La endofobia, la enfermedad que segrega el colectivo LGBTI

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Por Eduardo Montoya Pèrez

Que no salgo con afeminados, que no me junto con las transgéneros porque son muy escandalosas, que las mujeres lesbianas parecen mari machos, que si ese hombre se maquilla o se trepa, que si está en el closet, que si es activista. Todo lo anterior, un sinnúmero de actos despectivos de los integrantes de los sectores LGBT+ contra otros iguales.

Y es que la endodiscriminación (discriminación entre el mismo colectivo) es una enfermedad que nos corroe, nos segrega, nos violenta. Parece que los años de luchas que hemos dado para derrumbar la violencia, entre otros, de parte del Estado, los heterosexuales, la Policía, los grupos armados ilegales, nosotros mismos, los sepultamos por nuestra incapacidad de aceptarnos.

Será entonces que nosotros los LGBT+ tenemos arraigado el patriarcado heteronormado donde ser macho, hembra, homosexual, identidad sexual, feos, lindos, gordos, flacos, de gimnasio no tenemos derecho a coexistir en un mundo que hemos defendido como el universo del arcoíris donde todas, todos y todes cabemos.

¿Hemos interpuesto unos estándares y clasificamos quiénes caben y quiénes no en ellos? ¿no es suficiente que vamos por la calle y nos miren raro sólo por vestirnos y sentirnos diferentes? ¿No es suficiente que por tener la voz delgada, se burlen de ti? ¿No bastó con que en el colegio te dijeran niña, cacorro, marica, machorra, arepera, para que nosotros mismos continuemos haciéndonos daño?

¿Será imposible entonces, que tengamos amigos, novios, amantes, que te puedan mostrar otras formas, otros mundos? Deberíamos derrotar esta enfermedad que abre esta terrible brecha y aceptar al otro tal cual es.

Nosotros los LGBT+ no deberíamos sentir vergüenza ni aversión por otros LGBT+; por el contrario, tenemos una tarea, la de respetar y entender las luchas internas y externas que hemos dado por nuestro reconocimiento. Ya hemos peleado mucho: contra nosotros mismos, nuestras familias, la sociedad, el sistema educativo, el de salud, la institucionalidad y el Estado.

Es hora de abrazarnos, recogernos y acompañarnos. La tarea de las organizaciones sociales y los activistas es la de emprender campañas y acciones para evitar tantos actos de endodiscriminación, empezando por aceptar y respetar a quienes deciden permanecer en el closet. No podemos seguir permitiendo que se genere tanto estigma y rechazo en el mismo sector social.

Finalmente, cabe anotar que la endofobia y/o endodiscriminación no es exclusiva de los gais, lesbianas, trans, intersex, bisexuales y más, también la sufren los afros, las mujeres, indígenas, trabajadoras y trabajadores sexuales. Es una pandemia que a todos nos toca por igual y no podemos permitir que nos divida.

7 COMENTARIOS

  1. Es un problema que esta muy arraigado en la región, si en vez de discriminar, de estigmatizar nos unieramos ya hubiéramos alzado muchas cosas, sos una población con gran talento, guerreros, valientes que hemos podido vencer muchas guerras tanto internas como externas, respetar al otro en importante pero más es admirar, aplaudir y mirar si el pudo yo puedo no tatas de minimizarlo.es un llamado a que todos luchemos unidos por nuestros derechos y la unión

  2. Hay un camino amplio por recorrer en temas De autoaceptación y aceptación por el otro. La endofobia no se nos puede convertir en una lucha Más de los sectores LGBTI. En vez De dividirnos debemos enviar mensajes de Unidad y apoyo a las causas sociales diversas

  3. Hay un camino amplio por recorrer en temas De autoaceptación y aceptación por el otro. La endofobia no se nos puede convertir en una lucha Más de los sectores LGBTI. En vez De dividirnos debemos enviar mensajes de Unidad y apoyo a las causas sociales diversas

  4. El problema mayusculo es el machismo que nos toco vivir a toda la poblacion LBTBIPQ, etc. en cada uno de nuestros hogares y que sin darnos cuenta replicamos ese repudio que alimentaron nuestros progenitores haciendonos sentir inmerecedores de nuestra orientacion sexual e identidad de genero al discriminar y rechazar a c/u de nosotros.

  5. Si es que el ser humano está totalmente enfermo, las bases psicológicas de cada ser solo se basan en el egocentrismo, no se fijan sino el la paja del ojo ajeno y no en la viga que su propio ojo tiene. Siempre se cree que las minorías son enfermos pero eso no es así, los derechos humanos dejan de ser derechos cuando yo no respeto mis deberes y obligaciones, el asunto es político. La corrupción es a la política , como el corrupto es a político. Es desde allí donde se describa, por qué hay una realidad, los corruptos se esconden en el congreso, los protegen las altas cortes, los defienden jueces y fiscales y las abogados deson estos y ladrones extravían el acervo probatorio. Son unos angelito para demostrar su inocencia y desde allí los

    derechos humanos no valen nada.

  6. Se habla de un mundo diverso, comunidad diversa, por tanto la aceptación, respeto y cooperación debería ser algo común en el crecimiento como comunidad.

  7. Es triste ver como incluso cuando se están generando cambios, apoyando a la población, generando espacios de participación, implementando estrategias desde un proyecto, nos encontramos con personas dentro del mismo colectivo poniendo «cascaritas» hablando mal de los procesos, y desmeritando la labor de quienes trabajamos en pro de nuestra población, sin darse la oportunidad ni tener la delicadeza de conocernos y a nuestros procesos. De este modo se hace cada vez más difícil recibir apoyo para materializar esos procesos de cambio. (para brillar no debes apagar la luz de tus pares, podríamos brillar juntos para deslumbrar al mundo).

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