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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadIncendios: prevención en Risaralda

Incendios: prevención en Risaralda

En buena parte del país se desatan aguaceros que contribuyen a apaciguar las llamas inmensas y destructoras de vida y bienes en los incendios forestales que golpean y que dejan ver la insuficiencia institucional que prevenga, contenga, reduzca o elimine en tiempo corto y mesura de tierra, el impacto devastador, lo que desdice de la capacidad pregonada en el sentido de afrontar con previsión y con acción el cambio climático contenido en secuelas dejadas que demuestran inoportunidad, impreparación, incompetencia, no planeación,  sitios probables, todo inconcurrente en lo operativo a pesar del anuncio, hace más de ocho meses, de llegar el fenómeno de El Niño. De esto se dio cuenta en la anterior columna. El Gobierno reconoció que el programa de adaptación climática y vigilancia para la prevención de desastres, falló.

Recabadas las advertencias para corregir los errores y a sabiendas que las precipitaciones pluviales no son del todo sostenibles y apenas hacen un papel de “refresco”, es indispensable que haya una rápida movilización logística y humana, para aminorar y contener las conflagraciones, buscando recursos y apoyos extranjeros. En este lineamiento, y desde el punto de alistamiento, en Risaralda, por estar en la influencia incendiaria, amén de otras calamidades, las autoridades locales han tomado medidas y discernido un listado de cosas para frenar los descalabros. Es indispensable poner atención y de manera consciente observar y ejecutar con disciplina consignas personales y comunitarias, para suplir daños atroces, máxime que el Departamento ha sido declarado BOSQUE MODELO (BM) para el mundo, basado en un esquema innovador con combinación de factores sociales, culturales y económicos de los sectores locales, en la que sitios arbóreos con sus paisajes naturales  enlazan la silvicultura, la investigación, la agricultura, la minería acorde, la biodiversidad, la recreación y el espíritu ecológico. Esta realidad hay que cuidarla y prevenirla por la población en general. El fenómeno de El Niño, que se afirma continuará, es un riesgo existente contra el BM y el compromiso con el intercambio de conocimiento y el trabajo en lo nacional e internacional.

El gobernador Juan Diego Patiño exhortó a los alcaldes a no bajar la guardia frente a los embates de El Niño, reforzando lo dicho por el IDEAM de estar los catorce municipios en estado de alerta y en relación con “posibles incendios de cobertura vegetal”. Se ha ordenado implementar planes de contingencia, precisando alerta roja en Guática, La Celia y Quinchía; en alerta naranja Apía, Balboa, Belén de Umbría, La Virginia, Marsella, Pereira y Santuario, mientras que Dosquebradas, Mistrató, Pueblo Rico y Santa Rosa de Cabal, se hallan en amarilla.

Según el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, se han registrado ciento un eventos de fuego, lo cual significa que no está la sección fuera de peligro y se ha ordenado un buen estado de los acueductos para contrarrestar el desabastecimiento. Se ha pedido no dejar basura o desperdicios en los bosques, no arrojar botellas de vidrio en zonas de vegetación y no hacer fogatas. Dentro de todas estas recomendaciones, el apoyo poblacional es vital y en ese sentido la CARDER y en su cabeza el director Julio César Gómez, han dictado medidas para prevenir y atender casos, entre los que se prohíbe el ingreso y tránsito de turistas a predios de conservación de recursos hídricos, a la vez se proscriben recorridos geológicos, de avistamiento de aves, fauna y flora; el espeleísmo (actividad de visitar cavidades subterráneas con fines lúdicos), los baños recreativos en ríos, los paseos de olla, el ciclomontañismo, el senderismo, etcétera. Es contundente trabajar “con el fin de concientizar acerca del correcto almacenamiento de agua, adecuado manejo de los residuos sólidos, el uso de toldillos y la consulta temprana de los servicios de salud”.

De igual suerte y acerca de la problemática surgida, es necesario que la ciudadanía contribuya ahorrando agua y energía. Las circunstancias lo exigen. El civismo risaraldense posee con estas reflexiones, una oportunidad para cuidar la vida y la naturaleza.

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