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ActualidadLos mejores colegios y la crisis de nuestra educación

Los mejores colegios y la crisis de nuestra educación

Por ÀLVARO BELTRÀN ALZATE

La revista Dinero del 28 de marzo en su edición 2028, hace un análisis de las pruebas Saber 11 de 2020 que presentaron 518.000 estudiantes. Esta edición hizo un cálculo de promedio simple de los resultados en lectura crítica, matemáticas, ciencias sociales y ciudadanía, ciencias naturales e inglés. No ponderó por materia, ni por el número de estudiantes evaluados. Se analizaron 13.767 colegios de los calendarios A y B.

El ranking muestra los resultados de 1.160 colegios oficiales y privados del país, de los cuales solo 110 son oficiales, que equivalen al 9,5%. Del total, solo 895 colegios obtuvieron un promedio igual o superior a 60 puntos, es decir solo el 6,5%.

Solo 62 colegios oficiales superan los 60 puntos en Colombia, un panorama bastante desolador. Nuestro departamento con solo tres colegios oficiales dentro de los 1.160 y ninguno con promedio superior a 60. Todos se rajaron. El colegio Cristo Rey de Dosquebradas aparece en el puesto 934 con un promedio de 59,6 puntos; y solo en lectura crítica obtuvo 61 puntos.

En el caso de los colegios privados, Risaralda solo tiene tres colegios dentro de los 100 primeros del ranking, Liceo Campestre de Pereira, en el puesto 63; Colegio Fundación Liceo Inglés en el puesto 87 y en el 96 se encuentra el Colegio Saint Andrews, con puntajes superior a 70. En el ranking de 100 a 200, están el Colegio Liceo Francés de Pereira en el puesto 117 con un puntaje de 69,2 y el Liceo Pino Verde ocupa el puesto 199 con 65 puntos. De los 13.767 colegios evaluados, 12.872 obtuvieron un promedio menor a 60 puntos, es decir el 90,5% no pasaron la prueba.

El Tiempo del 4 de abril en su artículo, “Media en las pruebas Saber 11 es hoy 10 puntos menor que en 2016”, muestra un panorama deprimente con resultados en las pruebas Saber 11 cayeron en los últimos cinco años, revela un informe del Centro de investigación, innovación y tecnología para la gestión académica (Ceinfes), en el que expertos señalan como un preocupante síntoma de la calidad de la educación del país. El documento recopiló datos oficiales del Icfes desde 2016, y se basó en los resultados obtenidos por 2’778.454 estudiantes de 67.558 instituciones educativas que presentaron las pruebas entre los periodos 2016 y 2020.


Los departamentos de Boyacá, Norte de Santander, Santander y Cundinamarca, al igual que Bogotá, se ubican por encima de la media nacional en los últimos cinco años. Por su parte, Chocó, Amazonas, Vichada, Guainía, Magdalena y La Guajira obtuvieron puntajes por debajo de la media nacional, siendo Chocó el departamento con menor puntaje, registrando un promedio de menos de 200/500 puntos en los últimos 3 años. Los bajos resultados se concentran en regiones en condiciones más vulnerables, al contrario de las zonas con los mejores puntajes, lo cual evidenciaría una gran desigualdad en materia educativa.

El comportamiento de los resultados en las cinco áreas evaluadas en la prueba Saber 11 (lectura crítica, matemáticas, ciencias sociales, ciencias naturales e inglés), en este último quinquenio, fue decreciente, exceptuando matemáticas, en la que se observó una leve mejoría. Inglés es el área con peor desempeño.

Lo anterior nos presenta un panorama bastante desolador en la calidad de la educación del país, en donde predomina el esfuerzo de los privados y de las familias que pueden pagar altos precios por las matrículas y pagos mensuales por tener una formación de calidad para sus hijos. En el caso de Risaralda tenemos grandes deficiencias en infraestructura tanto de aulas de clase, muchas sin el cumplimiento de las normas técnicas en redes eléctricas e hidrosanitarias. Hay que mejorar y ampliar las facilidades en áreas para las disciplinas deportivas y de las artes, tenemos bajos niveles en el acceso a internet, sin cubrimiento al cien por ciento del Plan de Alimentación Escolar – PAE, y con la mitad del tiempo en las aulas de los estudiantes de colegios públicos frente a los privados, etc., etc.

Con este panorama, es evidente además, que se debe hacer gran esfuerzo en capacitar y lograr una mayor formación de docentes y directivos, muchos de ellos carecen de formación en sistemas informáticos y pedagógicos para la enseñanza virtual – su espacio de aprendizaje se amplió; la muy escasa cobertura de un segundo idioma; el poco alcance en lectura crítica y la formación en matemáticas son algunos de los grandes escollos para lograr una educación de calidad. Hay que hacer ejercicios permanentes en diversificar, ajustar y renovar modelos pedagógicos, pues el mundo cambia y de manera constante.

Sin bien la pandemia ha sido nefasto para los estudiantes de todos los niveles alrededor del mundo, se hace necesario un esfuerzo colectivo entre el sector público – privado, pasando por el compromiso de fondo de padres de familia y profesores, para que nuestros estudiantes vuelvan a clases presenciales. Las bases sólidas que deben recibir los niños en su infancia y adolescencia son fundamentales en el rendimiento a lo largo de sus vidas, en sus relaciones laborales, para la resolución de conflictos, el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales.

Lo anterior nos muestra el gran reto del gobierno actual en implementar un proceso de mejoramiento de largo plazo en la calidad de la educación en todos los niveles, y mas aún con la virtualidad, en donde la alternancia es ya una modalidad que irá desarrollándose.

Colombia requiere inversiones grandes en educación en todos los frentes, sin olvidar el campo. El Gobierno Nacional puede argumentar la estrechez fiscal, como también que la pandemia ha golpeado muy duro las finanzas públicas y que nuestro déficit fiscal es del 6,8% del PIB. Pero esos argumentos se van al piso cuando se escucha decir al director de la DIAN que los beneficios tributarios recalculados fueron de 69,1 billones de pesos en 2019 y que la evasión en IVA es de 20,7 billones y en renta de $21,6 para un total de $42,3 billones; entre los beneficios tributarios y evasión de renta e IVA tenemos $111,4 billones solo en 2019. El país pierde además 22 billones por contrabando cada año. La corrupción acapara 50 billones de pesos por año, según el Contralor General de la República. Se necesita es orden en las finanzas públicas.

Un país es realmente competitivo en la medida que toda su población sabe cómo resolver problemas del día a día, en el mediano y largo plazo con decisiones que se verán reflejadas y en una mejor calidad de vida al conjunto de la sociedad. Es vital el real compromiso y liderazgo de nuestros gobernantes, representantes en el Congreso, entes de control, docentes y padres de familia por mejorar nuestra educación.

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