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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿La Vivienda Popular Una Utopía?

¿La Vivienda Popular Una Utopía?

“La vivienda popular debe empezar por desarrollar lotes con servicios, por autoconstrucción.  Sin el apoyo del Estado no será posible cubrir la demanda de la vivienda de interés social”

De acuerdo con los datos de Camacol, Pereira tiene un déficit acumulado y creciente de 12.000 viviendas de interés prioritario, lo cual implica que de no emprender en la ciudad programas masivos de vivienda prioritaria, en menos de 5 años, las invasiones seguirán creciendo de manera exponencial, excediendo la capacidad institucional para frenar esta problemática.

En el pasado, la ciudad adelantó programas de vivienda exitosos de interés social, como el caso del proyecto de los 2.500 lotes (Ciudadela Perla el Otún), con el que la ciudad logró frenar las invasiones y disminuir el déficit en el 80% de vivienda nueva prioritaria. El municipio también, en diferentes administraciones adelantó programas de vivienda popular, recordemos: El Dorado, los programadas de reubicación adelantados por el Forec como Málaga en la ciudadela Industrial, y el municipio, Tokio, El Remanso y otras más recientes por la modalidad de vivienda gratis.

El modelo de autoconstrucción de los 2.500 lotes con servicios adelantado en los años 80 por el Instituto de Crédito Territorial, es un ejemplo a emular por el gobierno nacional y territorial. Vemos:

El proyecto empezó en el ICT cuando la entidad hizo una adquisición de tierras de 36 hectáreas, propiedad de cinco propietarios diferentes. Estas tierras se compraron para desarrollar vivienda de interés social. EL difícil cuantitativo en 1984, ascendía aproximadamente a 5.000 soluciones. Igualmente, la ciudad tenía un crecimiento enorme del número de invasiones, sin respuesta del Estado, ni de las constructoras privadas. Es decir, no había ninguna oferta, pero si muchas invasiones, realizadas por promotores ilegales de vivienda de amplia trayectoria en la ciudad y en los directorios políticos, que se aprovechaban de las necesidades de la gente humilde para invadir tierras privadas acrecentando los conflictos sociales y urbanos en la ciudad.

Todo el déficit de vivienda popular que fue cubierto con el proyecto de 2.500 lotes con servicios, y posteriormente con proyectos adelantados por diferentes gobiernos locales como Samaria, El Dorado, Tokio, El Remanso, a fines del siglo pasado, hoy, ese déficit asciende aproximadamente a 12.000 soluciones.

La construcción de vivienda popular, está demostrado que no puede adelantarse sin la participación del Estado. Está demostrado que Camacol no tiene las herramientas para cubrir este déficit acumulado de vivienda popular, porque los sectores de estratos 1 y 2, en su gran mayoría, no cumplen con os requisitos financieros para ser sujetos de créditos en los bancos, lo cual significa que es el Estado quien debe apersonarse de la ejecución de proyectos de vivienda popular que verdaderamente lleguen a los estratos más bajos de la población.

Detener la presión social que hoy se hace sobre las laderas, riberas de los ríos y zonas de protección de la ciudad, requiere la habilitación de suelo urbano que le indique claramente a los gobernantes dónde estarían localizados los futuros planes masivos de vivienda de interés prioritario. Ese sería el comienzo de la solución, y la esperanza de muchas de las familias humildes.

 

JAIRO ARANGO GAVIRIA

Junio 2024

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