La lectura, el amor y los pasajes

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Por JERSON LEDESMA

¿Por qué se fracasa en la aproximación lectora? ¿Aún es posible recuperar la lectura en la adultez? ¿Por qué produce sueño leer? Si estas preguntas giran alrededor de tu actividad vivencial y más si en tu vida cotidiana orbita la presencia de un niño, deberías de hacer un alto en el camino para reflexionar. (No olvides que la conjugación –debería de- es una perífrasis de probabilidad, si eliminas la preposición –de, se vuelve una locución obligatoria) Frente a las inquietudes iniciales hay una sugerencia: rodea con palabras y frases la experiencia visual del niño, adorna su cuarto con oraciones que estimulen su proyección y si necesitas una introducción en la comprensión lectora, inicia por los cuentos cortos. En las instituciones educativas locales se comete un error muy frecuente y es dotar a los jóvenes de libros con notable trayectoria; según Eduardo Caballero en su prólogo al Quijote de la Mancha, esta última obra de arte es la biblia del hombre hispanohablante, el último libro que todo ser humano debería leerse al final de su existencia. No obstante, se suelta como un manual a niños de secundaria, en ocasiones hasta de primaria, con razón los chicos no leen, pues se asustan con mil páginas por delante. Otra sugerencia, es cambiar la zona habitual de trabajo: la oficina o casa, ya que apenas se empieza a leer, los ataques psicológicos llegan unos tras otros, que las deudas, el compromiso aquel, las palabras de la vecina, las responsabilidades, obligaciones, en fin, termina pensando en otras cosas muy diferentes al comienzo del proceso lector. ¡Qué difícil es que el mundo nos habilite el espacio de concentración profunda para leer aquel libro deseado desde la infancia, la juventud y ahora la vejez! Pero siempre habrá posibilidad para una revolución, porque las revoluciones se gestan desde los adentros, toman vigencia desde nuestros pensamientos, una vez pactemos este instante, la vida habrá cambiado para siempre. Ayúdate. Los sitios preferidos de mi maestro para ostentar el poder de la lectura están en un café, en el bar acompañado de buena música, al pie de los árboles, incluso en una pasajera caminata. Ayuda al hijo en la necesidad de aprehender el amor al conocimiento, al arte y la sabiduría, enséñale a amar, respetar, viajar y sobre todo ser él mismo con un libro bajo el brazo, un libro que forje su libertad y su concepción frente a las cosas.

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