Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLa inflación

La inflación

Palabra muy empleada sobre todo en estos días de sosiego a la hora de mercar. La inflación, se define como el aumento generalizado y continuo de los precios de los bienes y servicios en el mercado en un espacio de tiempo determinado. Cuando los precios suben en general, se obtienen menos bienes y servicios. Nos lleva a que la inflación refleja la disminución de la capacidad del poder adquisitivo de la moneda, es una pérdida de intercambio. La inflación se mide con el Índice de Precios al Consumidor – IPC que lo calcula y certifica el DANE. Se ha convertido en una de las principales preocupaciones para la economía mundial, transcurridos más de dos años del inicio del Covid 19.

La inflación se origina por cambios en variables importantes de la economía que aumenten la demanda o deterioren la oferta agregada, y por esta vía se ve reflejado el incremento de los precios. En el caso de la demanda, los altos incrementos pueden obedecer a un mayor ingreso disponible de los hogares; por tasas de interés reales muy bajas que desestimulan el ahorro e incentivan excesos de crédito y del gasto, también  se da por un crecimiento desmedido del gasto público del Gobierno Nacional, entre otros. Si los incrementos en la demanda de bienes y servicios son más elevados de lo que el sector productivo puede generar, se darán aumentos generalizados en los precios. Las gerencias de comercialización al observar una demanda elevada de sus productos a niveles que superan su capacidad de oferta, tienen incentivos para subir el precio de sus bienes y servicios. El Gobierno debe tomar decisiones encaminadas a evitar excesos de gasto.

La inflación está disparada a nivel mundial como consecuencia de la pandemia de la Covid-19, también por las afectaciones de las cadenas globales de valor, que nos están pasando factura de los precios de los bienes y servicios. Es un reto muy grande por resolver este año. La lenta reactivación de las cadenas logísticas ha tenido un impacto en los procesos de suministro y ello impacta directamente los precios. De persistir la política actual de tratamiento de la pandemia en China, que ha tenido aparentes rebrotes del virus, el mundo se enfrentará una alta inflación. El nivel creciente de los precios de los alimentos también tuvo una influencia muy significativa en muchos lugares del mundo debido en gran medida a los altos precios del precio del petróleo y del gas, que encarecieron los fertilizantes y otros insumos. Un precio muy elevado del petróleo sería una catástrofe, la inflación importada aumentaría de manera significativa la inflación interna.

La demanda se disparó en un entorno de políticas de apoyo a la población por el Covid 19, al tiempo que decrecía el suministro por el cierre de fábricas, restricciones en los puertos, la congestión del transporte marítimo, la escasez de contenedores y la ausencia de miles de millones de trabajadores. La demanda deberá suavizarse este año coincidiendo con la retirada de políticas de apoyo y la mejora en la oferta; pero los nuevos confinamientos en China, la guerra en Rusia – Ucrania, más las fuertes sanciones de occidente a los rusos, probablemente prolongarán las perturbaciones en la conformación de precios. Es de anotar que Rusia también ha impuesto sanciones contra todos quienes son sus opuestos en esta guerra, así solo sean manifestaciones en su contra en Naciones Unidas o en el Parlamento Europeo como lo hizo el Presidente Duque, lo que agrava para encontrar soluciones a las presiones inflacionarias.

La inflación impacta con mayor dureza a la población más pobre, por ello es importante que se comiencen a controlar variables macro cuanto antes, así como no agregar presiones a los precios con decisiones de mala política en tiempos de campaña electoral no orientadas a una mayor productividad, empleo e inversión. Lo cierto es no sabemos cuánto durarán estas disrupciones de las cadenas globales de suministro en el comercio (contenedores).

Cuando se padece inflación de demanda se sabe que debe enfriarse la actividad económica, que puede ser a través de una política monetaria con la subida de los tipos de interés. En cambio, con la inflación de oferta se plantea un dilema que suele dejar a los ejecutores de política económica en una disyuntiva compleja: si toman medidas para contraer la demanda agregada para combatir la inflación, podrían poner en riesgo de recesión a la economía.

Para complicar las cosas, en ocasiones un proceso inflacionario puede comenzar por el lado de la oferta, pero si se mantiene en el tiempo, va generando mecanismos de propagación. Es el llamado efecto de segunda vuelta que a través de negociaciones con los sindicatos para lograr incrementos del salario mínimo, ajustadas a ese mayor nivel de precios y a través de ampliación de los márgenes empresariales que tratarán de trasladar a los precios finales el aumento de costos intermedios.

Con la guerra entre Ucrania y Rusia es muy posible tener un impacto prolongado en los precios de los alimentos y las materias primas, afectada por los precios del petróleo y el gas, que están acelerando la inflación, se prevé que se mantendrá elevada más tiempo de lo estimado, manifiesta el FMI. Rusia es el tercer mayor productor de petróleo del mundo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita. Su economía es industrializada, gracias a sus abundantes recursos naturales; el sector industrial es poderoso en minería, manufacturas, fertilizantes, construcción y energía. Es un gran productor de granos, especialmente de trigo, se destaca la producción de semillas, carne, leche, frutas y hortalizas.

Ucrania proporciona el 19 % del suministro de cebada, el 14 % del trigo y el 4 % del maíz del mundo, y representan más de un tercio de las exportaciones mundiales de cereales. También son los principales proveedores de canola y representan el 52 % del mercado mundial de exportación de aceite de girasol. Colombia importa el 42% de fertilizantes de Rusia y Ucrania, y experimentará una irremediable alza en los costos.

Dadas estas circunstancias, se prevé que la alta inflación se mantendrá durante más tiempo. Las proyecciones del FMI señalan que, en las economías avanzadas, el ritmo alcanzará el 5,7%, un valor muy alto, mientras que el incremento de precios en las demás economías se acelerará hasta el 8,7%. Para el próximo año, estas tasas deberían estar en el 2,5% y el 6,5%, respectivamente. El elevado nivel de inflación también complicará la disyuntiva que enfrentan los bancos centrales entre contener las presiones de precios y proteger el crecimiento económico.

Aunque el escenario de base supone que la inflación terminará aflojando, podría terminar siendo más alta por varias razones. El empeoramiento de los desequilibrios entre la oferta y la demanda por causa de la guerra en la que USA, quien está próximo a imprimir US$40.000 millones de dólares sin respaldo en oro, en apoyo a Ucrania, lo que genera inflación por existir más dinero circulante sin una producción que la equilibre. Un encarecimiento de los precios de las materias primas podría mantener el ritmo de inflación en un alto nivel. Además, tanto la guerra como los nuevos estallidos de la pandemia podrían prolongar las perturbaciones de la oferta, con lo cual los costos de los insumos intermedios subirán más.

Se espera que la inflación baje de forma moderada en este año y con mayor claridad en 2023, conforme los factores de oferta tanto externos como internos que provocaron el alza, desaparezcan. Pero entre las medidas, tenemos la incógnita sobre qué medidas tendrá que ayudar el Gobierno Nacional y el Banco de la República para reducir la inflación, no es solo intervenir al alza la tasa de intervención del mercado monetario como se controla la inflación. Una segunda posible solución que se debe tener es con la TRM, sería establecer un rango determinado, que conlleva a la posible entrada y salida de dólares en el mercado interno cuando esté por fuera de un rango razonable; de esta manera se reducen los costos de los bienes y servicios importados. Una tercera solución, se debe estimular y garantizar primero el abastecimiento del mercado interno antes de la exportación de la producción agrícola, manufactura, petróleo, etc. La seguridad alimentaria debe ser una prioridad del Estado.

Colombia no debe seguir con la aplicación de un neoliberalismo a ultranza, de nada sirve crecer a más del 10% su PIB cuando más de 20 millones de colombianos aguanten hambre. No tiene sentido. Actuar con tiempo contra la inflación evita males mayores, hacerlo demasiado pronto también es costoso. Encontrar el momento adecuado es donde reside el verdadera técnica y talento de quienes toman las decisiones en la junta directiva del Banco de la República.

3 COMENTARIOS

  1. Mi querido Álvaro, muy interesante tu artículo. Me asalta la duda ¿por qué Colombia no puede producir sus propios fertilizantes? tenemos tanta tierra sin cultivos, somos un país tan rico en fauna, flora, especies nativas, oro, esmeralda, por decir algunos. ¿Qué pasa? anteriormente producíamos sin necesidad de importar fertilizantes de ningún lado.

  2. Alvaro,muy didáctica su columna, nos incentiva a proponer soluciones frente la retórica de ciertos economistas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos