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CulturaLos sacerdotes, el paro nacional y “La Teología de la liberación”.

Los sacerdotes, el paro nacional y “La Teología de la liberación”.

Por JOSÉ DANILO SALAZAR

En estos días del paro nacional, contra la reforma tributaria del presidente Duque, enmarcada en el estilo “Socialista” de poner a tributar a los pobres para mantener los privilegios a los grandes capitalistas, haciendo más pobres a los pobres, y más ricos a los ricos, he visto con franca admiración los pronunciamientos de algunos sacerdotes, rechazando enérgicamente este abuso contra el pueblo colombiano, también he recibido algunos memes injuriosos para la iglesia, en uno de ellos se califica a de Roux y otros sacerdotes como “cartel de la sotana”; eso muestra las posiciones contradictorias entre estamentos de la sociedad frente al clero. Debemos recordar que hubo sacerdotes tomando parte activa en los procesos sociales en favor de los desprotegidos, desde la colonia y el proceso de independencia: De las Casas, Montesinos, Andrés Rosillo e Hidalgo.

Conocí a varios sacerdotes especiales, y recibí muchas lecciones valiosas; el primero de ellos, el padre Muñoz Berrío, profesor de filosofía en el Instituto Técnico Superior de Pereira, hombre vivaz y enérgico, a quién apodábamos por su temperamento Muñoz berraco, enemigo de las manifestaciones de cariño y “abejorreo” entre estudiantes, famoso por sus expresión “mariquetas, que no pueden vivir sin el calor del otro” lo admirábamos y respetábamos.

Recuerdo al padre Jaime Mejía Garcés, párroco del barrio Boston, carismático pastor, empeñado en conseguir dinero para su parroquia y feligreses, gracias una actividad similar al banquete del millón, recaudaba anualmente, entre sus amistades el dinero necesario para hacer la capilla, la casa cural y hasta un local comercial para conseguir ingresos para la parroquia de san Nicolás de Tolentino, siendo apoyado por las damas de María que colaboraban para sus obras con actividades de comida y empanadas.

Hay sacerdotes que no conocí personalmente, pero me impactaron por su apostolado, ellos son: Monseñor Gerardo Valencia, de quién oí hablar con respeto por su apostolado, fue el primer obispo de Buenaventura en 1953, precursor de la Teología de la liberación, un hombre muy comprometido con la causa de los pobres y con las comunidades negras del Pacífico, considerado el profeta de la región pacífica, veía en la educación un camino de superación, montó la escuela industrial, y creó la primera bolsa de empleos de la región; gestor de la conferencia del Episcopado latinoamericano, celebrada en Medellín entre agosto y septiembre de 1968, hacía poco habían muerto Camilo Torres y el Ché Guevara en Bolivia; la conferencia pretendía adecuar las doctrinas del Concilio Vaticano II a la realidad latinoamericana, es el primero en incorporar la música folclórica del pacífico a la misa, en lugar de órgano usaban la marimba de chonta. Llamado cariñosamente “el hermano mayor” dejó un legado inolvidable en el puerto, el centenario de su nacimiento fue toda una celebración, una de sus frases famosas es “Cuándo el hombre y la mujer del Pacífico asuman en sus manos su propio destino habrá progreso y bienestar”; se caracterizó por ser sencillo, generoso y desprendido como pastor, soñaba con “ Un socialismo latinoamericano que una al negro, al indio, al blanco en una sola raza de color latinoamericano, que comprenda que nuestros ríos y nuestras montañas no son causa de nuestra separación sino lazos que estrechan la unión. Un socialismo latinoamericano que nos impulse a explotar nuestras propias riquezas con nuestras manos libres y nuestra mente despojada de privilegios”.

El padre Camilo Torres, hizo una ruptura con la tradición y abrió el camino a los sacerdotes izquierdistas, al decir de alguno de sus allegados, “une realmente a las izquierdas con un proceso cristiano ” líder popular en el barrio Tunjuelito, enclave obrero de Bogotá, en sus discursos enfatizaba la igualdad y la justicia, fue profesor y creó la facultad de Sociología de la Universidad Nacional, fué uno de los primeros sacerdotes en celebrar la misa de frente a los fieles y en Castellano, partidario de la iglesia por los pobres, se entusiasmó por el triunfo de la revolución cubana, sus ideas lo llevaron a integrar el E.L.N. Con su muerte pasó a ser, junto al ché Guevara uno delos héroes de la revolución latinoamericana. En “Los informantes” de Caracol T.V. supimos que su cuerpo había sido traído de las montañas del Cármen de Chucurí y sepultado en el mausoleo militar, por el general Álvaro Valencia Tovar, viejo amigo de su familia, infancia y juventud, y que su cadáver era reclamado por su grupo guerrillero como condición para iniciar conversaciones de paz.

No puedo dejar de mencionar la reunión de 50 sacerdotes, el llamado grupo de Golconda, nombrado así por la hacienda donde se reunieron en julio de 1968, en Viotá, Cundinamarca, convocados por la necesidad de encaminar la iglesia a una relación más cercana y coherente con las problemáticas sociales; ante las desigualdades y el empobrecimiento concuerdan con la necesidad de rebelarse contra los sistemas de opresión. Rechazan a los partidos tradicionales y proponen una sociedad de tipo socialista, muchos sacerdotes prefirieron dar un paso al costado y otros ingresar a la lucha armada, en 1970 se reunieron por tercera y última vez; aunque Golconda desapareció como grupo, dio lugar a una fuerte ruptura política y religiosa y animó a algunos sacerdotes a seguir su propio camino.

Sería imperdonable, en ésta corta relación de sacerdotes progresistas o socialistas, omitir a uno de los más reconocidos a nivel latinoamericano, el Arzobispo de Recife, Brasil Dom Hélder Cámara, llamado “El santo rebelde” conocido por sus acciones en favor de los pobres, ejerció su sacerdocio acompañando a las clases populares, quería una iglesia participativa, que se comprometiera con los problemas del pueblo, empeñada en transformar la sociedad, de él dijo Leonardo Boff, “yo creo que era un profeta, porque todo profeta es perseguido y maldecido”. El Arzobispo decía que “la realidad era empleada por Dios para despertar cada vez más nuestra conciencia, y entonces sin emplear el odio, sin emplear la violencia, nosotros procuramos denunciar las injusticias y rescatar la condición humana de esas masas que están en una situación, que ni es humana, es subhumana de miseria y de dolor”. Otra de sus frases célebres es: “Cuando le di de comer a los pobres me llamaron santo, cuándo pregunté por qué había tantos pobres me llamaron comunista”. En sus prédicas afirmaba que era importante que la iglesia no se quedara en discursos y aplausos, “claro que dirán que es política, qué es subversión, qué es comunismo, es el evangelio de Cristo, basta de injusticias”. Aunque las personas donaban ropa y comida para las familias desamparadas, soñaba para ellos un nuevo comienzo, por lo que inició la “Operación Esperanza”, con un lote de 23 hectáreas donado por la diócesis dio vivienda a 343 familias. Su ideal era “una iglesia que rece, que le hable a Dios, pero que se acerque al prójimo, que no sea solo un amor de palabras sino un amor de actos”.

Abordado el tema de los sacerdotes socialistas, veamos un resumen de sus ideas políticas:

La teología de la liberación es definida como una corriente surgida en el seno de la iglesia católica, que nació en Latinoamérica después del Concilio Vaticano II y la conferencia de Medellín en 1968. Es reconocida por sus inclinaciones al Marxismo, siendo sus representantes más destacados los sacerdotes: Gustavo Gutiérrez Merino, quién en 1973 editó el primer libro sobre el tema “Historia, política y salvación de una teología de liberación”; Leonardo Boff de origen brasileño; Camilo torres, colombiano, y Manuel Pérez Martínez, español que fue comandante del E.L.N. La teología de la liberación intenta responder la cuestión que los cristianos de América se plantean, Cómo ser cristiano en un continente oprimido y hace éstas preguntas ¿Cómo cantar al señor en una tierra extraña?, ¿Cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora? . Uno de los máximos exponentes de esta teología fue el jesuita Ignacio Ellacuria, quién fue asesinado. Muchos sacerdotes practican y aceptan los supuestos de esta teología en varios países de América Latina, pero la corriente está difundida por toda la iglesia católica. Algunas de las principales ideas de la Teología de la liberación son:

– La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.

-Eliminar la explotación, la falta de oportunidades e injusticias de este mundo.

-Garantizar el acceso a la educación y la salud.

– La situación actual dela mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social.

-No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia y reparación.

-Afirmar el sistema democrático profundizando la concienciación de las masas acerca de sus verdaderos enemigos, para transformar el sistema vigente.

Quería rendir un homenaje de admiración a esos sacerdotes-líderes, que además de predicar se untaron de pueblo, tomando parte activa en resolver sus angustias económicas y sociales. Espero no haber omitido muchas ideas de los sacerdotes socialistas, ni de sus predicas, que muchas veces les valieron censuras y persecuciones, ni de sus obras y aportes en favor de los más desamparados, en la búsqueda de una sociedad menos injusta y excluyente.

2 COMENTARIOS

  1. Mil gracias, quería contrastar las predicas que le piden paciencia a los desfavorecidos, prometiendo el cielo después de aguantar abusos, malos gobiernos, reformas tributarias etc. Y el accionar de esos sacerdotes que buscan dignificar a sus comunidades ayudandoles a solucionar sus problemas del cuerpo y el alma

  2. Hola Danilo:Realmente ineresante este artículo, pues deja ver el ejemplo y compromiso de algunos sacerdotes (De ciertas comunidades religiosas, verdaderamente comprometidos con la causa cristiana pero desafortunadamente no se consibe que hoy en pleno siglo XXI hayan sacerdotes con ideas totalmente anicristanas, y con y contrarias a los principios del cristianismo primitivo,no se necesita ser teologo como para olvidar y no recocer el papel que tuvo cristo en contra de las injusticias de los opresores y en favor de los mas desprotejidos lastimosamente la religion se ha convertido hoy y siempre en el opio del pueblo.admiro mucho a los dacerdotes de las comunidades franciscanos y vicentinos «entre otros» por su coherencia con la doctrina cristiana.

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