La combinación de las formas de lucha ¿una táctica Marxista?

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POR JOSÉ DANILO SALAZAR

Durante muchos años los partidos comunistas  plantearon que para tomar el poder y reemplazar el estado burgués al que ellos combatían y gobernarlo según sus doctrinas era válido usar no solo la propaganda política sofista, hacer movilizaciones y marchas, organizar mítines, desordenes, crear caos y violencia callejera, desprestigiar a las instituciones del estado, incluida la justicia y por supuesto, usar de las armas para derrotar a ese estado enemigo por la vía militar  cuando no era posible la vía electoral, que ellos despreciaban por considerarla amañada por las clases dominantes y por ser corruptible o manipulable en el momento de los escrutinios.

 Como se  dice que pasó en las elecciones robadas a Rojas Pinilla, en beneficio de Pastrana Borrero, que dio origen a la guerrilla del M-19 y a su posterior desmovilización, al negociar la vía política como mecanismo de acceso al poder. 

Hoy asistimos a una demostración de lo que es “ la combinación de todas las formas de lucha”, pero desde la derecha y con el liderazgo de quien ha sido presidente, senador, político prominente y líder carismático que ha logrado hacer elegir, lo cual no es nada fácil,  a sus designados al solio de Bolívar,  que se empecina de manera obsesiva, terca, porfiada y  compulsivamente en hacer realidad el título de “mesías”, que algunos de sus lacayos, más por interés y lambonería, que por creerlo realmente, se empeñan en asignarle y que al parecer por sus actuaciones  el Dr. Uribe, su familia y algunos de sus seguidores, parecen haber tomado en serio.

Se sorprende uno como ciudadano del común, que una persona que ha alcanzado la  presidencia del país  y ha sido senador, se diga secuestrado por el estado cuando le dictan una medida de detención domiciliaria, pero lo verdaderamente inaudito, es que haya una caterva de imbéciles repitiendo ésta tergiversación, que el citado señor hace de su realidad jurídica, ¿un secuestrado cuidado por un ejército privado, con protección de ejército y policía nacional, gastando los dineros de los impuestos de los colombianos, que deberían utilizarse para fines más nobles, que  en su latifundio  ejerce funciones de señor feudal y hasta donde llegan comunicadores sociales a servir de altavoces a sus  malintencionadas expresiones ? ¡No nos crean tan tontos, carajo!; ¿dónde está el secuestro? Claro que, como dijo Michel  de Montaigne  “nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis” y el énfasis se lo están dando aquellos que sirven de megáfonos para las  “verdades a medias” de su jefe o patrón.

Inicialmente  hablé de  la combinación de las formas de lucha, porque eso es lo que está sucediendo con los intentos  de reforma, que de forma franca, descarnada y descarada le quieren hacer a las leyes y la justicia en Colombia, los del llamado Centro Democrático, que no es ni lo uno ni lo otro, primero las descalificaciones a jueces y magistrados, buscando desprestigiarlos y bajarlos a su nivel para poder decirle, como en el cuento del dentista barato  “hagámonos pasito”.  La verdad es que con el  destape del cartel de la toga y las triquiñuelas politiqueras en las altas cortes, la propuesta de reforma a la justicia parece una necesidad, pero la reducción de  todas las cortes para que solo queden dos,  es una peligrosa jugada  “castro chavista”,  porque pocos jueces son mucho más  corruptibles  y hay más facilidad para constreñirlos o torcerlos.

  En un segundo escenario de combinación  de las formas de lucha, el  gobierno del presidente Duque,  designado  para llevar a cabo los planes del líder del Centro Democrático,  ha logrado a través del nombramiento de sus cuotas en los altos cargos del estado, acumular  más poder que cualquiera otro de las épocas recientes de la historia de Colombia, lo que conlleva el riesgo de que las actuaciones de esos funcionarios no sean independientes y serias, en derecho, sino “telegrafiadas” según los intereses de su jefe político.

Las amenazas de muerte para los directivos de FECODE, son un intento de amedrentar a los únicos adversarios intelectuales y patriotas,  con pergaminos suficientes para encabezar la oposición al sistema fascista de gobierno que se quiere implementar, un estado sin disidentes u opositores, que quiere solo obsecuentes seguidores,  cómplices silenciosos del gobernante, que callen y no discutan sus decisiones, tal como ocurrió en la Alemania nazi y en la Italia fascista, se quiere que todos obedezcamos  las órdenes del  “líder iluminado”,  “el gran conductor”, que todos aceptemos las  decisiones  y directrices trazadas por el “gran jefe” estableciendo así, el anhelado “estado de opinión” con que  Uribe y seguidores  pretenden acabar con la participación política de los diversos sectores de la nación, para que, al estilo de los estados totalitarios antes mencionados,  aceptemos y aplaudamos,  como lo hicieron en esas sociedades, las decisiones que tomaron Hitler y Mussolini,  quieren que como sucedió allá, nos dejemos llevar pasivamente al matadero, sin que se oiga una sola voz de protesta  y que se obedezca de manera ciega. Aunque no acuso al Dr. Uribe y sus seguidores de ser autores de las amenazas, éstas se inscriben como otra faceta de  la combinación de formas de lucha.

El periodista Gustavo Gómez, en un video divulgado por él, denuncia que en el Congreso, el parlamentario Edward Rodríguez  radicó un proyecto de ley, que el señor Gómez  tilda de “patético y grotesco”, buscando que en asignaturas diferentes al área de ciencias sociales se prohíba la  discusión de temas de política, en su análisis -dice- que al proponer sanciones a los profesores que discutan de política en sus cátedras , lo que se busca en el fondo es impedir que ideas que puedan encajar con pensamientos de izquierda entren a las aulas, y que palabras como: justicia social, igualdad de oportunidades y equidad, no se usen,  pues el representante a la Cámara, las ve como la llegada de la izquierda a destruir  la sociedad que él como político  defiende.

Como se ve, éste  proyecto es  un intento de censura y pretende acabar con lo que el Dr. Uribe ha manifestado en varias ocasiones, el adoctrinamiento, que  según él hace en las aulas  a los estudiantes, y que según él, le ha granjeado el odio de los jóvenes que no aprecian su  “gran legado” como gobernante.

Ciertamente, si hubiera adoctrinamiento y fuera efectivo, en nuestro país ya habríamos elegido a un gobernante de izquierda, tal como hizo notar el senador Jorge Robledo;  por eso es bueno aclarar que las lacras que tenemos como sociedad son producto de los gobiernos  que nos  han dirigido. Al parecer, por sus ideas  políticas el Dr. Uribe, José Obdulio, el primo de Pablo, y otros  señores se educaron en la España de Franco, en la Alemania de Hitler o en la Italia de Mussolini, parece que no conocieron la educación pública de Colombia.  Con gran claridad el periodista Gómez, pide no culpar al profesorado por los males de la nación y que más bien, los políticos causantes  de los males del país asuman su responsabilidad. Este proyecto, no es más que un descarado intento de acabar con la libertad de cátedra, una de las invaluables conquistas del magisterio colombiano.

Anteriormente traje a cuento al siniestro Hitler, pues en Colombia hoy por hoy, se usan algunos de los métodos de propaganda de su régimen, pero mejorados con la aparición de las redes sociales y el manejo que se hace de ellas, por ejemplo con la llamada bodega uribista, aparece la que es una de las formas de lucha que hubieran soñado Marx y Lenin, y se pone en práctica aquí,  un concepto  perverso de Josep  Goebbels, “una mentira repetida muchas veces, se vuelve verdad”, esto es lo que sucede con el  sonado estribillo del castro chavismo,  por fortuna, no siempre ha dado resultado eso de la mentira repetida,  ocurrió en el caso del añorado tercer mandato de Uribe, que según ellos, era necesario para evitar que el país llegara a una hecatombe, canto de sirena rechazado en ese momento por los jueces,  y que al parecer, es parte de la cuenta de cobro que  ahora se le quiere pasar al poder judicial.

Todas las anteriores consideraciones me ponen a preguntarme: ¿qué pasa en la actualidad con organizaciones estudiantiles como ANDES?, cuya beligerancia y verraquera eran verdaderos motores de movilización para estudiantes,  padres de familia y maestros tibios y poco comprometidos con la defensa de los derechos a la educación pública y salud para los niños, jóvenes y adolescentes del país.

¿Cómo van a hacer FECODE y las demás organizaciones gremiales, sindicales,  indígenas, raizales  y  partidos políticos progresistas para oponerse a los  deseos e intentos hegemónicos del que Ramiro Bejarano llama “centro demoníaco” ?, los veo en actitud de  calmada y sopesada denuncia, y entiendo que la magnitud del reto lanzado por los dirigentes y seguidores de  la derecha política del país no se debe tomar a la ligera, pero me parece que pecan de caballerosidad y poco brío, se requiere de menos declaraciones y más acciones, da la impresión que parte de la dirigencia está apoltronada y cómoda en su papel de oligarquía sindical, tampoco veo fácil la movilización social en tiempos de pandemia, ni la posibilidad de integrar a la lucha a amplios  sectores  de padres de familia, comprometidos en la  búsqueda de una mejor patria para sus hijos y nietos, ahora en estos tiempos de enfermedad .

Creo que las mismas posibilidades que brindan las nuevas tecnologías de la información o tics, se pueden usar para esta lucha contra el referendo uribista, que recoge iniciativas  que tienen respaldo ciudadano por ejemplo reducción del Congreso y de sus salarios, pero que esconde otros asuntos que son  atentados a la democracia.

Invito a muchas más personas a sumarse a ésta nueva lucha, lo digo con la autoridad moral que me da haber participado activamente desde mi papel de pequeño líder sindical en marchas contra el TLC, y en la pedagogía contra el primer referendo convocado por el presidente Uribe, época en que los opositores  aquí en Santa Rosa de Cabal, éramos, mi esposa, el futuro alcalde Carlos Toro, uno o dos más activistas  que se pusieron la camiseta y yo.              

1 COMENTARIO

  1. De esta interesante columna, sobre el punto del activismo destaco: «(…) los veo en actitud de calmada y sopesada denuncia, y entiendo que la magnitud del reto lanzado por los dirigentes y seguidores la derecha política del país no se debe tomar a la ligera, pero me parece que pecan de caballerosidad y poco brío, se requiere de menos declaraciones y más acciones, da la impresión que parte de la dirigencia está apoltronada y cómoda en su papel de oligarquía sindical, tampoco veo fácil la movilización social en tiempos de pandemia, ni la posibilidad de integrar a la lucha a amplios sectores de padres de familia, comprometidos en la búsqueda de una mejor patria para sus hijos y nietos …»
    Se pregunta entonces uno si es que las reivindicaciones sociales, históricamente muy enfocadas en el tema laboral que hace 100 años prácticamente no existían, en el estado del arte actual, se han consolidado y han agotado la agenda y el motor del sindicalismo, porque en efecto han habido conquistas, han habido muchos progresos, pero ¿qué sigue, cómo sacamos a esos líderes de sus poltronas y de su aburguesamiento?. Es verdad hoy por hoy no todo es tan malo, pero al mismo tiempo no todo es tan bueno, en el nuevo contexto y dentro de los nuevos estándares mundiales de progreso. Hay hitos logrados que no se pueden perder pero tenemos que tener nuevas visiones y referentes de lucha que cohesionen a la sociedad y sobre todo que nos defiendan de los regímenes autoritarios; amenaza que hoy es latente. Claro, las formas de lucha han cambiado, y lo grave es que esas nuevas formas privilegian la mentira y no la verdad, y por tanto el anarquismo ya no es el instrumento que alguna vez dio ventajas a la izquierda y a las revoluciones, sino que hoy es el arma de la derecha y de los establecimientos; vamos perdiendo y lo peor es que no podemos rebajarnos a los mismos métodos.

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