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CulturaLos Paeces, el único pueblo invencible.

Los Paeces, el único pueblo invencible.

Por JOSÉ DANILO SALAZAR

Buscando dar a conocer mejor a nuestras tribus indígenas, hablaré de ésta etnia, que fue conocida por los cronistas españoles y que ha logrado, siguiendo fieles a su estilo ancestral, ser reconocida por sus logros en la Colombia contemporánea.

Habitaron las vertientes de la cordillera Central, al noreste de Popayán, sobre todo en Tierradentro, zona de interés arqueológico, fueron guerreros formidables, presumiblemente emparentados con los pijaos, los españoles no fueron capaces de reducirlos totalmente y siempre vivieron bajo constante temor de ser atacados por ellos.

Se cuenta que ellos no se agrupaban en poblados para mantener su independencia, y construían sus viviendas sobre riscos casi inaccesibles , siempre a prudente distancia de sus vecinos,  tenían casas de una sola habitación, hecha con cañas recubiertas de barro sin alisar, al centro de la habitación estaba la tulpa, que casi nunca se apagaba, la choza estaba cubierta por paja u hojas de caña, pieles de animales tendidas sobre el suelo de tierra les servían de camas, las piedras de moler maíz y unas pocas vasijas de arcilla constituían el menaje de todas las viviendas, tenían algunos animales  semidomésticos  como el curí,  aun estando en plena expansión territorial, los paeces jamás se distinguieron por ser agricultores, y aunque cultivaban yuca, ñame y maíz, sembraban tan exiguamente que si había buena cosecha lograban comer abundantemente, o si no, pasaban terribles hambrunas. Se les  señalaba de ser caníbales.

Tenían por costumbre no ahorrar para el futuro, devorando lo que conseguían en grandes fiestas, siendo común el consumo elevado de chicha, la falta de ahorro los hacía salir en excursiones predatorias en busca de alimentos, incluidos seres humanos,  que eran  sacrificados y consumidos con premura lo mismo que los productos agrícolas. El pueblo de Carnicerías, Huila, recibió este nombre de los españoles, pues se hablaba de la presencia de verdaderos mercados de carne humana, en los alrededores de esta ciudad. Complementaban su dieta de proteína con carnes de oso, danta y venados.

Sin renunciar a su tendencia al aislamiento,  se reunían con parientes y amigos para trabajar en mingas de siembra, recolección o construcción de vivienda. Aunque no se tiene evidencia de cultivos de algodón en sus tierras, se supone que lo conseguían por medio del trueque, para que sus esposas pudieran  hilarlo y fabricar ponchos y mantas para protegerse del frio en sus casas de alta montaña, aparte de estos actividades de tejido, las mujeres fabricaban artículos de hoja de palma y no desarrollaron  ninguna  industria, ni siquiera en alfarería lograron hacer buenos productos.

A pesar de su género de vida, más  cercano al de cazadores recolectores, en lo político ya se acercaban a la constitución de un señorío,  tenía un sentido de jerarquización muy acentuado y eran capaces de concertar federaciones bajo el mando de un solo cacique, para salir a sus temidas expediciones sobre terreno enemigo. Cronistas españoles los describen como “valientes, de muy grandes fuerzas, diestros en el pelear, de muy buen cuerpo y limpios”, hablando de su organización militar el capitán Diego Ruiz de Campos, en 1631 dice de ellos  “salen con mucho ánimo y entran por los repartimientos de Popayán hasta cinco leguas de la ciudad, quemando la tierra y matando a los que hallaban, de que tuve necesidad de enviar sobre ellos y entrar en sus tierras; y con ir ciento cincuenta hombres y los 60 de a caballo, aguardaron en un llano, hecho un escuadrón cerrado, tan bien ordenado como se podía hacer en toda Italia”, sigue narrando el citado español que  los escuadrones formados por los indios no pudieron ser rotos por ninguna parte, y añade que los Paeces tenían a sueldo gentes de otra provincia, los Pijaos, lo anterior no hace sino reafirmar su sólida jerarquización social y política, que les permite hacer alianzas y manejar grandes ejércitos. 

El gobierno de la tribu en épocas anteriores a 1890 había estado a cargo de un “sat”, llamado Guainás, cuñado el último cacique que descendía directamente de Calambás, jefe famoso desde la conquist; muerto Guainás ninguno de sus hijos tuvo suficiente prestigio para conservar el poder, que se repartió entre varios jefes indígenas, permitiéndole al estado imponer poco a poco su autoridad, aun así,  ni 300 años de colonia, ni 200 de república han logrado quebrantar el principio de autoridad jerárquica ni la sumisión a sus caciques, lo que da una idead de la solidez de su organización.

La existencia de un código religioso, las diversas ceremonias rituales, los  grandes templos y diferentes divinidades, incluyendo un héroe legislador y civilizador, muestran una organización y jerarquización religiosa que iba a la par con el ordenamiento político y militar. Esta organización  prevaleció hasta bien entrada la república y deja ver el principio de división de clases sociales bien diferenciadas,  sistema propio del señorío que puede considerarse la antesala del estado propiamente dicho, al que muy probablemente pudieron llegar los paeces,  antes de la invasión y conquista española.  Por  haber tenido en su contra el obstáculo  de su precario desarrollo agrícola, incapaz de generar excedentes de producción, es decir por un aspecto solo económico, uno de los pueblos más notables y vigorosos de nuestro territorio, en plena expansión a la llegada de los españoles, no pudo alcanzar su pleno desarrollo.

La  opinión de las mujeres era atendida en la medida  en que sus años y  experiencias  las capacitaban  para ejercer cierto ascendiente sobre su tribu, pero su sujeción al hombre era  una demostración de la superación de la etapa del matriarcado, en favor del patriarcado.

La  relación existente entre la clase que gobernaba y la que regía el mundo espiritual, una de las características del sistema de señorío, se manifestaba con claridad en la ceremonia de purificación anual de quienes debían asumir el mando y en la sacralización de los bastones portados por los jefes,  estos ritos se hacían en lejanas lagunas cerca de páramos y allí se bañaba el jefe designado, se elevaban oraciones a los dioses  de las aguas y toda la ceremonia de purificación debía realizarse en presencia de los sacerdotes, de lo contrario el gobernante no podía asumir sus responsabilidades.

EL hecho de que los gobernantes ejercieran sus funciones por periodos fijos,  es considerado una señal de que los paeces sabían medir el tiempo y al parecer tenían rudimentos matemáticos  y algún autor especula que podían tener un sistema de numeración docenal, no decenal.

En los tiempos actuales su organización ancestral se conserva,  por eso existe la guardia  indígena del Cauca, una organización encargada de  ser  guardiana de su civilización y cultura, donde cada uno de los integrantes porta un bastón de madera y no un fusil y que son el símbolo visible de la resistencia pacífica en el país, han logrado  poner a raya a los paramilitares y guerrilleros, mostrando con su formación política el principio de la neutralidad frente a la guerra, tienen  además, un entrenamiento físico que les permite caminar con facilidad por entre montañas y selvas.

Entre las acciones más destacadas de la guardia indígena del Cauca  están  la liberación  de Arquímedes Vitonás, alcalde de Toribio el 6 de Septiembre de 2004, que había caído en manos de las Farc en San Vicente del Caguán. 400 integrantes de la guardia ingresaron a la selva, hablaron con la guerrilla y regresaron con el alcalde;  en marcha realizada en Septiembre del 2004  entre Santander de Quilichao y Cali, fueron los encargados de la seguridad de los más de 60.000 marchantes,  y no hubo ni los taponamientos, ni los enfrentamientos,  que  los que los gobiernos de esa época predecían, para desacreditarlos.  Otra de las acciones impactantes de la guardia indígena del Cauca, fue oponerse a la toma que el sexto frente de las Farc, quiso hacer en Caldono, en la  que sería la quinta toma de esa época, relato publicado en “El Tiempo”, Domingo 18 de Noviembre de  2001,página 1-24, a las cinco de la tarde empezó la balacera contra la estación de policía, a las seis de la tarde, desde la casa cural los indígenas y el párroco invitaron al pueblo a protestar contra tanta violencia, el parque se llenó de gente, se puso a sonar música social y los guerrilleros se alejaron sorprendidos por la reacción indígena.  Igualmente sorprendidos quedaron los policías  atrincherados en la en comando esperando el ataque . En el mismo año 2001, en el mes de Julio, evitaron que las mismas Farc, quemaran la sede de la alcaldía y del proyecto indígena Nasa en Toribío, en esa ocasión hicieron otra hazaña memorable para un grupo de personas desarmadas: impidieron que los guerrilleros fusilaran a los 18 policías  que defendían al pueblo. En el año 2003 la guardia rescató a un sacerdote  suizo secuestrado por las Farc en Caldono.

Por todas sus acciones,  en el año 2004,  a la guardia indígena del Cauca, le fue concedido el Premio Nacional de Paz, sus dirigentes de esos años, se regocijaban de haberle quitado al menos los 15.000 integrantes de la  guardia al conflicto, desde los tiempos de la Gaitana existió la guardia, pero indudablemente, esta fue su época más gloriosa, como dijo Alfredo Acosta, su líder en ese tiempo “quiero decirles que tenemos que unirnos por una  gran guardia latinoamericana que vuelva a despertar el espíritu que está dormido. Siempre hay una salida que se llama la vida, es por lo único que hay que luchar”

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