Los Olvidados, los desplazados y los desalojados.

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Por JOHN JAIRO ARIAS HENAO

El pasado sábado 12 de marzo en compañía del señor gobernador de Risaralda, el ejército nacional y demás autoridades, llegamos al corregimiento de El Tabor, municipio de Tadó, en el departamento del Chocó; está región de acuerdo al diálogo con educadores, líderes indígenas y afros, madres y padres de familia, jóvenes y niños, es una región olvidada por el estado colombiano.

Planteles educativos casi en ruinas, puestos de salud obsoletos y sin personal de salud, puentes que llevan hasta 25 años sin terminar y cero escenarios deportivos adecuados,  con todo respeto lo digo, nuestro departamento es un paraíso, así de sencillo.

Al medio día, llegamos al coliseo deportivo de Pueblo Rico, dónde 396 personas, (210 niños) están desplazados de su territorio Embera Katio, comunidad Severé, resguardo , alto andagueda, Departamento del Chocó.

Reclaman 5 puntos: Seguridad, Salud, Vivienda, Salubridad y Diálogo, el señor gobernador de Risaralda los escuchó y de inmediato clamó al gobierno nacional su intervención, ya que hay demasiada población infantil en condiciones inhumanas, igual les brindó ayudas  con alimentos y atención en salud, en compañía de la Alcaldía de Pueblo Rico; a todo ello se suma la contingencia que tiene el propio municipio, ya que están en emergencia que durará varios días, por daños en el acueducto que los tiene sin el suministro de agua.

El día nos tenía en horas de la tarde, una combinación de sentimientos cruzados, alegría y llanto; Cuando entramos al coliseo de ferias en Cerritos, ya estaban llegando con las familias desalojadas en San Isidro, sector del corregimiento de Puerto Caldas,  viendo llegar al señor gobernador, los aplausos y las lágrimas salieron espontáneamente de quienes ven a un amigo que no los ha abandonado y que desde la gobernación de Risaralda, les ha prestado toda la solidaridad posible.

Era increíble la felicidad de muchos al ver que al menos esa noche y varias de las que vendrán, la pasarán en un coliseo y no a la intemperie, bajaban sus corotos de las volquetas con una esperanza de no haber perdido su nevera vieja, sus muebles de segunda o si esas mascotas fieles, más fieles que los humanos, pudieron pasar el filtro y están con ellos.

Fue un día que no olvidaré jamás en mi vida, porque entre olvidados, desplazados y desalojados, acompañé a un ser humano, lleno de bondad, sencillez, humildad y solidaridad.

Me di cuenta de que a la hora de gobernar, las barreras no deberían existir, que ayudar da felicidad y que darle la mano al hermano, es mandato bíblico.

JotAnotación: Si hay otra Risaralda, también hay otra Colombia, pero también hay estilos de gobernar y no me reservo el derecho de decirlo y manifestarlo públicamente, me identifico con» Sentimiento de todos».

No solo es gestión, recursos y obras, también se necesita en el corazón » Misericordia».

John Jairo Arias Henao

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