Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLa Comisión  de la verdad: Los archivos secretos  USA - Colombia.

La Comisión  de la verdad: Los archivos secretos  USA – Colombia.

No volverás del fondo de la roca,

No volverás del tiempo subterráneo,

No volverá tu voz endurecida,

No volverán tus ojos taladrados,

Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

Sube a nacer conmigo hermano,

POEMA DE PABLO NERUDA; FRAGMENTO.

“Los archivos secretos de Estados Unidos sobre Colombia” de  la redacción judicial de “El Espectador”  publicados  el domingo 3 de Julio de 2022, páginas 2 y 3, desclasificados y conocidos por la comisión de la verdad para elaborar el  documento final, develan algunas actuaciones gringas en nuestro conflicto.

Desde los 70  el interés primordial de Estados Unidos en Colombia era el tema de las drogas, pero la cooperación no había pasado de  diálogos entre ambos países.  El primer documento en salir a la luz pública,  mayo de 1984, época en que las relaciones narcos y esferas de poder se hacían más evidentes y, aquellos asesinaron a su primera víctima de alto perfil, Rodrigo Lara B., el  presidente Betancur decretó estado de sitio y aprobó la extradición con USA.

Aprovechando la indignación nacional  por el magnicidio, los gringos buscaron presionar a Betancur para tomar medidas más agresivas contra el  narcotráfico: “Es esencial que la asistencia del gobierno de EE.UU., incluidos helicópteros, así como solicitudes de extradición, se brinden con la  mayor brevedad y rapidez posible”. Seguramente cuando salgan a la luz pública más documentos, conoceremos presiones de los fabricantes y gobierno gringo  para bañar al país en Paraquat y Glifosato.

La comisión rememora las  masacres de: las Farc en Bojayá, del Eln en Machuca, los paramilitares en el Salado, Montes de María, Barranca, y la de los hombres del ejército en la comunidad de paz de Apartadó, y  la operación militar Orión en la comuna 13 en Medellín; y en las páginas 46 y 47, recuerdan la teoría del enemigo interno, que de la mano con la violencia política, el narcotráfico y las armas, lograron la estigmatización del adversario hasta su exterminio, caso de la U.P. “Para la extrema derecha dentro y fuera del estado, este enemigo interno está compuesto por el partido comunista, sus aliados, epígonos  y sus simulados, y el enemigo interno es el enemigo de clase para la extrema izquierda revolucionaria, opuesta a la burguesía y a las élites capitalistas del establecimiento”      

De la CIA es el segundo documento desclasificado, escrito cuatro años después del asesinato de Lara Bonilla,  habla de los nexos entre ejército y paramilitares,  se centra en la participación de comandantes del ejército en  “una ola de asesinatos contra presuntos líderes de izquierda”  en Medellín y Urabá, señala que ”detrás de esos asesinatos estarían hombres del comando de inteligencia del ejército, conocida como el B2, que se habían concertado con narcotraficantes y paramilitares. En esa época, el genocidio del partido Unión Patriótica estaba en pleno despliegue” según los agentes de la CIA era poco probable que esto ocurriera sin el conocimiento de la Cuarta Brigada con sede en Medellín. Según el documento “los vínculos entre el ejército y los grupos paramilitares  resultaron en lo que se conoció como las masacres de Honduras y La Negra ocurridas en Marzo de 1988 en el corregimiento  Currulao de Turbo (Antioquia). Con lista en mano, hombres sin identificar asesinaron a veinte  trabajadores sindicalizados y simpatizantes de partidos de izquierda. Con nombre propio, el documento de la CIA señala que detrás de los crímenes estuvo Plinio Correa, jefe de inteligencia de la Cuarta Brigada”. Según  “El Espectador”, aunque la justicia condenó a  hombres del paramilitar Fidel Castaño, a Hernán Giraldo extraditado paramilitar del  Magdalena, las pesquisas judiciales no tocaron ni al ejército, ni al cartel de Medellín, otros de los señalados por la CIA. ”Si bien es posible que algunos de los individuos que llevaron a cabo los  asesinatos sean miembros activos del B2, es más probable que la  información de inteligencia  se haya compartido con un grupo paramilitar privado, aunque el ejército colombiano prefiere culpar de los asesinatos a la rivalidad entre el Epl y las Farc, se lee en el documento desclasificado”.

Por sus  vínculos con paramilitares, la  empresa gringa Chiquita Brand pagó una multa de 25 millones de dólares en USA ¿Cuándo indemnizará dicha empresa a  viudas y huérfanos de los sindicalistas asesinado por sus intrigas?

Sobre los falsos positivos dice el documento:”Si hubieran sido diez, sería gravísimo, si hubieran sido cien, sería para exigir el cambio de un ejército, fueron miles y es una monstruosidad”. La comisión destaca la valentía de algunos militares: “La monstruosidad se podía detener, como lo hicieron los subordinados que se negaron a disparar por respeto a su conciencia y pagaron  el costo de ser señalados y amenazados. Se podía denunciar, como lo hicieron los  dos jueces militares que tuvieron que salir  al exilio  para protegerse. Pero se trataba de un comportamiento corporativo persistente, como se demostró  cuando “los falsos positivos” cedieron inmediatamente, en todas las brigadas, el día que el presidente y el ministro sacaron de la institución  a 26 militares, 3 de ellos generales y a otros 10 oficiales meses después”. Si había denuncias ¿Por qué no pararon antes y  evitaron miles de asesinatos?    

En otro documento desclasificado se habla de las relaciones “non sanctas” de agentes de la DEA con paramilitares, el documento del 4 de Febrero 1992, revela que la agencia sabia de las relaciones de algunos de sus miembros con alias Ariel Otero,  retirado del ejército  por sus nexos con paramilitares,  quién fue de las entrañas  de las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, “Y conoció de primera mano las movidas de esos grupos tan narcos como Pablo Escobar”, según el documento, Otero se reunió  con funcionarios de la DEA en varias  ocasiones y  hablaban telefónicamente con él, además, había ayudado a  entrenar a los hombres del cartel de Medellín y su ayuda habría sido clave para dar con Escobar, Los agentes de la DEA, también  tuvieron contacto con Henry Pérez, antecesor de Otero en las autodefensas, igualmente  se  reunieron con él.

Ante los  asesinatos de Pérez, y  las  torturas a  Otero antes de  asesinarlo en Puerto Boyacá, la DEA se declaró en alerta,  temía que  en medio de las torturas  hubiera  revelado que había proporcionado información a esa agencia. “Actualmente no hay indicios de una amenaza real y las medidas de seguridad adjuntas se toman únicamente como precaución  para garantizar la seguridad de los agentes”  concluye el archivo desclasificado. ”El cuerpo de Otero apareció  con un aviso que decía  “por traidor, ladrón y asesino”  no es claro quién lo asesinó, las versiones apuntan  al cartel de Cali”.

El cuarto documento desclasificado tiene que ver con las petroleras y la lucha contrainsurgente, el archivo  concluye que “esa violencia privaba a  Bogotá de ingresos fiscales y  de divisas,  expone a los inversionistas  estadounidenses a mayores riesgos, reduce la demanda de  exportaciones de bienes de capital de EE.UU.  Y daña los ecosistemas frágiles”; dice  “El Espectador”, “más allá de los intereses, lo revelador del documento es que desde 1988, la CIA reportó la presencia de lo que llamó “actores no estatales”  en el conflicto, y que al menos una empresa multinacional del sector petrolero estaba “proporcionando activamente información de inteligencia sobre actividades guerrilleras directamente al ejército (colombiano)”. Parte de la información referida se obtenía, según el documento “Utilizando un sistema  de vigilancia aerotransportado para exponer campamentos guerrilleros  e interceptar comunicaciones guerrilleras”(…) El ejército  explotó con éxito esa información  e  infligió unas cien bajas  durante un operativo contra  la guerrilla en Arauca en 1997”. El informe de la CIA  no revela nombres, pero señala que otras empresas privadas pagaban a militares por protección “una práctica   que muchas quieren eliminar gradualmente para evitar ser vinculadas con abusos a los derechos humanos”. Concluye “El Espectador”: “precisamente, la relación entre empresas privadas  y grupos armados estatales  o no, ha sido, según expertos una de las deudas más grandes en términos de verdad del conflicto armado”.

Para la fecha del quinto documento de la NSA, el  Plan Colombia estaba en ejecución, era un programa pensado para la lucha antinarcóticos, y para complementar una reforma militar en marcha en nuestro país incluía un componente de respeto por los derechos humanos, que al parecer se modificó  en el transcurso del conflicto. Llegaron equipos de ofensiva aérea y sistemas de inteligencia de última tecnología, con entrenamiento para batallones de alta montaña y fuerzas de tarea conjunta.  El componente militar estaba a cargo del Comando Sur de Estados Unidos, en Julio de 2003 al secretario de defensa de Bush, Ronald Rumsfeld  le informaron que el programa era todo un éxito, las tropas colombianas desplegaban operaciones contra objetivos de alto valor y que “desde Enero de 2003, el ejército colombiano entrenado por Estados Unidos reportaba un alto número de muertos durante enfrentamientos armados”; según “El Espectador” calificar de exitoso el programa por el número de guerrilleros muertos en combate es una asunto problemático, porque “El documento desclasificado muestra cómo las métricas del Pentágono para el éxito contra los insurgentes colombianos pueden haber contribuido al fenómeno de los falsos positivos”.  Sobre éste tema, finaliza  la Comisión: “Y este daño moral a la nación vulnera la legitimidad social de toda la fuerza pública; para dolor al mismo tiempo, de muchos hombres y mujeres de integridad moral que ponen su honor en ser miembros del ejército de Colombia”     

Respecto al papel de las iglesias en el conflicto, mi admirado “padre Pacho”,  en “Elopinadero” sábado 30 de Julio,  considera que de Roux hace de juez; yo entiendo que la pregunta pretende generar la misma actitud humilde del papa Francisco, que viajó  a  presentar excusas por los  abusos  de la iglesia católica, en la evangelización de los indígenas canadienses. ¿Cuándo las iglesias evangélicas norteamericanas, y otras,  reconocerán sus abusos al  evangelizar  a nuestras tribus?            

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2 COMENTARIOS

  1. Tiene mucha razón don Néstor, pero acabar los viciosos allá, no garantiza que se acaben los fabricantes de coca, los narcos sin conciencia, llenarán de vicio colegios, universidades y calles para no acabar con un negocio. Habría que fumigar aquí a los fabricantes.

  2. Siempre los EEUU ha metido sus narices en las cocinas ajenas, y castigado con severidad a los hijos de otras naciones, pero no ha podido con los locos de allá que todos los días realizan masacres. Pero como los Colombianos somos los delincuentes. Deberían en vez de fumigar a Colombia co glifosato, que fumiguen a los consumidores que tienen ellos allá, y se acaba la producción de coca y marihuana.

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