masiva que arrasará con todo a su paso, y no queremos reaccionar, no queremos aceptar nuestra intención de querer vivir y al mismo tiempo negar toda esperanza de vida. Esperar a morir contaminados, en una agonía interminable de dolor y sufrimiento y con el peso de haber exterminado cada aliento de vida.

No esperar, actuar en este momento y empezar a realizar pequeñas acciones con mi entorno de amor, consumir menos conservar más, de respeto y unión de luchas voluntarias y activas que despierten ese ideal de vida por respirar más aire puro, por ver más bosques resplandecientes, por más ríos y mares puros, por la vida en toda su magnificencia, por un cambio total en nuestro destino, por un futuro y un legado nuevo de las generaciones venideras.

Gracias al Semillero Gliglicos y a EL OPINADERO por abrirnos nos ventanas.

1 COMENTARIO

  1. Esel momento de hacer. el cambio, de parar de contaminar, de reutilizar, de limpiar, de recoger todo dentro del hacer más actuar y menos proponer muy bien lo dice el artículo para ser dignos de la manifisencia de este mundo.

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