Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadFELIX IANO

FELIX IANO

Cuando nos conocimos fue amor a primera vista, ambos congeniamos muy bien, se mostró muy cariñoso, sus ojos brillaban como dos relámpagos llenos de encanto, su mirada misteriosa irradiaba resplandores de alegría; él era como un paisaje en el atardecer que jadeante miraba las sombras de un bello anochecer.

En cuanto me regalaron a Felix iano, no sabía qué hacer con él, pues mi trabajo y ocupaciones diarias son prioritarias, pero yo estaba solo y esa compañía me pareció oportuna y necesaria.

 Es joven, aunque parece viejo, no es sordo, ni ciego, ni mudo tampoco. Entablamos una buena amistad, cuando me veía, saltaba de contento, temblaba de emoción, no cabía la menor duda, es el amigo perfecto, no hablaba, simplemente ladraba.

De regreso en las tardes a mi humilde morada, Felix iano ya me esperaba, sus vivaces ojos, sus orejas, su cola, sus paticas, todo era un circulo amoroso entre dos seres diferentes que viven juntos en un ambiente sutil y maravilloso.

En las mañanas y en los atardeceres salíamos a dar un ligero paseo, algo así como una obligación que se convirtió en un habito o una necesidad urgente de Felix iano, yo no podía negarme. En las noches quería dormir conmigo en la misma cama, pero no lo consideré prudente ni decente, a cambio le organice su propio lecho con un antiguo saco rojo, desde allí, me observaba de reojo.

Pero había algo que no me dejaba tranquilo, su nombre, Felix iano, no sonaba bien, ni estaba acorde con su garbosa presencia. Entonces decidí llamarlo por la primera mitad, Félix, me pareció bonito y lo llame con suave voz: ¡Félix, Ven paca, lo intente varias veces, pero ni siquiera se inmuto, lo iba a llamar por la segunda parte, pero me detuve, la verdad, aunque era emocionante, me pareció poco elegante.

Seguí gastándole mente a este anhelante deseo y por fin di en el blanco, creí encontrar el nombre ideal para este fiel compañero, lo bauticé GALO, corto y primoroso, por cierto, muy hermoso.

 Al rato salimos a dar la acostumbrada ronda diaria y tomando una corta distancia lo llame así: ¡Ven paca galo ¡y atérrense, el animal salió despavorido, corriendo como alma que lleva el diablo alejándose rápidamente de mí. Me tocó que correr mucho para alcanzarlo, quedé rendido, exhausto; pues gasté gran parte de mis energías; por cierto, casi no lo alcanzo. Yo en un acto de piedad sobándole su peluda cabeza le dije con gran delicadeza, no temas, Felix iano, no es lo que estás pensando y aún temeroso y extenuado me miro asustado.

Estos animalitos llamados mascotas gozan de un singular don, todo lo entienden, son mansos y dóciles, aunque algunos son feroces, pero igual son canes que en la ruda marcha de la vida doblegan su ansiedad salvaje para llenar de amor y ternura nuestra existencia pura. Aquí queda un claro ejemplo de esta singular aventura, es nuestro querido y apreciado Felix iano. He dicho

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