Las placas conmemorativas de cualquier ciudad, en este caso las de Pereira, erigidas como monumentos que albergan cualquier luminoso testimonio histórico, parten de nuestra historia, y las comprendo como si fuesen unas valiosas piezas de un gran museo metropolitano.
Respecto a estos símbolos tan significativos para el civismo y la cultura pereiranos, los ciudadanos tenemos el deber moral de cuidarlas y protegerlas con el fin de perpetuar la memoria de una o más personas, de un evento importante, de un uso anterior del lugar, o de alguna otra circunstancia.
Desde hace varias décadas estas placas, muy aparte de los monumentos artísticos que se exponen por diferentes parques y lugares relacionados, son desfiguradas y en algunos casos arruinadas por parte de vándalos desadaptados que envidian los bien logrados graffitis que disfrutamos los cultivados ciudadanos de Pereira o de cualquiera población.
Para tenerlo presente y hacer memoria sobre estos entornos culturales y sociales, me he ocupado en reseñar y a la vez rememorar los mensajes más sobresalientes de dichos contenidos, en cuanto a su importancia histórico-cultural.
*2
Jaspe enmudecida
de continuar estática cual roca desértica
hay muertes que pueden olvidarse así no más
a sorbos la inmaterialidad del tiempo
!oh envilecido silencio!
Camino totalmente desprevenido por la calle 21 entre las carreras séptima y octava, frente a la parte posterior de la catedral de Pereira. Pude atisbar enclavada en el andén una pequeña placa que simboliza una gran tragedia, un atroz crimen contra la humanidad de un célebre personaje político, querido y admirado por su incansable personalidad y nobles ideales.
AQUÍ CAYÓ NUESTRO JEFE
JAIME SALAZAR ROBLEDO
Y NACIÓ UNA CRUZ
NO DE MADERA SINO DE LUZ
Julio 26 de 1.990
*Directivo SOER (Sociedad Escritores de Risaralda
* 2 SILENCIO Poema (fragmento) de josé Manuel Jaramillo A.


