“La bruma del tiempo puede ocultar algo del pasado y de los orígenes, pero la existencia vitaliza los sueños y más aún si el conocimiento y la sabiduría acompañan el camino sustancial de la vida. Ambos, conocimiento y sabiduría, hacen que el alma sonría, tenga esperanza. También es cierto que han existido momentos en la historia de la humanidad donde el uso del conocimiento nos ha llevado a transitar por caminos difíciles, tiempos sombríos que han entristecido el alma. A pesar de las vicisitudes que se presentan por ese manejo del conocimiento, la esperanza sobrevive.
El silencio de su sabiduría es uno de sus mejores atributos. Eran la mejor dote para la estratificación social, también la causa de aventuras tan pintorescas que parecen salidas de películas de Hollywood. Han sobrevivido como pocos aconteceres a la larga historia de la humanidad. A pesar de los desarrollos tecnológicos, de la ciencia, las seudociencias, de los inventos —muchos de ellos furtivos—, de las convulsiones sociales y políticas, de tanto sátrapa y dictador que han pisado esta faz de la tierra, de una ignorancia más allá de los límites posibles para una coexistencia decente, ellos aún están entre nosotros. Llevan siglos de existencia, resistiendo censuras, quemas, persecuciones, ostracismos, olvidos, pero también alumbrando en medio de la oscuridad.
Hace muchos siglos los reyes confiaban abundantes sumas de dinero para adquirirlos en cualquier parte del mundo. Era todo un honor poseer grandes colecciones, así se tuviera que apelar a los mercenarios para obtener preciados títulos. Los faraones los hacían buscar desde el río Nilo, hasta la mayor parte del mundo conocido en esos tiempos. Esa tradición de búsqueda en cualquier rincón del planeta y sin importar su precio, temas o tratados, se extendió por varios siglos y cuentan los eruditos que, en la época de Alejandro Magno, el mayor comercio internacional se daba alrededor de ellos.
Como pueden intuir, estamos hablando de los libros, ese fundamental invento que la humanidad desde sus primeros pasos de civilización logra desarrollar con muchos propósitos.”
A pesar de su profundo aporte al desarrollo de la civilización humana, su censura, quemas y persecución, no han dejado de hacer presencia en diversos periodos de la historia. Y no solo han sido Hitler y nuestro expropcurador Alejandro Ordoñez quienes han manifestado públicamente la necesidad de realizar quemas de libros.
La persecución a los libros y sus autores nunca han desaparecido a través del tiempo. Sucedió, por ejemplo, con la destrucción de la biblioteca de Alejandría en el antiguo Egipto, o el acoso a pensadores, escritores, filósofos, científicos por la intemperancia religiosa en la Edad Media en el mundo occidental, así como la destrucción de cientos de bibliotecas, la quema de libros orquestada por los reyes católicos como lo fueron los de la biblioteca de Madrid donde se quemaron cerca de dos millones de volúmenes. O las realizadas por la Alemania nazi y las de Pinochet, que incluyó obras de García Márquez. Control similar al de la Iglesia católica con su lista de libros prohibidos. Se desea imponer ahora otro catálogo de libros censurados. Y esto es una lista simplificada.
En el 312 e.a., un nuevo emperador cristiano—Constantino— llega a gobernar Roma y la libertad a esfumarse. En torno al 500 e.a., el imperio romano ya era solo un recuerdo, los vestigios de su inmensa cultura iban despareciendo a la sombra del cristianismo.
La persecución a los filósofos, la destrucción de todo atisbo de educación y libros fue la constante de ese período. La quema de la biblioteca de Alejandría, o la que se dio a los inicios de la Edad Oscura cuando el cristianismo llegó al poder: “buscad los libros de los herejes […] en todos los lugares —advertía Rábula, el obispo sirio del siglo V—, siempre que podáis, traédnoslos o quemadlos en el fuego” (La edad de la penumbra, p.170). La rutina diaria era la quema de libros en los centros de las ciudades. Para abreviar, se puede dar un salto a los tiempos de Copérnico, y su obra Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes, que fue incluido por el Papa dentro de la lista de los libros prohibidos, pues su teoría que la Tierra y el sol no eran el centro del universo, se consideraba una herejía. Y bajo esta misma línea temática, años después Galileo confirma lo afirmado por Copérnico lo que le valió ser condenado por la inquisición, institución que adiciona El Discurso del método de René Descartes a la lista de libros censurados, pues eso de hablar del método científico en tiempos del teocentrismo era muy audaz y lo sigue siendo hoy en día. La Enciclopedia de Diderot y D´Alembert, fue perseguida y declarada herética, lo mismo que sus autores, quienes fueron exiliados, encarcelados por realizar un compendio del conocimiento de la época lo cual no era del agrado del Rey Luis XIV, así que, cualquier parecido con los tiempos actuales y el nuevo mesías no son una simple coincidencia.
Y para convalidar que la censura de los libros no tienen época, se puede hacer referencia a la prohibición de la dictadura Franquista para publicar el libro de Vargas Llosa, La ciudad y los perros en el año 1963, obra a la cual al autor le toco cambiar algunas frases para que pudiera se editado en España.
Existen asociaciones como la IPA —International Publishers Association— que tiene varios comités a su interior como el de la Promoción y protección de la publicación en todo el mundo, quienes no solo promueven la publicación de libros sino que buscan proteger la libertad de publicación y contra la censura, con actividades como la Semana de los Libros Prohibidos. Narra Irene Vallejo en su libro El infinito en un junco, el brutal asesinato de Hipatia —su nombre significa “la más grande”—, matemática, filósofa, astrónoma, por orden del obispo cristiano Cirilo (p.230), o en Madrid con la llegada de los Reyes Católicos y la inquisición, o en la Alemania Nazi, o en la “hoguera de la vanidades” en la Florencia del siglo XV.
En 2009, Amazon borró la novela de Orwell, 1984, y no se puede olvidar de las quemas de libros bajo la dictadura militares en Argentina. En Colombia ya sabemos quién ha propuesto la quema de los libros que no pertenecen a su ideología por lo cual fue premiado con una embajada. Las situaciones de censura no solo se encuentran de forma crítica hoy en día, en países como Georgia, Líbano, Hungría, Hong Kong, Pakistán, Vietnam, también en los Estados Unidos, donde la censura contraataca: la junta de una escuela de condado de McMinn, en Tennessee, prohíbe la publicación o referencia a cualquier evento relacionado con el Holocausto, o la de un pastor antivacunas ordenando la quema de toda la saga de Harry Potter en Oklahoma. El libro Crónica de una muerte anunciada fue censurado en el condado de Orange en la Florida, donde se propone una ley para permitir a los padres vetar los libros que les incomoden o en Kuwait, en vísperas de la feria del libro en el año 2018, se prohibieron al menos 4.000 libros, entre ellos «Cien Años de Soledad», así como «Nuestra Señora de París» del francés Víctor Hugo. La obra de García Márquez ha sido censurada en varios países del mundo y por ciertos sectores que la consideran un mal ejemplo para los jóvenes. Es válido resaltar la quema en Chile por orden de Pinochet de 15.000 ejemplares del libro La aventura de Miguel Littín de García Márquez, igualmente toda su obra, ocurrida en Santiago de Chile tan solo doce días después del golpe militar, incluido lo relacionado con la obra de Pablo Neruda, evento que fue ampliamente difundido por la prensa chilena. Aquí se demuestra la perversidad de ciertas ideologías y su ignorancia. Así que la actual arremetida en los Estados Unidos contra varias obras de García Márquez y según PEN América: “nunca antes en la vida de un estadounidense se había visto que tantos libros fueran removidos sistemáticamente de la bibliotecas escolares…”.
El pensamiento crítico y la libertad de expresión están siendo suprimidas a las nuevas generaciones. El mesías moderno replica lo de sus antecesores monárquicos quienes siempre han pregonado el pensamiento monolítico.
“Los libros han acompañado al hombre en casi toda su trayectoria de vida civilizada, compañía en momentos de soledad, de alegría, en estados de inconsolable sed de conocimiento, como luz que ilumina los caminos oscuros, pero a la vez alumbran la esperanza de mejores momentos para la civilización; están ahí para seguir siendo nuestra compañía en todos los tiempos en que aún tengamos capacidad de sentir, soñar amar y abrazar” Es nuestro deber luchar contra cualquier tipo de su censura.
Harold Salazar A.



Buen día Don Harold. Gran escrito.
La censura con relación a los escritos es una demostración de incapacidad y falta de confrontación frente a los libros señalados, por la profundidad de los argumentos, aunque hay ciertas lecturas que si deben censurarse como son las lecturas satánicas , pornografía y todas aquellas que conducen a la aberración y degradación del ser humano pero escritos que motiven y potencien el pensamiento crítico, bienvenido para la mejora y crecimiento de la sociedad.
Gran escrito y espero no le censuren esta columna, je je je.
Feliz día.