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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Felices fiestas o feliz navidad?

¿Felices fiestas o feliz navidad?

En estos tiempos decembrinos como debemos saludar a las personas correctamente. Debemos decirles ¿felices fiestas? O ¿feliz navidad? Algo es claro y es que en las últimas décadas el laicismo ha ganado mucho terreno, al quererse eliminar cualquier expresión religiosa y toda referencia a Dios y a lo sagrado; tendencia que influye en el lenguaje, ya no hablamos de fiesta a la virgen, sino de “el día de las velitas”, ya no se desean “feliz navidad”, sino “felices fiestas”.

Cuando hablamos de “felices fiestas” ¿a que o a quien nos referimos? ¿la fiesta de quién? ¿tendrá sentido hablar de navidad, si ya no la celebramos? ¿Cuántos son los que creen de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que saben celebrarla en lo más íntimo de su corazón?

Seguramente para muchos estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.

Celebrar la navidad no es algo tan fácil, ya que el celebrarla es atrevernos a creer que Dios tiene la posibilidad de volver a nacer entre nosotros; un nacimiento que es escandalo para muchos, ya que por decisión propia quiso hacerlo en una humilde gruta, frágil, débil, para que lo sintiéramos más cercano, más comprensivo, más tierno, más amigo, más alegre, más grande de lo que nosotros solemos creer.

Como nos cuesta aceptar que la navidad es el tiempo de la bondad y la ternura de Dios; el poder comprender lo que significa que Dios se nos ofrece como un niño débil, vulnerable, indefenso, lleno de gozo, paz y ternura.

Que mejor regalo podemos tener si entendemos que la navidad celebra la fiesta de un Dios, abajado, encarnado, hecho hombre, como cualquiera de nosotros; un Dios que se hace el mejor de los regalos, ya que nos anima a levantarnos de nuestras miserias, a enseñarnos que Dios se humaniza, para que lo humano, tocando lo divino, pueda ser un ser con trascendencia, un ser para la eternidad.

Acaso no tenemos razones para estar felices y desearles a quienes amamos, no unas felices fiestas, sino una feliz navidad, donde debemos abrazarnos, porque tenemos la oportunidad de celebrar un año más, que tenemos el regalo de un Dios niño, que lo acogemos nuevamente con un corazón creyente y agradecido, donde surge nuevamente el cantico universal, alegrémonos de corazón, llenos de esperanza, porque ya esta aquí el niño Dios, y con los ángeles del cielo, bailamos de contentos y que sepa el mundo que Dios nos visitó.

Padre Pacho   

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