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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLa Verdad: lágrimas de cocodrilo

La Verdad: lágrimas de cocodrilo

Están en corte de cuentas con eso de la Comisión de la Verdad y las falsas estrategias de tribunales de perdón, para lavar llagas e infamias de los violentos.

Recogen voz y embuchan las palabras para pedir perdón, pero llenan sus bocas en la escena inútil de cantar sus travesuras. Si ese calificativo puede con la enormidad de las tropelías de hacer que el secuestrado baile, se ciña cadenas y cumpla sus aberraciones en una violencia sexual que muchos callan por su propia digna-vergüenza y que dejó frutos como el de Clara Rojas, con su niño Emmanuel concebido y parido en cautiverio… ¿travesuras? ¿Cuántos más son producto de esas ya no condenadas, sino aplaudidas acciones en tribunal de perdones inútiles?

Pero este país lo aguanta todo y nada resuelve, solo lo ¡aplaza! Todo.

Lindo que nos atreviéramos a escribir y decir lo que se debe. No siempre como toca, o lo que «gusta»… Que todo el dinero (en fabulosas cifras) tirado a los basureros estéticos de prótesis inútiles, con esas 350 mil cirugías anuales de las que hablamos, resolvería un poquito de la tanta hambre que sufren niños de muchos sectores no distantes ni ajenos de esas practicantes.

De eso y de la no medible (inconmensurable) cantidad que derivan de actividades de masajistas, webcam y otras líneas de «negocios», deberían armar mesas de concertación para proveer tantos de los servicios gratuitos que demandan y hacen que crezcan como espumas las prácticas de corrupción con esos dineros mal administrados por el Estado. No es para que den, sin para que ayuden con su infinita creatividad, a resolver lo sustancial. Y no seguir en esa hipócrita postura de pedir y mendigar, cuando no lo necesitan.

Hasta en baratijas de novela cuentan cómo niñas de carne y hueso, se barrios populares encuentran a sus hienas salvadoras (que no mesenas) para que les paguen sus prótesis y cirugías, a cambio de … Ya sabes. Y con esas o sin ellas, nunca tienen paraíso, ni sacan para eso de la crianza y el sostenimiento de sus vástagos, en el consuelo de salir a gritar para que la Escuela se los alimente y también se los mal eduque. ¿Muy crudo?

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