La ciencia ficción colombiana

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Por: John Harold Giraldo Herrera

En Colombia se ha especulado y se han puesto idearios sobre cómo podrá ser su futuro. Dos premisas para prefigurar la llamada Ciencia ficción. Una apuesta por encontrarnos en una realidad tan polémica como aguda. Se dice que lo que más importa de la ciencia ficción son las ideas, más no las personas. Y en Colombia ha sido al revés: los mesías y salvadores, más los individuos son los que priman. En Colombia vale más quién diga algo que la importancia de su pronunciamiento. El llamado subpresidente, acaba de decir que a él no le gusta la ciencia ficción y lo dijo para referirse a que no le interesaba Matarife, la serie hecha por Daniel Mendoza y gestada por Gonzalo Guillen, ambos, decididos periodistas. Una costumbre ya hecha constancia entre quienes gobiernan y en especial entre la urdimbre del uribismo, – entre otras, ya anunciaron que incendiarán el país por la detención de su dios-, es la de ser expertos en esquivar lo esencial e irse por las ramas o desviar la atención.

El futuro de Colombia no es el más esperado. Por la deforestación, por el acabose del agro, por la alta tasa de muertes de líderes sociales, por las brechas entre ricos y pobres, por la forma cómo se genera la política, por no sostener los acuerdos de paz, por el incremento de los cultivos ilícitos y el narcotráfico, por la entrega del patrimonio a multinacionales, por la manera en que las instituciones ya no tienen la debida independencia, por el infortunio de corresponder más con figuras mesiánicas, entre tantas más, lo provocado es de ciencia ficción.

Uribe podrá evadir la justicia, los seguidores y fanáticos podrán taparla a punta de bala como suelen hacerlo, o continuar desprestigiando y acabando con las instituciones, pero lo hecho por él y sus misioneros, lo que han engendrado en Colombia y que mejor ven por fuera, no tendrá cómo ser aminorado. ¿Ocurrieron falsos positivos sin que no hubiese un plan de estado y quién los hubiese planeado? ¿han muerto tantos testigos contra Uribe porque decidieron ellos quitarse la vida? qué ocurre con tanto paramilitar, incluido Mancuso, que habla de Uribe como el orquestador de los grupos paramilitares? ¿será que todo lo que cuenta la serie Matarife es de ciencia ficción?

Cuando hablamos de las realidades cruentas de Colombia hay muchas maneras de especularlas. Se dice que Petro fue violador de niños o que es un sanguinario que asesinó a miles en Colombia; y a veces tanto odio por Uribe, termina siendo un modo de promoverlo y hasta de rendirle culto. Los uribistas han dicho que en Colombia no hay víctimas, sino gente pobre que decidió serlo o son un invento del castrochavismo; la directora de agencia rural -de estirpe uribista- afirmó que en Colombia no se necesitan campesinos y llamó a los jóvenes a no desearlo, y que no fueran a tocar la tierra, sino que se asumieran como empresarios rurales con mucha tecnología ¿el gobierno se las entregará?, cuando ni siquiera les dan subsidios, sino a los terratenientes. 

Hay muchas distopías y un mundo caótico en la ciencia ficción. Tal cual como en Colombia, las masacres recientes de niños en Cali, o el agobio con el sector salud donde continúan campeantes con los paseos de la muerte. La distopía mayor la constituye la alianza del narcotráfico con la política, donde todavía se eligen ediles y altos cargos por recomendación e imposición de mafias. Al tiempo el caos generado por la corrupción es inconcebible. Duque no ha sabido explicar cómo gastó 117 billones en la pandemia y no se ha visto reflejado en mitigar las dolencias de millares. Un presidente que todos los días sale a decir que se pongan caritas amarillas, verdes o rojas para mejorar el autocuidado, y que esgrime en un tono sosegado como si no pasara nada que dios los bendiga y que vamos a salir de esta, en efecto, es un ejercicio de Ciencia ficción.

Acá hemos creado máquinas para matar y hemos inventado un arsenal de métodos de guerra y modos de eliminar al otro, ese sólo ejercicio se convierte en una estrategia digna de la ciencia ficción, y parece que Colombia y su presidente fueran como la serie Dark: viajan a través del tiempo sin dar cuenta del pasado, el presente o el futuro. A ellos no les interesa confundir el tiempo, y acabar con la memoria y dejar a los victimarios como héroes y a los que han sido excluidos como victimarios.

Así Duque arguye: “Soy muy malo para ver la ciencia ficción”, le contesta a Yesid, el periodista arriesgado que le preguntó sobre la serie Matarife, ellos (todo el combo uribista) la han engendrado. Y los colombianos hemos vivido un largo periodo de violencia, maltratos, saqueos, humillación, abandonos e indignaciones, que dan para haber sido el culmen, de pasar la hoja y llegar un nuevo aire, un modo menos drástico de configurar una imagen nuestra. Por supuesto, subyace la esperanza y la capacidad de resistencia, y la complicidad por encontrar un sendero, donde los mandatarios no se burlen de los ciudadanos y por fin se sometan a ellos.

La ciencia ficción y Colombia, no dependen de mesías, ni los necesita, les ha hecho mucho daño. Ya hemos especulado mucho y hemos disuelto el tiempo.

Requerimos, que la ciudadanía se empodere y asuma su papel, sin que sea suplantada; hemos aguantado mucha ciencia ficción, es necesario transitar hacia unas narrativas que nos devuelvan la dignidad como país.

1 COMENTARIO

  1. Evidentemente, el Subpresidente no sabe de ciencia ficción, no sabe de realidades sociales, no sabe de respeto por las instituciones ( Las Cortes), no sabe si gobierna para Colombia, para Venezuela, para complacer a su homólogo Trump.
    Lo que si es claro:
    > El show mediático en su programa televisivo, donde evidencia la falta de sensibilidad social: masacres, pobreza, desigualdad, violencia urbana, rural, para ello cual no tiene sino un discurso falacioso.
    Sólo un país gobernado por un guerrerista ( Uribe) , en cuerpo y mente ajena y descontextualizada ( Duque _ títere)

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