Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLa infantilización de las organizaciones públicas

La infantilización de las organizaciones públicas

“Cuanto menos rema una administración, menos productiva se vuelve: menos puede dirigir”, del libro: EL GRAN ENGAÑO, de Mariana Mazzucato y Rosie Collington. Es la conclusión de lo ocurrido en muchas organizaciones públicas, no solo de Colombia, sino del mundo.

El verbo remar en este contexto consiste en dejar los remos a otros actores por considerarlos más competentes, en esta situación por más que se grite desde el timón, si los que tienen los remos deciden que no quieren remar, o remar en otra dirección no deseable. entonces, ¿para dónde va el barco? A ningún puerto deseable que requiera la sociedad como lo mejor en términos de mayor bienestar social.

Hoy es común ver como muchas entidades son o fueron modificadas sus estructuras, bien por intereses particulares y/o políticos (amiguismo). Si bien es importante la eficiencia en los resultados de la plantilla de personal, no es menos importante que se debe proteger y potenciar el talento humano, pues son ellos los que poseen el know how – saber hacer- que consiste en las capacidades y habilidades de los individuos y/o de una organización en cuanto a la realización operaciones y/o tareas misionales. El aprendizaje es un proceso incremental y colectivo.

Hay muchas firmas consultoras en el mercado y de gran prestigio internacional, con gran capacidad de lobby, especialmente en los gobiernos y parlamentos. Han logrado cambios importantes en las organizaciones con resultados adversos. Hoy los ciudadanos y empresas en muchos países del mundo han empezado a identificar las consecuencias por promover contratos alternativos dentro de sus organizaciones, cuando internamente se habían podido desarrollar con resultados positivos, y quizás mucho mejor. La arquitectura del Estado debe ir más allá de los políticos, debe tener controles efectivos para evitar la captura de la economía.

El Fondo Monetario Internacional ha supeditado muchos empréstitos a muchos países con cambios en las regulaciones de cada país, mayor flexibilidad laboral y la reestructuración de grandes empresas estatales, con el fin de reconfigurar las economías a sus manuales.

Con la experiencia del COVID 19, se mostraron las heridas de los sistemas de salud en el mundo. Si bien no había recetas fijas, pero el aprendizaje previo y la habilidad para reorientar competencias fueron cruciales. En Keralia, India, “la[1] memoria institucional de la buena gestión de dos grandes inundaciones y el brote de un virus en 2018” se convirtió en la base de la respuesta a la pandemia. En Ruanda tuvieron éxito debido a la infraestructura desarrollada para combatir el VIH y para evitar que el ébola cruzara la frontera desde la República del Congo. Igual ejemplo se dio en Vietnam en razón a las inversiones de largo plazo en infraestructura y servicios de salud pública. Estos gobiernos pudieron emplear estas capacidades desarrolladas con éxito, un enfoque en favor de la población, es más, en Ruanda desarrollaron un test de bajo costo muy efectivo, se reconvirtieron de manera temporal la producción de ropa hospitalaria por mascarillas.

En mi experiencia laboral tanto pública como privada he tenido la oportunidad de tener compañeros con altísimas calidades profesionales, quienes han desarrollado estudios de alto calado intelectual y técnico. Hicieron estudios que se aplicaron con resultados de alto impacto en las organizaciones. Hoy acuden con mayor frecuencia a firmas consultoras para desarrollar estudios de diversa índole, en actividades misionales, en la construcción; incluso subcontratan y subcontratan con todos los riesgos que conllevan estas conductas. Todo esto ha llegado infortunadamente a la infantilización de algunas entidades que, incluso hasta las interventorías, que deben ser ejecutadas por estas empresas, adolecen del personal idóneo debido al desmantelamiento de las plantillas, que debilita el potencial de aprendizaje de las entidades, el desarrollo, la acumulación de conocimiento y de nuevas tecnologías.

La experiencia demuestra que se daña de manera grave la capacidad de aprendizaje de las organizaciones.

Las consultoras por buenas que sean, no se las saben todas, es más, la información se encuentra en su gran mayoría en las entidades, conocen a sus ciudadanos y en su intimidad conocen qué se debe hacer en cada caso. Hoy las entidades tanto  la nacional como territoriales deberían atraer a personas competentes, con curiosidad y determinar objetivos concretos, deben ser creadores de valor para las organizaciones. Existe el temor especialmente en el sector público en asumir riesgos, por ello contratan a consultores, pues a ellos se les podría endilgar responsabilidades. Todo se reduce a un cálculo político.

La nueva gobernanza debe reconsiderar que sus funciones básicas deben estar encaminadas a:

  1. Mejorar las estructuras de las empresas públicas, especialmente en sus actividades misionales, con fortalecimiento en la capacitación en todos los niveles jerárquicos.
  2. Adaptarse a la información incompleta, y a veces contradictoria. Hay que aprender a manejarla.
  3. Los funcionarios deben estar es al servicio de los ciudadanos quienes en las elecciones confían en que los políticos  van a ejecutar lo prometido.
  4. Buscar colaboraciones con el sector privado para sacar provecho de las innovaciones.
  5. Desarrollar capacidades de gobernar millones de datos y el manejo adecuado del exceso de información.
  6. Coordinar con las entidades tanto a nivel horizontal como vertical de manera proactiva en beneficio del colectivo.

[1] EL GRAN ENGAÑO, Mariana Mazzucato, Rosie Colligton. Primera edición 2024.

3 COMENTARIOS

  1. Muy buen artículo Alvaro. Efectivamente d e manera paulatina se pierde el conocimiento y se aumenta la dependencia de externos en los aspectos de la función misional de las organizaciones

  2. Excelente columna. Considero que aún como lo mencionas, existiendo grandes y valiosa firmas de consultoría , el auge de las mismas también es efecto de esa modernidad que considera lo foráneo mejor que lo propio. Adicionando aquello de que se convierten en una manera “elegantes” de hacer contratación. ¿Cuantos consultores tendrá el gobierno actual?

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