ActualidadLas Trampas Veniales Y Los Pecados Mortales.

Las Trampas Veniales Y Los Pecados Mortales.

Escampavia

La fila de automotores transitando velozmente por la vía exclusiva del MEGABUS mientras que en la ruta permitida, muchos, muchísimos más, todos aquellos que acatan las normas y respetan los derechos de los que usan los buses articulados, como son la mayoría de los conductores, pacientemente esperan su turno en el trancón; este espectáculo es una prueba enorme de que no todos los colombianos somos tramposos, que la mayoría de nosotros no abusa y no se salta la cola, respeta a los demás y no vulnera sus derechos, a pesar de que no existe control ni sanción alguna a estos infractores por parte de las autoridades del tránsito, dado que es imposible ver un guarda guardando la vía exclusiva del transporte masivo y a la permanente violación del artículo 113 de la Constitución que tipifica como delito abstenerse de cumplir con las obligaciones inherentes al servidor público, no solo por parte de los que sirven desde las calles sino, y en mayor grado, por parte de sus superiores, quienes se hacen de la vista gorda ante la conducta de los avivatos y la permisividad de sus delegados. 

Quienes toman el atajo y violan la norma sin duda llegan más temprano y se ufanan de su sagacidad, esos son los mismos que no hacen cola, no expiden facturas, no pagan los impuestos, compran certificados de vacunación falsos, son malos para atender sus compromisos. Cuando Jesús imprecó a los lapidadores con “el que esté libre de culpa que tire la primera piedra” nos recordó que todos tenemos alguna falta, ello no justifica que nuestra sociedad deje de corregir aún los delitos menores, solo así conseguiremos una sociedad civilizada que estimule las conductas que conducen a una sana convivencia.

El ejemplo perverso de como quien hace trampa gana y su efecto sobre las nuevas generaciones es la fiesta que en las islas se daba cuando algún muchacho regresaba después de “coronar” un viaje, los niños repetían: “yo quiero ser grande para hacer un viaje y ganar mucha plata”. Pero esta fiesta no dura para siempre y es así como muchas familias buenas llevan luto por sus jóvenes perdidos en el mar o pagando cárcel.

De la trampa que hemos calificado como pecados veniales, por la pérdida de valores y porque “el fin justifica los medios” hemos escalado a los pecados mortales de la sociedad colombiana: el asesinato, el secuestro, la extorsión, las falsas promesas de los gobernantes y para rematar, la corrupción en los entes encargados de velar por el cumplimiento de las normas y cuyo comportamiento ha de ser trasparente; cuando nombraron a un muchacho juez de la república, hace muchos años, cuando la palabra valía, su madre dijo “ahora será necesario cavar un túnel para que Guillermo camine de la casa a la oficina” a lo que le respondió el abuelo: “por el contrario, lo que debemos construir es un puente de cristal para que todos lo vean”. Hoy las cortes se esconden para deliberar, y de esta manera el prevaricato, que surge de la venta de fallos y de los que se adoptan por razones ajenas a derecho, se adoptan en la penumbra y a espaldas de la gente.

Tanto nos hemos acostumbrado a conocer de fallos y coimas que ciudadanos sin tacha, o callan ante los atropellos o lo peor aplauden cuando de esta manera se perjudica a quien se odia, ésta, que es una manera de aceptar que “utilizar todas las formas de lucha” es legítimo, valida los comportamientos antisociales de común ocurrencia y como la práctica hace la norma, ya casi que llegamos a la fiesta cuando se corona un delito.

1 Comentario

  1. Dr, Ángel la única manera que se acaba tanta alcahuetería con la invasión del carril Megabús inclusive de las ciclovías son las fotomultas, cuando se le mete la mano a los infractores al bolsillo, ahí se la piensan más de una vez.

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