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Actualidad¿Habrá Gallo para rato?

¿Habrá Gallo para rato?

El senador Juan Pablo Gallo acaba de tener su primera y estruendosa derrota electoral a solo ocho años de su primer triunfo, memorable por la contundencia de los 120 mil votos que, con la propuesta de cambio, lo hicieron alcalde de Pereira en octubre de 2015.

De los augurios iniciales Gallo pasó muy rápido a las grandes frustraciones posteriores que se reflejan en los acontecimientos y las cifras electorales.

A la jornada electoral en 2019 su pupilo, el hoy alcalde Carlos Maya apenas sacó la mitad de los votos que eligieron a Gallo en 2015, episodio también memorable porque al ver que Mauricio Salazar ganaba las encuestas, Gallo intervino en política y fue suspendido por la Procuraduría sin poder terminar su mandato.

La historia dice que Gallo se presentó como candidato al senado logrando la abrumadora votación de 130 mil votos en todo el país, de los cuales 86 mil en Risaralda.

A partir de allí se daba por sentado que Gallo sería el nuevo barón electoral de Risaralda y un duro del Partido Liberal al ser allí la segunda votación nacional. Los comentaristas más mesurados pronosticaban que si Gallo ganaba las elecciones para alcaldía en octubre 29 de 2023, durante los próximos 40 años su imperio político sería indestronable en los próximos 50 años.

La historia también dice que en 2022 reunió once precandidatos a la alcaldía de Pereira y les dijo que de allí saldría el aspirante oficial, que luego definiría el mecanismo y que no intervendría en la selección final pero que el estratega de la campaña sería, sí o sí, Luis David Duque García.

El más opcionado y entucador era el concejal Pablo Giordanelli encarretado con la idea de ser alcalde de Pereira. Pero de un momento a otro el jefe Gallo dijo -sin discusión alguna- que el candidato oficial era Maicol Lopera Cardona, lo que agregado al inconformismo de los concejales liberales porque el alcalde Maya no los atendía, formó un caldo de cultivo inapropiado para la campaña.

Varios líderes de Gallo se fueron para la campaña de Mauricio Salazar y se sabe que algunos concejales liberales cedieron votos a Mauricio Salazar.

En 2022 el alcalde Maya en declaración a este periodista dijo que, “los concejales liberales le querían decir en privado lo que él quería oír en público”. Ahí fue Troya, pues más adelante, por añadidura, en una cuestionada decisión política los concejales rebeldes eligieron a una Contralora Municipal señalada de ser ficha política del senador Mario Castaño, posteriormente capturado y condenado por la Corte Suprema de Justicia en el proceso penal de “Las Marionetas”.

“Eso salió muy mal” me dijo el senador Gallo. Pero audaz y tozudo como es, avanzó con su trabajo político local y como senador declaró cerril oposición al gobierno Petro. De paso -como lo dijo Roy Barreras en Pereira- alejando posibilidades de inversión nacional en Risaralda, “Porque lo del senador Gallo tiene consecuencias políticas”.

Al respecto se ha dicho en sectores políticos y empresariales que el senador Gallo puede ser coherente con su oposición, pero no es políticamente correcto hacerlo de manera irreflexiva por cuanto olvida que su mayor votación está en Risaralda y en consecuencia tiene un mandato de representación regional debiendo poner los intereses generales por encima de las cambiantes movidas políticas.

El senador Gallo olvida que los políticos pasan; y la ciudad, la región y las obras, quedan. Cuando era candidato al senado, dije que Risaralda necesitaba líderes nacionales como Gallo. Risaralda no necesita un picapleitos ni un pop star de la política ajeno a las realidades del territorio y expectativas de nuestra gente.

Juan Pablo Gallo no tiene la misma personalidad del candidato del 2015. Ni la postura social ni calidez humana del alcalde del 2016 al 2019.  Un poco de humildad le vendría bien. Se le observa aburguesado y arrogante. Camorrero con pretextos temerarios como el de la teoría del escape y asesinato de los chimpancés. Atendiendo procesos en la Corte Suprema y objeto de comentarios que no se atreve a aclarar, como el de las supuestas extorsiones de que fue objeto y de las cuales hay supuestas grabaciones.

También se afirma que Juan Pablo Gallo de tanto criticar la concentración de poder del fallecido senador Soto terminó pareciéndose e incluso políticamente más codicioso.

Ahora se dice que Gallo es un estadista en Bogotá y un cacique en Pereira. Lo señalan de ejercer el poder por el poder mismo. De atacar de frente a Petro, pero por debajo mandando hojas de vida al Fondo Nal. del Ahorro. Y como si fuera poco, de estar políticamente en el peor de los mundos para cumplir compromisos que lo llevaron al senado con la votación más abultada jamás soñada.

A todas estas, en una entrevista que acabo de grabar para el programa Puntos de Vista con el estratega de cabecera del senador, Luis David Duque, éste afirma que, pese a la derrota y a todas las nuevas incertidumbres, con seguridad, “habrá Gallo para rato”.

Es posible, en política todo es posible; pero quien predica el cambio, lo primero que debe hacer es cambiar.

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