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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLas comparaciones no son odiosas

Las comparaciones no son odiosas

Algún día a alguien se le ocurrió decir que las comparaciones son odiosas, la frase se nos inoculó y, de buena fe, la llegamos a considerar una buena recomendación para inspirarnos respeto y no meternos en la vida privada de las personas, etc.

También pudo ocurrir que quien la originó, tal vez quiso que no lo compararan a él y no pusieran en tela de juicio su actuar. Algo así como dando a entender “Soy malo, no hagas lo que hago, no me compares, no me juzgues”. Y lo logró, porque le creyeron que era odioso comparar.

Y, como hemos sido tan creyentes y poco reflexivos la frase caló en varias generaciones y tal vez por desuso es muy poco lo que se escucha mencionar. Sin embargo, ciertas personas se oponen a la idea de que desaparezca y se obstinan en mencionarla y robustecerla.

Cuando usted repite la frase “Las comparaciones son odiosas”, a sí mismo se está mutilando la comprensión, el entendimiento, la capacidad de reflexionar, el poder investigar y hasta la comprobación.

Cuando alguien hace el ejercicio de comparar, ejercita la deducción y pone en práctica uno de los funcionalismos razonativos del pensamiento científico. Porque comparando se deduce y se llega a la comprobación.

Porque comparamos para darle pie a la razón que induzca un raciocinio más profundo a cualquier planteamiento y aparece, en esa inducción, más “luz” para entender lo que se investiga o para recibir la innovación que alimenta el saber y la experiencia.

Cualquiera compara un precio, un artículo, un sabor, etc., y hace un sano y natural uso de su razón.  Y si se trata de entender el comportamiento humano, también se tiene que comparar. En síntesis, nos gusta algo porque lo comparamos con algo parecido. Escogemos porque comparamos. Tomamos decisiones porque comparamos.

Si alguien no compara basado en que es algo odioso, se está negando la posibilidad de encontrar más sabiduría e inteligencia. Y es sencillo de ver: Si una persona me cae mal yo me puedo comparar con esa persona y deducir que tengo iguales comportamientos (Y eso es lo que me fastidia de ella al verme reflejado en ese comportamiento) o puedo advertir, gracias a la comparación, que esa otra persona tiene detalles que la hacen especial; y que al compararla conmigo me da pena no ser tan especial como ella, en determinadas circunstancias.

Las comparaciones no son odiosas, analice y compare. Y #VamosPaArriba derrotando atávicos conceptos, anclados hasta en nuestros genes y que debemos enderezar o decodificar y, mejor aún, cambiar el chip hacia una nueva apertura de entendimiento.

4 COMENTARIOS

  1. Excelente Gerardo, como buen iconoclasta derribando mitos impuestos por la ignorancia y hay por ahí otro poco, que puedes continuar tumbandolos como en un juego de bolos, felicitaciones

  2. Amigo Gerardo, muy valiosa y permanente vigente, tu reflexión.
    En el fondo, todo el desarrollo de la humanidad viene de deducciones, que se han derivado de comparaciones.

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