ActualidadLa «puerca» vida que nos espera

La «puerca» vida que nos espera

Los impresionantes avances de la medicina moderna nos enfrentan a realidades inimaginables. Quizás el área donde más progresa la ciencia y donde más recursos se invierten en el planeta, fuera de la guerra, es la salud humana. Apenas empezando la tercera década del siglo XXI los científicos nos sorprenden con una noticia innovadora: cirujanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos, realizaron con éxito un trasplante de corazón de cerdo a un ser humano. «Una cirugía revolucionaria que nos acerca un paso más a la solución de la crisis de escasez de órganos» afirmó Bartley Griffith, el médico director de esta intervención quirúrgica. 

Para entender esta noticia debemos regresar algunos años atrás pues este no es un hecho aislado ni mucho menos el resultado de alguna improvisación. Por el contrario es el producto de un proceso «subversivo» que lleva varios años. El trasplante de órganos de una especie a otra (xenotrasplante) tiene dos fases previas en las que la humanidad ha venido investigando sin desmayo. Primero fue necesaria la producción de animales «transgénicos» a quienes se les introdujeron genes humanos. De esta manera los nuevos individuos de esa especie nacen con sustancias compatibles con el hombre. Astrid fue, en 1991, la primera cerda de laboratorio con estas características. La siguiente fase es la «clonación», que consiste en realizar copias idénticas de un mismo individuo para tener así innumerables animales transgénicos y permitir la producción de grandes cantidades de órganos y sustancias. Clonar es una técnica antigua que se inició con sapos, ratones y conejos hasta que hace pocos años se hizo famosa Dolly, la primera oveja clonada pero la única sobreviviente de 270 embriones fecundados en un experimento; con ella se abrió paso a la creación de copias de un mismo individuo aunque el índice de éxito continúa siendo aún muy pequeño.

Los primeros cerdos clonados nacieron en Escocia en marzo de 2000 y fueron producidos por la empresa PPL Therapeutics. Llevaron por nombre Millie (en honor al nuevo milenio), Cristha (en honor a Christian Barnard, el primer médico en realizar un trasplante de corazón en seres humanos), Alexis y Carrel (como homenaje a Aléxis Carrel premio Nobel de medicina) y Dotcom (en reconocimiento a la nueva era de la Internet.

Desde 1992 empezaron los trasplantes de órganos de animales a seres humanos. En la Universidad de Padua (Italia), una mujer de 53 años recibió el primer trasplante de un hígado artificial producido a partir de células modificadas de cerdo; sobrevivió cuatro días hasta que se encontró un hígado humano para el trasplante definitivo. A mi hijo Pablo, con una afección cardíaca congénita, le ofrecieron hace algunos años una válvula aórtica de cerdo para reemplazar la suya severamente averiada. El pasado mes de octubre un hospital de Nueva York consiguió trasplantar temporalmente el riñón de un cerdo genéticamente modificado a un cuerpo humano y ahora los médicos nos sorprenden con un trasplante de corazón entero.

La medicina ha trabajado intensamente en busca de superar las disfunciones orgánicas que afectan la salud humana y es innegable que ha logrado alargar la esperanza de vida de las personas. El «cochino» se está convirtiendo en una alternativa increíble para los trasplantes de órganos por su similitud de forma y tamaño con los de los humanos.

Estamos muy cerca de no necesitar exclusivamente la donación de órganos por parte de un fallecido para salvar la vida de otra persona.

2 Comentarios

  1. 😲😲😲 Eso es sorprendente. Aunque con paradigmas al respecto, es admirable la capacidad humana para resolver problemas. Me pregunto cómo transcurren las vidas de las personas a quienes se les trasplantan estos órganos🤔

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