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LUIS FERNANDO CARDONA
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Fassbinder

CINE

Vuelvo a traer a colación en mi nota de cine de este importante medio, portal o página de prensa asociado a las redes sociales llamado inteligentemente “EL OPINADERO”, al Cine Club de películas alemanas, que desde Cali dirige y orienta y anima, el cinéfilo consumado Rodrigo Vidal, pionero de los Festivales de Cine de SÚPER 8 mm, que llevó a cabo en la década de los setentas en su ciudad valluna.

De entre tantas cintas hermosas, inteligentes, extrañas, mágicas y poderosas que nos ha presentado todos los lunes de este año (su cine club es gratuito y se puede acceder al mismo ese día a las 7 de la noche), hemos visto ya varias del gran realizador Rainer Werner Fassbinder, uno de los más importantes directores que ha dado para la historia del Cine, en el territorio del Nuevo Cine Alemán, a quien le queremos dedicar la columna de hoy.

FASSBINDER

Rainer Werner Fassbinder (Bad Wörishofen, 31 de mayo de 1945-Múnich, 10 de junio de 1982), fue un director de cine, teatro y televisión, actor, productor y escritor alemán. Fue un representante del Nuevo cine alemán. Llegó a encargarse también de la fotografía y, sobre todo, del montaje de muchas de sus obras, habiendo sido además en algunas de ellas, su protagonista, pues fue un actor genuino y destacado. Era hijo de un médico militar y de una traductora, que se separaron cuando éste tenía seis años. Se quedó con la madre, Liselotte Eder (que colaboraría en algunas de sus películas), y vivió protegido a veces por su abuela. Normalmente en sus filmes no aparece la figura paterna, y muchos de los argumentos son trasposiciones de sucesos y afectos personales (incluyendo a sus actores). ​

Su trayectoria artística se inicia en el ámbito del teatro: entre 1967 y 1976, Fassbinder escribe, adapta o dirige más de 30 obras con la ayuda de colaboradores suyos.​ Entre sus obras teatrales más importantes figuran Gotas de agua que caen sobre piedras ardientes (Tropfen auf heisse Steine, obra original de Fassbinder llevada al teatro en 1985 por Klaus Weisse para el Festival de Teatro de Múnich), La aldea en llamas (Das brennende Dorf, original de Lope de Vega, adaptada por Fassbinder y dirigida por Peer Raben), Las amargas lágrimas de Petra von Kant (Die bitteren tränen der Petra von Kant, obra original de Fassbinder y dirigida por Peer Raben, que Fasbinder llevaría al cine en 1972) y El tío Vania (Onkel Wanja, original de Anton Chéjov, adaptada y dirigida por Fassbinder en Frankfurt).

Empezó su carrera cinematográfica en 1969 con dos películas. “El amor es más frío que la muerte” (que vimos el lunes pasado), fue presentada en el Festival de Berlín. “Katzelmacher”, que obtuvo el premio de la crítica internacional, basada en una pieza teatral del propio Fassbinder, que había representado en el Antitheater de Múnich, un teatro de vanguardia dirigido por él; la película era vitalista, de estilo indirecto y muy expresivo y sin afán por ser coherente.

Pero la influencia del melodrama estadounidense en Fassbinder irrumpe pronto, a partir de 1971, cuando vio una serie de películas de Douglas Sirk en una retrospectiva, y decidió ir a conocerlo personalmente a su casa de Lugano (Suiza). Las películas de Sirk, y las charlas con él, le hicieron buscar un cine más popular, a salir a buscar al público, dejando atrás su primera etapa más artística (influenciada por la Nouvelle Vague, a la que reconoce en los genéricos de su primera película). Su propósito desde ese momento fue crear unas películas «como las de Hollywood, pero sin la hipocresía». Con el modelo de Douglas Sirk en mente y aplicando los preceptos del dramaturgo Bertolt Brecht, Fassbinder buscó la manera de comunicarse con la audiencia sin trucos sentimentalistas, rechazando la empatía natural del espectador, y presentando las historias de la manera más fría, intelectualizada y distanciada.

Esta intención dio lugar a un estilo de filmar atrevido y moderno (tan moderno como el de sus primeras películas, pero con otra actitud). La presencia de la cámara se hace casi visible al espectador, por los ángulos, los movimientos y los planos que hace, consiguiendo así una anti-naturalidad que pretende distanciar al espectador y obligarle a juzgar las historias sin manipulaciones sentimentales. Su primer «melodrama distanciado» fue “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (1972), que fue su primer éxito internacional.

SU ALEMANIA

La prolífica carrera cinematográfica de Fassbinder (más de 40 películas en menos de 15 años) le permitió hacer un repaso exhaustivo de Alemania: su historia, su sociedad, su cultura, su geografía, y el malestar del tiempo en el que vivió, por la violencia de relaciones con las que tuvo que enfrentarse. Fassbinder filmó por todo el país, situando sus historias en Baviera, Baden, Fráncfort, Coburgo y Berlín. Muchos críticos señalan que las películas de Fassbinder son indispensables para entender la Alemania de hoy.

Fassbinder retrató todas las clases sociales: la burguesía en “Ruleta china”, los comerciantes en “El mercader de las cuatro estaciones”, el proletariado, sobre todo en “Viaje a la felicidad de Mamá Küsters”, el lumpen en “El amor es más frío que la muerte”, lo patronal en “La tercera generación”, los intelectuales en “El asado de Satán”, los periodistas en “La ansiedad de Veronika Voss”, los artistas en “Lili Marlene”, los inmigrantes en “Katzelmacher”. De ahí que haya sido llamado el Balzac del cine alemán.

Llevó al cine obras capitales de la literatura alemana, como “Effi Brest” (1894) de Theodor Fontane (quizás el más importante escritor alemán del siglo XIX, cuya novela se considera la Madame Bovary alemana), o “Berlin Alexanderplatz” (1929) de Alfred Döblin (que retrata la crisis social y moral de la Alemania prenazi), así como una dramatización de una revuelta de campesinos del siglo XV (Viaje a Niklashauser).

Realizó una trilogía sobre la República Federal de Alemania de la posguerra, la «era Adenauer»: “Lola”, “El matrimonio de Maria Braun” y “La ansiedad de Veronika Voss”. También retrató el nacimiento del nazismo en “Desesperación”, que la pudimos en premiere mundial en un Festival de Cine de Cartagena, donde él mismo hizo su presentación, en la que su protagonista es el extraordinario Dirk Bogarde, así como su auge y caída en “Lili Marleen”.

Además, retrató los asuntos sociales de más actualidad en su época, como el terrorismo de extrema izquierda de la Rote Armee Fraktion (RAF), en su película “La tercera generación”, o la xenofobia en “Katzelmacher” y “Todos nos llamamos Alí”. También participó en el filme colectivo “Alemania en Otoño” junto con otros directores de izquierda, para dar su punto de vista sobre los acontecimientos de 1977 relacionados con la RAF.

La soledad, el miedo, la desesperación, la angustia, la búsqueda de la propia identidad y la aniquilación del individuo por los convencionalismos, el amor no correspondido, la felicidad soñada y el deseo tortuoso, la explotación de los sentimientos y su comparación a una mera transacción comercial, las pasiones íntimas como forma de retratar una época (la de la Alemania de los años 1970, que aún arrastra las consecuencias de la posguerra, «de la democracia que recibió como regalo») y dar testimonio de sus grietas económicas, políticas, morales y sexuales: esos son los grandes temas del cine de Fassbinder, en el que casi siempre tendrá un protagonismo esencial la mujer, figura que le servirá de excusa para poner de manifiesto los mecanismos opresivos que se dan en la relación de pareja, para plantear diversas fórmulas de emancipación femenina, y para representar a la mismísima nación alemana en sus filmes sobre la «era Adenauer» a través de tres heroínas «que pugnan por sobrevivir a los estragos del pasado»: “Maria Braun” (interpretada por Hanna Schygulla en “El matrimonio de Maria Braun”), “Lola” (interpretada por Barbara Sukowa) y “Veronika Voss” (interpretada por Rosel Zech en “La ansiedad de Veronika Voss”).

En su filmografía, llena de personajes femeninos inolvidables, hay que destacar algunas actrices con las que trabajó intensamente, como Hanna Schygulla, Margit Carstensen, Ingrid Caven o Irm Hermann, con algunas de las cuales tuvo relaciones amorosas. Todas ellas de su misma generación, formaron parte de su equipo desde el principio, pero también trabajó con actrices mayores, como Brigitte Mira, una actriz y cantante mayor que él reivindicó dándole papeles protagonicos en “Todos nos llamamos Alí” (1973) y “Viaje a la felicidad de Mamá Küsters” (1975).

GAY

Aunque Fassbinder, que estuvo casado dos veces y tuvo relaciones con personas de ambos sexos (con cuatro hombres, muy tormentosas), nunca trató de hacer un «cine gay» en el que se tratara lo gay como una problemática. En casi todas sus películas aparecen personajes homosexuales y, como él mismo dijo, «siempre puede notarse una sensibilidad gay en todas mis películas», propia de su personalidad. Además, algunas películas suyas tienen como protagonista un personaje homosexual, como “Las amargas lágrimas de Petra von Kant”, “La ley del más fuerte” o “Querelle” (basada en la novela Querelle de Brest, publicada por el autor francés Jean Genet en 1947).

Un extraordinario artista que se dio el lujo de hacer dos películas en un mismo mes y escribir un guion para una cinta en un viaje de ocho horas de vuelo.

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