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La salud está en nuestras manos, 7 de abril Día Mundial de la Salud

El 7 de abril de 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proclamó oficialmente el Día Mundial de la Salud.

Inicialmente se celebró el 22 de julio de 1949, pero para fomentar la participación de los jóvenes se cambió para el 7 de abril, en conmemoración de la fundación de la OMS y también, con la necesidad de crear conciencia sobre las enfermedades mortales mundiales y crear hábitos sanos en las personas.

Por estas fechas, las autoridades sanitarias mundiales, nacionales y regionales fijan los focos sobre la salud pública y proponen una serie de campañas encaminadas a mejorar la calidad de vida de los habitantes de este globo terráqueo.

En esta ocasión, la reflexión invita a imaginar un mundo donde el aire, el agua y los alimentos saludables estén al alcance de todos, donde las economías se centren en la salud y el bienestar y donde las ciudades sean habitables y las personas controlen su salud y la del planeta.

La OMS calcula que, cada año, se producen más de 13 millones (  35.615,4 al día) de defunciones debidas a causas ambientales evitables, sin ir más lejos, a la crisis climática, que es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. La crisis climática es también una crisis de la salud.

MEDIDAS URGENTES

En medio de una pandemia, de un planeta contaminado, de un aumento de enfermedades como el cáncer, el asma y las cardiopatías, la OMS aprovechará la celebración del Día Mundial de la Salud 2022 para llamar la atención del mundo sobre las medidas urgentes que se necesitan para mantener la salud de los seres humanos y del planeta e incentivar un cambio para que las sociedades se preocupen del bienestar.

Según la OMS,  “Nuestras decisiones políticas, sociales y comerciales están favoreciendo la crisis climática y sanitaria”.

Y agrega que “más del 90% de las personas respiran un aire insalubre que es consecuencia de la quema de combustibles fósiles. Debido al calentamiento del planeta, los mosquitos propagan las enfermedades más lejos y más rápido que antes. Los fenómenos meteorológicos extremos, la degradación del suelo y la escasez de agua están desplazando a las personas y afectando a su salud. La contaminación y los plásticos llegan hasta el fondo de nuestros océanos más profundos, de las montañas más altas, y se han abierto paso en nuestra cadena alimentaria. Los sistemas de fabricación de alimentos y bebidas muy transformados y poco saludables están impulsando una ola de obesidad, aumentando el cáncer y las enfermedades cardiacas, al tiempo que generan un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.  

LA INEQUIDAD

En la página oficial de la Organización Mundial de la Salud (https://www.who.int/es), se expone el tema de la desigualdad de condiciones de vida.

A raíz de la crisis por el coronavirus, han salido a la luz las grandes diferencias que hay entre las personas que tienen una vida sana y un mejor acceso a los servicios de salud, y las personas que viven en malas condiciones y no tienen acceso a buenos entornos y mucho menos, a servicios de salud.

La OMS afirma que este hecho “no solo es injusto: es evitable”, por ello se pide a los líderes internacionales que todas las personas, sin discriminación alguna, tengan la posibilidad de tener buenas condiciones de vida y de trabajo que favorezcan la buena salud. Se necesita que a cada persona se le pueda garantizar el acceso a servicios de salud de calidad en el momento y lugar que lo requieran.

VULNERABILIDAD

La crisis ha afectado al mundo en general, pero el impacto se evidencia de manera más abrupta en comunidades que ya eran vulnerables y que por las medidas tomadas para contener la pandemia, se han visto expuestas a la enfermedad y por ende, a sufrir con mayor gravedad las consecuencias del virus.

“La OMS se ha comprometido a garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan ejercer su derecho a la buena salud”.

Es necesario actuar frente a las situaciones que así lo requieren, por esta razón, la Organización Mundial de la Salud propone cuatro medidas importantes que los gobiernos deben adoptar:

Trabajar juntos: se deben abordar las causas de las desigualdades, trabajando de la mano con las comunidades afectadas y en lo posible con los gobiernos y la sociedad en general.

Recoger datos fiables: garantizar la recopilación y el uso de datos sanitarios oportunos y fiables, esto para poder evaluar las desigualdades y generar soluciones de alto impacto.

Abordar las desigualdades: los gobiernos deben garantizar la salud para todos y así construir la resiliencia del futuro.

Actuar más allá de las fronteras: las acciones no deben centrarse en un solo lugar, se deben garantizar oportunidades y accesibilidad a todas las personas a nivel mundial.

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