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ActualidadLUGARES COMUNES II – I

LUGARES COMUNES II – I

UN HOMENAJE AL “REY LOCO” LUIS II DE BAVIERA.

Reseña y selecciona: Jesús Albeiro Zuluaga López.

Hoy se cumplen 178 años de haberse dado el nacimiento de Luis II de Baviera (Ludwig Otto Frederik Wilhelm von Wittelsbach), quien fuera primero príncipe, y después rey de Baviera, y a quien esta columna hoy dispone devoción. El nacido en 1845, pues, fue un controversial gobernante por razones bien diferentes a las que hoy se publican de los reyes controversiales de su época; él, no dejando de ser un personaje excéntrico, el foco de sus excentricidades encontró su espíritu en el arte musical y arquitectónica, haciéndose, durante buena parte de su vida, mecenas leal del compositor alemán Richard Wagner, y dejando varios referentes arquitectónicos hoy identitarios y patrimoniales de la región alemana.

(Faust Overture in D minor, de Richard Wagner, de quien fuera mecenas Luis II de Baviera)

En estos nobles quehaceres, el apodado “rey loco” o “rey de cuento de hadas”, invirtió todo su patrimonio real, sin comprometer el estatal que le fuera encargado en su función administrativa.

Sin duda, la locura de este monarca es el espíritu creador y la sensatez carente en el mundo contemporáneo.

Palacio de Neuschwanstein, cuya construcción fue iniciada el 5 de septiembre de 1869, en honor al castillo en donde vivió buena parte de su infancia. De La Vanguardia).

Por supuesto, varios artistas encontraron un lugar común con la inspiración del “rey loco”. Aquí se muestran dos, en homenaje eterno al destacado mecenas del siglo XIX.

El mexicano Amado Nervo eleva una oración:

Un Padrenuestro. Por el alma del rey Luis de Baviera.

En el lugar de su tránsito. Schlossberg. Reino de Baviera.

Aquí fue donde el rey Luis Segundo

De Baviera, sintiendo el profundo

Malestar de invencibles anhelos,

Puso fin a su imperio en el mundo.

Padre nuestro que estás en los cielos…

Un fanal con un cristo, en un claro

Del gran parque, al recuerdo da amparo,

Y al caer sobre el lago los velos

De la noche, el recuerdo es un faro.

Padre nuestro que estás en los cielos…

En el lago tiritan las ondas,

En el parque se mueren las frondas

Y ya muertas abaten sus vuelos:

Que tristezas tan hondas… tan hondas…

Padre nuestro que estás en los cielos…

¡Pobre rey de los raros amores!

Como nadie sintió sus dolores,

Como nadie sufrió sus desvelos.

Le inventaron un mal los doctores.

Padre nuestro que estás en los cielos…

Su cerebro de luz era un foco;

Mas un nimbo surgió poco a poco

De esa luz, y la turba, con celos

Murmuró: «Wittelsbach está loco».

Padre nuestro que estás en los cielos…

Sólo Wagner le amó como hermano,

Sólo Wagner, cuya alma-oceano

Su conciencia inundó de consuelos,

Y su vida fue un lied wagneriano.

Padre nuestro que estás en los cielos…

Santificado sea el tu nombre,

Venga a nos el tu reino…

Y Ferdinand von Piloty le retrata:

(Retrato de Luis II de Baviera, Ferdinand von Piloty. 1865)

“¡SALVE AL REY!”

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