La ciudad de las cloacas

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Por JERSON ANDRÉS LEDESMA

Cada individuo que va a su paso por la calle lleva una información que lo hace susceptible a hechos o respuestas afines a sus mismas conductas. Por ejemplo, si un estudiante de biología observa un árbol sabrá que ese árbol es una fuente de agua pura, será consciente que a su alrededor cohabitan otras especies dinamizadoras de cortos ciclos existenciales. El portador de esta importante información percibirá mucho más que madera para talar y generar leña al momento de requerir el fuego; por lo cual, es probable que evite cortar el árbol. Asimismo, un lingüista ya no escuchará solo palabras, sino fonemas o construcciones sintácticas definidas; un físico no observará una simple mesa, sino que su capacidad le permitirá comprender qué es la materia, lo mismo el químico que da cuenta de conexiones o partículas eléctricas que estructuran los cuerpos; en otras palabras, el metalenguaje es imprescindible para rebasar lo simple. Para esto, la educación es el arma de instrucción más significativa en cuanto a la formación de los seres humanos, pues ostenta el uso de la razón para su convivencia y el reconocimiento del entorno; la mayoría de las disciplinas ofrecen estos niveles de reflexión, análisis y descripción acerca de las realidades que se construyen socialmente. Ahora, muchos ciudadanos latinoamericanos evidencian una precariedad educativa que se refleja en la cantidad de basura que arrojan sin pena ni rubor en las ciudades por donde ellos mismos transitan. En la ciudad de Pereira todos los días se tiran papeles, botellas, colillas de cigarrillo y bolsas, ya no solo en las esquinas, sino en cualquier lugar, convirtiendo los espacios cotidianos en auténticas cloacas; hasta por los lados de las iglesias y algunos escenarios deportivos se observan excrementos humanos, escenarios nauseabundos que a nadie parece importarle. Al igual que en Pereira, en La Paz Bolivia también se sufre de esta enfermedad; montañas de basura que ensombrecen el camino a Chacaltaya uno de los picos más bellos de los Andes; en Asunción Paraguay, cerca del Río Paraguay también las basuras son parte del paisaje; lo mismo que algunas zonas de playa en Viña del Mar, Chile, donde los bañistas dejan las latas de botellas en la arena. Parece ser que se ha vuelto una costumbre del hombre latinoamericano desligarse de su contexto natural, mostrarse indiferente ante el cuidado del medio ambiente; es por ello, que se actúa de acuerdo a la información que se logre, pues esta es probable que facilite estabilidades emocionales requeridas para actuar bajo las premisas de la razón. La educación ofrece los metalenguajes para el conocimiento y la valoración del mundo.

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