Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadESTO NO ERA UNA EXPOSICIÓN

ESTO NO ERA UNA EXPOSICIÓN

A propósito de la 1ª FERIA DE ARTE, en GASTRONOMÍA Y CAFÉ “SABOR A MÍ”

La primera Feria de Arte, Gastronomía y Café en Expo-futuro SABOR A MI, en  la que participaron 14 artistas pereiranos de un nivel creativo, talentoso y único, con  un compromiso plástico que los llevó a realizar un esfuerzo  que los transportó al puerto que era ese lugar con bellos y muy originales lenguajes, para cautivar a propios y extraños de nuestra ciudad y en general del eje cafetero, quienes no solo se dejaron sensibilizar por los expositores, los cuales mostraron  ideas y formas propias y diversas; nos dejaron detectar espectadores que se fueron felices, con reflexiones y muchas preguntas, que hasta expresaron: ¿cómo es que estos hombres y mujeres de la creación, tienen manos tan precisas para llegar a semejantes conclusiones? 

Es de anotar que entre las invitadas a la 1ª Feria, era el obelisco central de esta primera exposición; la Maestra pereirana Lucy Tejada, con sus precisos trazos entre el dibujo y el grabado, quien escribió y entregó a manera de crónica todas sus experiencias, que le arrojaron grafos y diseños de los distintos lugares latitudinales del mundo donde su presencia estuvo, con herramientas de la plástica interpretando, realizando y fotografiando de manera interpretativa una realidad vivida, con una plástica poética que la llevó a estar en el pódium más importante del mundo, terminando su carrera en la meta, con su propio Museo en la ciudad de la Perla del Otún, situado en el edificio que lleva su mismo nombre.

Pero hay otra mirada y quiero comenzar con el título de este artículo.

Viéndolo bien, este espacio gigante, frío y bien iluminado, con paneles de más de 10 metros de altura y de un color crema y con una alfombra gris y vetas orgánicas, casi negras como las de la piel de las cebras, con un techo tecno- minimalista, era el contenedor de los 14 artistas, que con más de 90 obras, que podríamos denominar como un espacio museal del conocimiento, espacio inteligente, el de la sensibilidad, el de los encuentros, el de la camaradería, las conversaciones y anécdotas y  de todo aquello que estuvo relacionado por las ciencias humanas; ese espacio que tenía paredes cubiertas de un material que exhalaba contextos hablados y actitudes de investigación, todo provocado y motivado por las obras de estos expositores y creadores nuestros, a los que se les entregó una placa especial  de reconocimiento.

Las personas visitantes,  entre niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y los individuos (perros de todas las razas y tamaños), se acercaban a las obras para mirar sus contenidos, técnicas, texturas significantes, cosas sacadas de otros planetas, conseguían con sus celulares de alta gama fotografías y “selfis” que les permitían mirar los intríngulis, las líneas delgadas de la gráfica de cada obra, que decían algo que, creeríamos nosotros, los identificaba con sus vidas y acontecimientos vividos de manera presencial, o solo por noticias, pero que era un motivo de provocación para extasiarse por instantes, y de volver repetidas veces a la misma obra con más personas, para ratificar lo visto, para retornar la mirada con otros ojos, o con la esperanza de encontrar algo que se les había escapado, pero sabiendo que estaba ahí, pero que solo faltaba reincidir con la observación aguda para salir satisfecho (a), una actitud, aptitud que sentíamos los organizadores, artistas, los curadores Germán Ossa (crítico de cine y excelente dibujante por demás) y quien escribe esta nota, una exigente labor que requirió de museología y museografía, un montaje único y conductor, era un momento que suspendía el tiempo por instantes, pues comprobamos que estas 9.000 personas que vieron a estos 14 artistas con más de 90 obras, solo tuvieron una conclusión, que no era el edén del arte, pero tampoco era una exposición, por el contrario, era un debate con ellos mismos, una conversación entre la obra, el artista y el espectador, para construir conocimiento, ese que los llevó a fundar las páginas nuevas de otro evento importante como los que se celebran en esta ciudad pujante.

Un evento que estuvo por tres días, 12 horas diarias y llenó de gastronomía y café, valga la citación de estos dos componentes importantes de cualquier evento de estas magnitudes, para complementarse y sacar una unidad que sorprendió, de manera directa y muy positiva, ambientado también por la música y la danza, que son otras áreas de excelente calidad, para mirar esta actividad sociocultural y artística como un todo de manera holística, que nada de lo registrado en estas páginas podía haber faltado, es como un fractal, que es el todo en la parte, la parte haciendo un todo, un lenguaje dialéctico que siempre estará por muchas ferias más, sorprendiendo a los pereiranos grandes y pequeños con todas estas dimensiones.

Esta feria tenía cuatro momentos: la gastronomía, el café, la música y la danza y al final del túnel o el recorrido, el salón del arte, la cueva donde se llegaba a la tranquilidad y al susurro, a la meditación y la reflexión, a la contemplación y al asombro.

Uno de todos los artistas estuvo muy atento, como si fuera el anfitrión, mediador y guía; un hombre de las letras que viene incursionando en el arte visual con su “Rayadismo” como el mismo lo denomina (no conocíamos este género o técnica, pero tampoco se aleja entre lo que argumenta y lo que dice su obra, solo nos corresponde pedirle a la Real Academia de la Lengua española que por favor la integre o la incluya en su próximo diccionario), quien con su discurso, Alexander Vélez, bien construido entre la metáfora, lo poético, lo humano y la tecnología, y valiéndose de una plática de alto contenido sensible, con un aspecto de hombre menudo y de “Dadaísta contemporáneo”, que comenzó en la peatonal de la 18, la calle de los artesanos, artistas, conversos y el comercio del arte bien hecho como dibujante callejero y que saltó de manera súbita a esta 1ª Feria de Arte por toda su persistencia, resistencia y dedicación, pero más por su obra discursiva y de contenidos desbordantes, con mucha literatura y anécdotas de la misma, se enfrentó a todo tipo de públicos con una disertación bien tratada, con lenguajes precisos, con la cadencia de la palabra y su performance que lo hace único y con lo que edulcoró siempre su figura, envuelta en su traje simple y sus gafas caídas hasta la mitad de su nariz dantesca, convirtiéndolo en un bello ser.

Gracias a la junta directiva, al doctor Jorge Iván Ramírez Cadavid su Presidente, a Javier Montoya que le apostó a este evento inmaterial del patrimonio, a los montajistas Diego Ospina y Cristian Ramírez y a sus compañeros, que con sus peripecias, alegría y buen humor lo hicieron todo excelente; por supuesto a los 14 artistas, a Rafael González, ese mediador que no perdió su postura, a Marcela Ocampo que con su amable y sensible manera de manejar las situaciones desequilibradas y al equipo de comunicación y a otros y otras invisibles que hicieron parte de esta 1ª Feria de Arte, Gastronomía y Café Sabor a Mí, versión que creo, no será la primera, ni la última, pues se convirtió de verdad en el piloto que salió a la altura de las circunstancias.

Nos encargaremos de convertir a Pereira en una ciudad dueña de una prestigiosa Feria de Arte.

Nos veremos entonces en la del 2023 con más contenidos y otras experiencias.

James Llanos Gómez

curador

2 COMENTARIOS

  1. Un orgullo poder presenciar estás obra de arte cultura y humanidad. A cada uno de los artistas mil felicitaciones.

  2. Gracias a los curadores por la excelente recepción en esta primera feria expositiva sabor a mí. Importante el hecho de que Pereira acoja a sus artistas con cariño y respeto, porque son parte importante del trazado estético de una lectura sociologica acerca de nuestra realidad.

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