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ActualidadJenny Marcela Arias no regresa de Japón con las manos vacias

Jenny Marcela Arias no regresa de Japón con las manos vacias

EDITORIAL.-

Además del diploma olímpico por haber alcanzado un honroso cuarto lugar en su categoría, Jenny Marcela Arias tiene la promesa del gobernador Victor Manuel Tamayo Vargas, de darle para su madre, la casita que tanto le prometió, y de la clínica Los Rosales, de realizarle la cirugía a su padre quien presenta una discapacidad de movilidad, ya que la imposibilidad de costearla fue su mayor frustración, por encima del dolor por no haber alcanzado una presea de los Olímpicos de Tokio 2020. Ella lloró de tristeza, porque lo entregó todo en el cuadrilátero, pero a veces todo no es suficiente. Superó su primer obstáculo, en la madrugada del 26 de julio, al vencer a la búlgara Nikolaeva Petrova, clasificándose a cuartos de final en la categoría de los 57 kilogramos, en un combate de titanes, donde fue inferior en estatura pero más grande en fortaleza física y espiritual. Terminó el combate lastimada física y anímicamente, manifestando que no había podido desarrollar todo su potencial, por lo que prometió un triunfo más holgado en su siguiente pelea frente a la filipina Nesthy Petecio. Sin embargo, el destino le arrebató su sueño; la rival, a quien había superado en decisión unánime en el mundial de 2018, tomó revancha y se aseguró el bronce. Nada, sin embargo, empaña su logro. Conquistó los corazones de los colombianos y el respeto del mundo deportivo.

A su regreso a casa, los risaraldenses, todos, debemos alentar a Jenny Marcela y rendirle homenaje de gratitud por ser una verdadera embajadora de la pujanza de nuestra raza y al Gobernador, por interpretar el sentimiento de sus mandantes.

Nada en la vida fue fácil para esta deportista de 30 años, a quien hace un año el periodista deportivo Mauricio Gómez entrevistó para el portal deportivo Radioejedelcafé.

Jenny Marcela Arias ganó el combate más importante de su vida

Esta es la historia de la deportista risaraldense que recibió en Tokio su diploma olímpico, como vencedora en el duro combate contra las adversidades de la vida.

“Jenny Marcela Arias ganó el combate más importante de su vida”.

Por Mauricio Gomez Buriticá | Jul 26, 2020 | DeportesEl café de la tardeGeneral | 0 Comentarios

Hablar de Jenny Marcela Arias es hablar de esfuerzo, tenacidad y superación; pero también es hablar de golpes, de duras caídas y adversidades. Sus vivencias dentro y fuera del ring hacen que su vida sea la metáfora perfecta que cualquier guionista quisiera plasmar en un guion.

Aunque esta boxeadora risaraldense lleva tres lustros propinándole fuertes golpes a sus rivales, también ha recibido violentos impactos, incluso, desde mucho antes de ingresar al mundo del pugilismo. La violencia, las drogas y la falta de oportunidades se cuentan en la lista de los más duros adversarios a los que venció… y por nocaut.

Para todos, su historia comienza cuando se hace visible a través de la práctica del boxeo, pero su verdadera historia se remonta dos décadas atrás cuando aún vivía en Guática, su pueblo natal.

Desplazada por la violencia

“A nosotros nos tocó dejar el pueblo en plena madrugada”, cuenta Jenny en un tono anecdótico. No obstante, su relato está lejos de ser una anécdota. Una amenaza de la guerrilla hizo que tanto ella como su familia salieran huyendo del corregimiento de Santa Ana, una noche cualquiera.

“Mi mamá le cocinaba a los policías del pueblo y Róbinson, uno de mis hermanos mayores, se fue a prestar el servicio militar. Por esa misma fecha mi hermano mayor, José, se desapareció y luego recibimos una amenaza de la guerrilla, por lo cual tuvimos que huir del pueblo”, agregó Jenny Marcela.

Fue así como llegó a Pereira en el año 2001 en condición de desplazada por la violencia. Sin embargo, su presencia en la capital risaraldense no solucionó del todo sus problemas. Los primeros años no fueron fáciles ya que, además de lidiar con las dificultades propias de la ciudad, tuvo que dar una de las más duras peleas, dejar el consumo de drogas.

Un golpe concreto a las drogas

“Yo tenía un conflicto con las drogas, yo era drogadicta”, confiesa la boxeadora de 29 años, quien además reconoce que gracias a su familia y al deporte superó ese difícil pasaje de su vida. “Mis padres nunca me dieron la espalda, siempre me apoyaron, nunca me dijeron ‘váyase de la casa’; aunque yo les robara, hiciera lo que les hiciera, fuera grosera con ellos o no, nunca me dieron la espalda, al contrario, siempre recibí el apoyo de ellos”.

Cuenta Jenny Marcela que fueron muchas las oraciones de su madre para que ella se alejara de ese mundo hostil en el que vivía y que gracias a esas oraciones, en el 2004 “llegó a nuestras vidas un ‘angelito’ que es mi entrenador Jud Franklyn Granada”.

¨Tengo mucho que agradecerle a mi entrenador porque gracias a él yo hoy me preparo para competir y no estoy ahí sentada con una pipa o una aguja”

Jenny Arias.

Así fue como Granada, el exitoso entrenador de la Liga Risaraldense de Boxeo, apareció en su camino luego de que Maribel, su hermana mayor, le insistiera en que ella debía incursionar en la práctica de algún deporte. “Ella me motivó mucho para que yo ingresara al boxeo, ella y Jud me ayudaron a salir de las drogas… tengo mucho que agradecerle a mi entrenador porque gracias a él yo hoy me preparo para competir y no estoy ahí sentada con una pipa o una aguja”, lo dice con un matiz en su voz que denota gratitud.

Si bien la razón principal por la que llegó al mundo del deporte fue su intención de alejarse de las drogas, Jenny confiesa entre risas que también la impulsó el hecho de que quería bajar de peso porque era muy ‘gordita’.

Además, el bajo costo, casi que simbólico, que debía pagar en el gimnasio de boxeo, hizo que se inclinara por el deporte de las narices chatas. “Allí fue la única parte donde me cobraban 500 pesos mensuales. Cuando yo ingresé Jud Franklin me dijo que debía pagar 500 pesos para el aseo del escenario”. Aunque acepta que pasaron los años y nunca los pagó -risas-.

Y como si a esta historia le faltara un aditamento más, la vida siguió moviendo sus fichas y con el tiempo unió en matrimonio a Jud Franklin y Maribel (entrenador y hermana), quienes le dieron a Jenny Marcela una hermosa sobrina (Valentina), que junto a su hijo Camilo, son los dos motores en su vida.

Jenny Marcela Arias (arriba, tercera de izq. a de.), junto a la delegación de Colombia. FOTO | Facebook de Jenny Marcela.

Delegación colombiana a Tokio 2020

Los Olímpicos, su máximo sueño

Sin lugar a dudas, Jenny Marcela Arias Castañeda ganó, y por nocaut, el combate más importante de su vida. Ahora sólo le resta seguir preparándose para lograr su máximo sueño deportivo: colgarse la presea dorada en unos Juegos Olímpicos.

En ese sentido, la pugilista es la deportista risaraldense que más cerca está de asegurarse un cupo en los Olímpicos de Tokio. Al momento de la pandemia, Jenny pasaba por su mejor momento deportivo y se preparaba para el preolímpico clasificatorio que se iba a realizar en Argentina el 16 de marzo.

Mientras llega el momento de afrontar dicho clasificatorio (probablemente en febrero próximo), se entrena lo mejor que puede en medio de las dificultades de hacerlo en su casa y siguiendo el plan riguroso de Jud Franklin Granada.

Jenny es un fiel ejemplo de cómo el deporte juega un rol fundamental en la sociedad. Ella, aún sin subir al escalón más alto del podio olímpico, ya tiene colgada la medalla más preciada: la del esfuerzo, la tenacidad y la superación, aspectos que la hacen toda una campeona de la vida.

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