Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLas tiendas de cafés especiales

Las tiendas de cafés especiales

Hubo una época en Pereira en la que la frase que más nos identificaba, que nos mostraba tal como éramos, especialmente por allá en los años sesenta y setenta, era aquella que decía: O somos café o no somos nada.

La cultura cafetera es el ADN que nos posicionó como Eje Cafetero, aun hoy, cuando muchas tierras de vocación cafetera se han convertido en potreros con la complicidad de quienes tienen el deber de evitarlo tanto por la preservación del medio ambiente como por el honroso título de Paisaje Cultural Cafetero patrimonio de la humanidad, que Unesco nos concedió y cuyo inmenso honor histórico estamos a punto de perder.

Así se deduce de la denuncia que en la revista Semana hace el economista Aurelio Suárez y que el ex alcalde de Pereira Jairo Arango Gaviria asume en una carta abierta que acaba de publicar dirigida a que la Unesco haga una visita presencial a los municipios de Belén de Umbría, Mistrató y Guática donde empresas multinacionales de megaminería detectaron valiosos yacimientos de oro y otros elementos como el coltán, esencial para la producción de componentes celulares y conductores electrónicos.

Esa voraz codicia multinacional que explota la riqueza de los suelos y deja la huella de la miseria y el desastre ecológico y ambiental atenta también contra el naciente y vigoroso espíritu del emprendimiento que vienen demostrando pequeños y medianos negocios de tiendas de cafés especiales que crecen como verdolaga en playa, para bien de la generación de empleo y nuevas oportunidades de producción agrícola en el territorio.

Una libra de café tradicional vale $12 mil (hace dos meses valía $8 mil). Una Libra de café especial, preciosamente empacada, según la marca, el origen y la calidad puede costar entre $25 mil y $40 mil pesos. Es un error ir al extranjero, incluso de visita a otra ciudad y no llevar como presente, cafés especiales.

Porque justamente, es Belén de Umbría uno de los municipios líderes en la producción de cafés especiales de alta calidad, cuyos finqueros se han convertido en los proveedores de estas tiendas de las cuales antes de la pandemia, sólo en Pereira, había unas cincuenta y en menos de dos años, exitosamente, se han multiplicado por tres.

En la hermosa Praga, República Checa, entramos con mi hija Daniela a un Starbuks y haciendo la cola observé cómo a un lado de la registradora había un aviso bien diseñado anunciando “Café de Nariño Colombia”, por supuesto, dos veces más costoso que el normal del Starbucks. O sea, el eje del café en calidad, cantidad, producción y promoción está pasando hoy por Nariño, Cauca y Huila.

Si hay orgullo auténtico del cual podamos preciarnos en cualquier parte del planeta son por nuestro café y por nuestros ciclistas.

En la Bonanza Cafetera de los años 60 y 70 Pereira fue el primer municipio productor de café y el corregimiento de Morelia llegó a ser calificado como el mayor productor del grano por metro cuadrado. Todavía nos queda alma cafetera en varios municipios de Risaralda, Quindío y Caldas, sin olvidar, como casi siempre ocurre, municipios del norte del Valle entre ellos El Cairo, Argelia, Ansermanuevo y El Águila, en donde la cultura cafetera y los ancestros paisas son tan fuertes y arraigados como en Pereira, Marsella o Balboa.

Hace una semana invité a mi programa “Enfoques UnoA”, al comunicador pereirano Sebastián Allan, quien se ha convertido en el embajador de los cafés especiales y quien tuvo su rifirrafe jurídico legal con la Federación de Cafeteros a raíz de un pasaporte que se inventó utilizando la expresión Café de Colombia, impugnada ante la Superintendencia de Industria y Comercio por presuntos derechos exclusivos de marca, pulso que ganó Allan y toda la tropa de tiendas de cafés especiales que lo respaldan como promotor idóneo.

Tal parece que el Goliath de la Federación no ve con buenos ojos el surgimiento de estas pequeñas pero exitosas  tiendas cuya tendencia al crecimiento y la aceptación de los consumidores no es atajable porque además de estimular sanamente a la demanda interna, generar riqueza, empleo, oportunidades de negocio y turismo nacional e internacional, democratizan el valor agregado que la industria cafetera pocas veces ha tenido en el país.

Haría bien la Federación de Cafeteros de dejarse de mirar el ombligo. El presidente pereirano Roberto Vélez Vallejo tiene una experiencia internacional tan amplia y profunda, que le permitiría adaptarse y apoyar esta tendencia de tiendas para impulsar el espíritu de competitividad e innovación que ya afloró por la vía los emprendedores y que van camino de ser empresarios de vuelo largo, como ya se advierte en algunos de ellos.

La mayor parte de estos emprendedores son jóvenes menores de 30 años de edad, entre ellos muchas mujeres que atienden personalmente sus emprendimientos con catas, explicaciones y demostraciones de las bondades y generosidades de los cafés especiales, que, entre otras cosas, llaman la atención cómo han empezado a aparecer tiendas de esta modalidad en los barrios periféricos, creando cercanía de vecindario y si se quiere, aliviando la caótica movilidad vial de Pereira.

Así es que mientras la Federación de Cafeteros está promoviendo el “relevo generacional”, los emprendedores de las tiendas de cafés especiales hablan del “empalme generacional”. En síntesis, el diálogo, el entendimiento, la empatía y el apoyo se hacen necesarios e inminentes.

Ahora no se trata de si somos café o no somos nada. De lo que se trata es de darle valor agregado al más valioso de nuestros productos agrícolas y el que, históricamente, más aportes ha hecho al desarrollo social, económico y cultural de Pereira y el Eje Cafetero en general.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos