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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLas tiras cómicas de ayer y hoy

Las tiras cómicas de ayer y hoy

Suelo mencionar en todos mis escritos a mi añorada tía Adiela. Sus consejos fueron sabios en momentos en los que había predisposición para aprender nuevas habilidades, fortalecerse con nuevos conocimientos y de esta manera abordar los desafíos hacia el futuro.

Con el entusiasmo y apoyo transmitidos por mi tía, quise convertirme sabiendo que no era del todo muy sencillo, en un hombre polímata. Le recibía revistas como Selecciones del Reader’s Digest y su contraparte soviética Sputnik, mientras por otro lado alternaba dichas lecturas con las popularisímas revistas de Condorito, sobre las aventuras del héroe cowboy Hopalóng Cassidy del escritor estadounidense Clarence Edward Mulford, los cómics sobre tarzán el héroe de la selva que de pequeñito, luego de naufragar el barco en el que viajaba, vivió en la selva durante 15 años, y Supermán (el hombre de Acero) que sintetiza el imaginario social hegemónico de los Estados Unidos, entre muchas obras de similar contenido.

Con estas lecturas dramatizadas de anomatopeyas y coloridos, mis amigos de preadolescencia teatralizaban con mi participación todas las increíbles peripecias sin libreto alguno. En el sector donde vivíamos accionábamos todo lo que nuestra imaginación fantástica nos permitía. El histrionismo y el  derroche de energía no se comparaban con nada dentro de ese mundo lleno de ingeniosos actos de alegría y creatividad: nos apropiábamos de aquellos sucesos con maestría descomplicada, acompañados de los amigos que candorosamente separaban a La Pequeña Lulú de la escena bajo el nombre de El Club de Toby y su lema: No se admiten mujeres. En las ruinas de alguna vieja casa de bareheque, inventábamos la tosca cantina para beber Tequila, disparar en medio de la balacera, y ensillar los caballos (un palo de escoba con cabeza de caballo fabricada con caucho) para perseguir los maleantes. Estos juegos de gestos, señas, manos, y el resto del cuerpo, llegaban a su feliz término chupando helados, bebiendo Coca Cola o Naranjada para calmar la sed.

Los juegos lúdicos de mesa y salón, como el parqués, el Dominó, el Monopoly, las Damas y el juego de estrategia (Ajedrez) para estimular la mente, tuvieron su auge para no salir de casa y cambiar así la sana distracción.

Los entretenimientos juveniles de hoy  requieren concentración y pudieran ser  lúdicos, pero los advierto poco beneficiosos. Las nuevas generaciones muestran un gran talento para asimilar la diversidad de técnicas que la ciencia permite desarrollar por el Internet a través de una Tablet, un computador o un celular a la mano. Siendo enormes los procesos de interacción y los espacios de cobertura mundial, estos han generado innumerables beneficios para la sociedad y a la vez presentan perturbadores efectos psicosociales a nivel mental y educacional. Algunos países europeos ya tratan el flagelo social como un problema de salud pública y concretamente en España existe una ponencia sobre el uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías en menores.   

Sin invadir su privacidad, los padres deben ejercer una comunicación abierta con herramientas de control parental adecuadas y una comunicación clara con sus hijos. 

*Directivo SOER (Sociedad Escritores de Risaralda)

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