La confesión de las FARC

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Rodrigo Londoño, foto cortesía El Tiempo

Por AURA MARLENE RIOS CHAPARRO

Esta semana fuimos enterados de la cínica confesión de Rodrigo Londoño Echeverri, jefe del partido político FARC y ex miembro de esa guerrilla, donde ratificó la autoría de ese grupo en el asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, ocurrido en noviembre de 1995, mientras el país afrontaba el escándalo del proceso 8.000, en razón de los posibles aportes del cartel de Cali a la campaña Samper Presidente.

Con seguridad, otro crimen que pasará a la historia sin castigo alguno, en la medida que la versión dada ahora por los ex FARC, queda en manos del Tribunal de la impunidad. Sí, la JEP, esa institución creada por el Gobiernos Santos, para absolver a los criminales que durante ocho años se gastaron el presupuesto del país en la Habana.

Muy acertadas las declaraciones de Mauricio Gómez, hijo del fallecido líder conservador, en entrevista sostenida con El Espectador, y publicada por ese diario el 8 de octubre. Allí, Gómez asegura que no entiende cómo las FARC vienen después de 25 años a reconocer el magnicidio de su padre, cuando en ese entonces no lo hicieron. Además, cuestiona el hecho de que las FARC salgan a reconocer un crimen perpetrado en un momento político en que esa guerrilla no figuraba para nada en el mapa, en la medida que el debate político de ese momento crucial, se daba alrededor del proceso 8.000, seguido en contra del entonces presidente Ernesto Samper.

Muchas dudas sobre la tardía confesión de las FARC, razón por la cual cabe  cuestionarse, como lo menciona Mauricio Gómez, ¿qué hay detrás del reconocimiento tardío de un crimen que la justicia no ha logrado esclarecer?, ¿prebendas tal vez?, ¿intereses oscuros de ese grupo político – antes guerrilla alzada en armas?, ¿pactos hechos en la Habana?, ¿un guardado del Gobierno anterior?, ¿una cortina de humo, para no reconocer otros crímenes de lesa humanidad cometidos por ese grupo?; por ahora no lo sabemos, pero como en este país la verdad sale a la luz un poco tarde, seguramente en 25 años sabremos el origen de la confesión de Rodrigo Londoño, claro está que en 25 años es posible el confesor ya no esté presente para ratificar o negar su versión.

Sin embargo, resulta curioso que el proceso de paz haya sido liderado por el partido liberal, mismo partido del ex presidente Samper, y su ex ministro del interior Horacio Serpa, quienes enfrentaban el proceso 8.000, para la época del magnicidio de Álvaro Gómez; pero la confesión de Londoño ahora limpia la imagen de quienes para Mauricio han sido los principales sospechosos del asesinato de su padre, ¿coincidencias tal vez?.

Asimismo, el hijo del asesinado líder conservador, plantea un cuestionamiento que en mi sentir tiene mucha lógica, y que debe ser analizado sin pasiones, ni sesgos ideológicos en favor de la paz y la verdad mentirosa de las FARC, y es el siguiente: si ni el Ministro de Defensa de la época, Juan Carlos Esquerra, ni el jefe paramilitar de entonces, Carlos Castaño, tenían noticias de inteligencia respectivamente, que vincularan a las FARC con ese crimen, entonces ahora, de dónde aparece tal reconocimiento de las FARC. Aquí vuelvo a retomar un capítulo de mi columna anterior, “favores se pagan con favores”. En las Altas Cortes se dice, yo te elijo, tú me elijes; aquí sería, yo te absuelvo, tú me absuelves.

3 COMENTARIOS

  1. Excelente y acertivo enfoque, las FARC encubre a los verdaderos autores del crimen y haciéndoles más barato el muerto se hacen cargo del mismo para impartir impunidad a sus cómplices de tantas fechorías.

  2. » Y que debe ser analizado sin pasiones, sin sesgos ideológicos….»
    Alli el argumento central, una verdad tal vez tardía, pero que tiene un manejo politico revanchista, ( opositores a los acuerdos de paz)
    Es allí donde debe primar el manejo judicial por parte de los entes correspondientes.
    Manejo judicial y no politico, con el fin de que las voluntades individuales, partidistas no sigan opinando desde los deseos, las pasiones irracionales, las venganzas.
    Una justicia conforme a la razón.

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