Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Habrá analfabetismo político en Colombia?

¿Habrá analfabetismo político en Colombia?

El peor analfabeto es el analfabeto político.

Bertolt Brecht.

Tremendo este problema, pero lo más grave de todo es que la gente no se da cuenta que lo es. Por lo menos el otro analfabeto, es conocedor de que no sabe leer ni escribir. Cuando nos damos cuenta que estamos frente a un analfabeto político, buscamos las maneras de ayudarle a que se dé cuenta y lo supere, pero no es fácil. Al contrario, es muy difícil y muchas veces la gente que intenta ayudarlo termina en problemas. Obvio: también muchas veces el que intenta ayudar se equivoca y no sabe cómo hacerlo bien, en forma convincente, sin ofender y sin retar.

¿Cómo se conoce a un analfabeto político?

  • Como analfabeta, no lee sobre política más allá de los mensajes y memes que mandan por los chats. Así mismo es maniático reenviandolos por todo chat colectivo en que se mete, aún por los chats que no tienen como objetivo el tema político.
  • Oye o ve noticieros, se guía por ellos y peor aún… se los cree… sobre todo si confirman sus creencias.
  • No es capaz de escuchar a los que piensan distinto. Su impaciencia es monumental.
  • Por lo general dice que no le gusta la política, que es sucia, lo que es ya una posición política porque termina aceptando el status quo político que existe, lo cual es muy beneficioso para los que se lucran de la política en forma ilegal, corrupta o al menos injusta.
  • El analfabeto político cree entender las cuestiones políticas, sin haberlas estudiado, lo cual es como si alguien recetara medicamentos sin haber estudiado medicina.
  • Como todo fanático, muy parecido a los fanáticos del fútbol, se exaspera con nada, en especial si ve algo que considera que va en contra de su enfoque o equipo político.
  • Le encanta sembrar miedo y hasta pánico exagerando hechos y eventos, inventándose otros, y diciendo lo que otros quieren oir con tal de encontrar secuaces, alidos o quien aplauda su recortado enfoque político.
  • Por su incapacidad para razonar en lo político, vocifera y usa expresiones llenas de adjetivos ofensivos.
  • Se cree todo lo que dicen siempre y cuando coincida con su fanatismo. Muchas veces sabe que son mentiras o exageraciones y aún así le encanta difundirlas por tres o cuatro chats colectivos.
  • Más que convencer le interesa injuriar. Actúa en algunos chats de manera descontrolada, sin respetar las normas de los mismos.
  • Es amigo de las soluciones autoritarias, militaristas y está de acuerdo con dar manos libres a la fuerza pública, o peor aún a la violencia de estado.
  • Casi siempre es xenofóbico, discrimina razas, etnias, orientaciones sexuales diversas, etc. Para ello juzga, condena y no perdona. Sin embargo, no es raro que algunos, se sientan profundamente religiosos.

Todo lo anterior es debido a un enfoque lineal, unicausado, y no sistémico y multicasado de la realidad histórica, social, política y económica del país.

Ese analfabetismo político hace que quienes lo sufren tengan enfoques tremendamente equivocados sobre temas como los problemas sociales, la violencia, la delincuencia, la inequidad, la pobreza, los comportamientos de la gente, la seguridad, la participación política, los gobiernos, las elecciones, etc., cuestiones que no comprenden nada bien y por eso lanzan, proponen o aprueban actuaciones, iniciativas o “soluciones“ que no sirven o empeoran las cosas.

Muchas personas normales, incluso muy buenas en otros campos, en su profesión, por ejemplo, son analfabetos políticos. Y aunque parezca increíble, muchos políticos de profesión y claro los politiqueros, son grandes analfabetos políticos… Se caracterizan más bien por ser oportunistas, astutos y expertos en lograr sus objetivos personales y no en dominar la política, entendida ésta como la ciencia y el arte de gobernar.

La gran mayoría de los periodistas de los medios tradicionales de comunicación (radio, prensa y telivisión) que dominan en la sociedad colombianas se destacan por ser horrorosamente analfabetas políticos (ver a Vicky Dávila, Catalina Suárez , Luis Carlos Vélez, Gustavo Gómez, Salud Hernández y Carlos Antonio Vélez) y le hacen un daño monstruoso al país. Por eso la élite económica y política de Colombia es dueña de los principales medios de comunicación.

Todo lo anterior en el fondo es producido por lo que Joost Meerloo llamó “menticidio”: toda una estrategia de los regímenes dominantes a través de muchos medios, que incluyen a los de comunicación social, que llevan a cabo para dominar y domesticar a la población.

¿Qué puede hacer una persona para superar su analfabetismo político? Es una buena pregunta e intento dar una respuesta diciendo que podría hacer una o algunas de las siguientes cosas:

  1. Leer columnistas valiosos en forma sistémica y permanente. Ni el 0.002 % de la gente lee columnistas que son los que analizan las noticias, la realidad, y con eso se puede tener una visión sistémica, colectiva e integral, más allá de su propia mentecita. Hay leer aquellos con los que uno está de acuerdo, pero también los que no coinciden con uno. Ver un listado adjunto: Anexo No. 1.
  2. Estudiar, pero estudiar en serio, en forma científica, la política, los conflictos y los problemas sociales. Estudiar estos temas no es fácil, ni corto y a poca gente le gusta, pero es parte de ser un ciudadano responsable. Los griegos nos lo enseñaron. Así sea con seminarios, diplomados, he visto personas que hasta asumen una carrera en política.
  3. Tener a mano medios de comunicación alternativos. Muchísima gente no los conoce, no sabe que existen y si los conoce, no los valora o no los soporta, porque no tienen el atractivo, los adornos y el status de los medios dominantes. En Colombia los hay. Ver también un listado adjunto. Anexo No. 2
  4. Vincularse con personas estructuradas, académicas o estudiosas de la política. Hoy existen con facilidad muchos chats o redes sociales que presentan mucha información valiosa que no se conoce por otros medios. También uno mismo puede armar su chat colectivo y no tienen que ser muchos los miembros, pero sí gente estudiadas y con criterio.
  5. Formar tu propia red o chat de reflexión política.

Anexo 1: Columnistas políticos colombianos a tener en cuenta:

No todosl Y no es que todo lo que escriban o digan me parezca bien o lo comparta… simplemente me ayudan a pensar de una manera crítica…

Anexo 2: Medios de comunicación alternativos. De Colombia y América Latina.

Anexo 3: “Influenciadores”, algunos muy jóvenes:

4 COMENTARIOS

  1. La cuestión «holística».
    No es un término para descrestar parroquianos. Sin embargo, hago a referencia a una área de la esfera pública que reaccionará como «el diablo ante el agua bendita»: «Para ser marxista no se debe conocer solo a Marx». Parafraseando: «Para ser politólogo no se debe aprender solo de política».
    Quien fue considerado por sus propios colegas como el ‘padre de los historiadores colombianos’: Jaime Uribe Jaramillo (qepd) conceptuaba que los campos de investigación de un historiador son mútiples y diversos, pero para él, desde el punto de vista académico, la principal área en dónde era prioritario aplicar los métodos de investigación histórica es el devenir político.
    Asimismo, otro historiador -y filósofo de la historia- Françoise Châtelet dedicó gran parte de su obra a analizar el ‘espíritu historiador’ de la Grecia Antigua, base esencia y presupuesto sine qua non del pensamiento político; más aun: expuso a fondo las razones históricas que explican (otros dicen «dan cuenta de») el doble nacimiento en la Grecia a. J.C. de la ciencia histórica como el de la democracia. Por supuesto, no «ciencia» como hoy se entiende sino bajo la acepción premoderna del término, pues, como tal, la Historia se constituyen en ciencia solo en el siglo XIX con la aplicación del método científico que rige, en general, las demás (las denominadas) ciencias humanas. Del mismo modo, como también la democracia griega antigua no constituye un sistema político semejante en sus componentes a las actuales democracias burguesas o liberales a partir de lo que en la Modernidad se conoce como el Estado Nación.

    Entonces, ‘así por encimita’, el analfabetismo político reposa plácidamente sobre la omisión y hasta apuntalado encima del orgulloso desdén de estas dos materias profusamente imbricadas -o metidas una sobre o debajo de la otra, como las tejas de barro que se trenzan para hacer un (en)tejado-: la Historia y el Derecho, y de antemano, impajaritablemente, la atmósfera en donde ambas cobran vida: la Filosofía.
    Así pues, la fácilmente aborrecible holística deviene entramado cada vez más ‘prolijo» o sea, un cúmulo de saberes que en un país como Colombia desaniman, de entrada, a jóvenes que sueñan su futuro ante una cámara de televisión o detrás del micrófono de un ‘estudio radial’. A los muchachos, digo, que se inscriben en facultades de comunicación, pero asimismo al amplio y abigarrado fresco de ciudadanos de cualquier edad y condición social que en este primer cuarto del siglo XXI sobrenadan en el mar océano del Adanismo.
    Aquí no para la cosa: peor enemiga aun para las aspiraciones holísticas el sumarle a este imperativo de la ilustración otras materias imprescindibles, que ciertamente gozan de mala reputación porque tradicionalmente hacen parte del caletre de culebreros de cuellos y batas blancas: la Economía y la Sicología. Ni qué decir tiene, todavía más, incluir una de las más abusadas disciplinas, cuya aceptación o rechazo inicial parecen no necesitar de un mínimo bagaje preliminar: el Arte.
    Finalmente, incuestionable colofón: a nadie ninguna autoridad política, religiosa o militar le pueden prohibir que coma chicharrón; pero en las circunstancias históricas específicas que motivan está discusión sobre analfabetismo político, nunca antes fue más claro aquello de «Al marrano con lo que lo crían»
    O en su versión subversiva: «Que la culpa no es del cerdo sino del que lo alimenta»

  2. Excelente columna de opinión. Un análisis muy completo de lo que está sucediendo como radiografía de nuestro medio. Al ser un tema tan importante debería tener la trascendencia y como dice Claudia Sandoval, debería ocupar un lugar en los medios educativos. Por otro lado me parece que este tipo de personajes, que sufre de lo que muchos hemos sufrido en otros espacios, efecto Dunning-Kruger, tiene la opción de ir saliendo poco a poco de su ignorancia al seguir los consejos de Cesar. Por mi parte empezaré este recorrido para no «meter la pata» o «evitar meter la pata menos». Un abrazo estimado Cesar.

  3. El analfabetismo político, como bien lo denomina el columnista, es un fenómeno social en crecimiento, pues dispone de redes tecnológicas para esparcir su ignorancia, mientras sigue careciendo de educación política, que deberían impartir los proyectos educativos medios y superiores, pero que parecería no importarles un tópico tan crucial para una sociedad como lo es el pensamiento político.

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