Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadGanar una elección, no es suficiente

Ganar una elección, no es suficiente

Ganaron la rabia y el descontento que han llevado al pueblo colombiano a cambiar de opinión política.

Pero siempre ha habido una enorme diferencia entre proponer un cambio y hacerlo. Ni siquiera las dictaduras han logrado cambios sustantivos de corto plazo y por eso tienen la tendencia a prolongarse en el tiempo, no sin los traumatismos y turbulencias que históricamente hemos visto.

De allí que el desafío de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, va más allá de ganar las elecciones y pasa por la capacidad que deberá demostrar para cumplir sus promesas de cambio y al mismo tiempo unir al país.

No es claro el cese de la fastidiosa polarización en un país que ha vivido con un mapa político dividido y en conflicto, aun con un Petro triunfador que anuncia un gran acuerdo nacional.

Como político y candidato, Petro ha sido un guerrero. Simón Bolívar dijo que una cosa es el guerrero y otra el gobernante. Esperemos que así sea y la magnanimidad se haga presente.

La oposición agresiva para acentuar las diferencias es parte de la estrategia de los políticos de oficio para mantener su vigencia y protagonismo.

Que no la han sabido administrar por dentro de los parámetros éticos, es otra cosa, pero es obvio que no de otra manera han mantenido su protagonismo político y sus manos en la alacena del poder.

Sin duda que han sido los excesos y los abusos que de todo género la propia clase política tradicional ha cometido durante muchos años perdiendo los patrimonios más preciados de cualquier dirigente: la credibilidad y la confianza pública.

El consistente resultado electoral de primera a segunda vuelta es el evidente castigo político a la mala conducción de los destinos del país, pero ojo, que, por ahora, solo nos llena de ilusión.

Este proceso electoral es apenas el punto de quiebre que podría marcar un nuevo horizonte que ojalá nos permita ver a nuestros líderes sin sospechas, a nuestras instituciones con confianza y al Estado cumpliendo su misión de dar paz y bienestar a su gente.

Ese es el mensaje inequívoco del proceso electoral que finalizó ayer, pero lo que viene, es aún más desafiante que el triunfo electoral que por primera vez en la historia enfrentó a dos candidatos por fuera de los partidos que han gobernado al país desde el inicio de la República.

El país nacional está mamado del engaño, la farsa y el doble estándar del país político.

Desde que somos república, los sueños más anhelados y anunciados se han convertido en pesadillas. Hemos visto el glorioso ascenso de muchos presidentes.

Y luego, el patético y vertical derrumbe del pedestal presidencial cuyas promesas incumplidas y polémicos gobiernos de élite han dejado una estela nebulosa de incertidumbres y pesadumbres, mientras ellos siguen ahí, rozagantes disfrutando  pensión vitalicia y los privilegios propios de las reliquias.

Ahora, otra vez, a creer en un nuevo país con la palabra frustración navegando a la deriva en las entretelas. Por eso, al nuevo gobierno nacional hay que darle un compás de espera, de manera tal que, sin perder el optimismo y el espíritu colaborativo, podamos tomarle el pulso del día a día, además, esperando que las condiciones globales mejoren.

La gente ya conoce la historia de la frustración nacional cuya narrativa enseña un Estado cuyos líderes en la teoría y en la retórica dicen defender la democracia, pero cuyas malas prácticas demuestran cómo la han usufructuado en su propio beneficio, al paso que crece la brecha social y la corrupción despedaza las instituciones, corroe la moral pública y desprestigia la política y a los políticos, quienes ahora reciben una drástica lección que ojalá asimilen.

Como hemos dicho en repetidas ocasiones, hay que mantener la serenidad y el optimismo esperando que los cambios anunciados sean positivos, que generen bienestar y dignidad para todos y sirvan para que como colombianos, seamos un solo país, porque Colombia merece más.

De allí que ganar no es suficiente, ni lo es todo.

2 COMENTARIOS

  1. Ante un país tan fragmentado , se espera de nuestros gobernantes el apoyo a las propuestas que dignifiquen el ser humano.
    La deuda histórica es innegable.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos