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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadLuto en el páramo

Luto en el páramo

El pasado jueves 6 de octubre se llevaron a cabo la honras fúnebres de don Heriberto Salinas López. Había sido capturado por orden de una Fiscal en la mañana del martes 27 de septiembre en la finca Buenos Aires, páramo del Otún. La narrativa de las autoridades se redujo a que don Heriberto, un hombre que estaba próximo a cumplir los 64 años de edad y nacido en las entrañas del páramo, era que con sus actividades agropecuarias ponía en riesgo el ecosistema y por ende el agua de la que se surten los pereiranos.De modo histriónico un funcionario salió a decir que Salinas practicaba la “ganadería criminal”, sin apelar a un contexto integral de la problemática existente en la zona.

En medio de un operativo a todas luces desproporcionado, Salinas fue esposado y conducido a La Montada, guarnición de la policía de carabineros en el kilómetro 3 de la vía Pereira-Armenia. Allí un juez de la república le manifestó que al día siguiente procederían a leerle la legalización de captura, quedando pendiente la medida de aseguramiento y audiencia de imputación. Se reeditaba así la historia de veinte años atrás, cuando en un operativo menos espectacular había sido detenido y llevado a Santa Rosa de Cabal. Esta vez no superó el estrés sicológico al que fue sometido.Le sobrevino un infarto. Fue llevado a la UCI del Hospital San Jorge, donde falleció la noche del domingo 2 de octubre. Su custodio desapareció al instante.

En mayo del 2019, en circunstancias similiares,  fue capturado Albeiro Caleño García, en el predio Mesones, Corregimiento de La Florida, al oriente de Pereira, imputado por la Fiscalía General de la Nación por “invasión de áreas de especial importancia ecológica con circunstancias de agravación punitiva”, al inferir que presuntamente ocupaba un espacio protegido y de propiedad de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda. El hecho fue cuestionado por la forma en la que se produjo la  detención. Su vivienda y enseres fueron incinerados por la fuerza pública. Desde mucho antes y alegando razones ambientales, los campesinos del páramo vienen siendo desalojados de la zona.

Para algunos de sus familiares don Heriberto no murió sino que lo mataron. Sobre sus restos mortales, cuya velación se llevó a cabo en la funeraria La Piedad de Pereira, sus hermanos piden la reparación a su buen nombre, en medio del laberinto jurídico al que desde el periódo colonial quedó expuesto el campesinado colombiano . “Mi hermano no era un delincuente…”, me dijo Elio Fabio Salinas, quien vino desde Boyacá a sepultarlo. Como los demás campesinos de la vereda El Bosque, desde hace varios años  Salinas se había sumado a los Acuerdos de Conservación en el marco del Proyecto Páramos, financiado con recursos de la Unión Europea y ejecutados por la Carder. Sin embargo como ellos mismos me lo manifestaron hay dificultades para su cabal cumplimiento.

Don Heriberto es una víctima más de las tensiones históricas entre quienes, desde el Estado, consideran que en los 37 páramos existentes en Colombia no debe haber presencia humana, y quienes, incluso desde el mismo gobierno, la rama judicial, la academía y las organizaciones defensoras de derechos humanos, abogan por la protección de los derechos al territorio, la seguridad alimentaria y la identidad cultural de las comunidades campesinas que habitan estas áreas, tal como lo admitió la Corte Constitucional mediante la sentencia C-300-21, al declarar constitucional los incisos tercero y cuarto del artículo 10 de la Ley de 2008 (Ley de Páramos) que permiten la continuación de realización de actividades de subsistencia y seguridad alimentaria de los paramunos. El debate no cesa pero esta vez, cobró una vida humana.  

En el contexto de la expansión de las fronteras agrarias en Colombia y las múltiples violencias que han azotado al pueblo colombiano, el caso de la familia Salinas y de sus vecinos en la cuenca alta del río Otún es mucho más compleja de lo que preteden presentar las autoridades, incluídas las de Policía, a la opinión pública a través de los medios de comunicación. Plácido, el abuelo de don Heriberto, se asentó en la zona a comienzos del siglo pasado. Venía de Boyacá. Allí tuvo a sus hijos, entre ellos a Heriberto padre del fallecido y a Eutimio. En la teoría sobre el problema histórico de los procesos de frontera y colonización en América Latina, la vereda El Bosque se convirtió en la materialización del concepto de válvula de seguridad, como lo han sido otros tantos asentamientos de alta montaña en Colombia, y en virtud, además, del fracaso de todos los intentos de reforma agraria conocidos hasta ahora. 

Por eso la imprecisión y negación histórica de quienes, con la norma en la mano, acusan a los campesinos de páramos como invasores de áreas de especial importancia ecológica. Por eso en la misma sentencia de la Corte Constitucional que cité atrás se señala que “el Estado es también responsable por la ausencia de una verdadera reforma agraria que redistribuya la tierra y que garantice el acceso equitativo a la misma para los campesinos. Para nadie es un secreto que la falta de solución del problema de la tierra, sumado al conflicto armando es lo que ha expulsado a los campesinos a los márgenes de la frontera agrícola. Mientras unos pocos gozan de grandes extensiones de tierra ubicados en las zonas planas y los valles”. Desde esta perspectiva la preocupación de la Sala de la CC que estudió la demanda pasa por garantizar los derechos fundamentales al territorio, la seguridad alimentaria y la supervivencia cultural de las comunidades campesinas.

En el litigio con la empresa Aguas & Aguas, entidad que se ha propuesto erradicar al campesinado del páramo, mediante la compra de mejoras, se han presentado diversas irregularidades como la presunta falsificación de la firma del señor Salinas quien era analfabeto. El 12 de abril de 2005 mediante una Acta de Recibo de la mejora finca Buenos Aires, aparece la rúbrica Heriberto Salinas como vendedor y por la empresa Luis Enrique González Arias. Se trata de la entrega de un lote de terreno con una superficie que abarca 191 cuadras “con dos casas de habitación en madera y zinc, con cultivos de especies maderables y pastos identificado como finca Buenos Aires, vereda El Bosque”. Sus hermanos, Efraín, Fabio y Ariel sostienen que esa firma no corresponde al garabato que  Heriberto dejaba estampado en los papeles.

Buenos Aires pertenecía a Eutemio Salinas Otalora, tío de don Heriberto como consta en la escritura 1.070, fechada el 13 de julio de 1973 en la Notaría Primera del Circuíto de Pereira. La compra del predio, consistente “en unas cincuenta hectáreas” fue hecha a Abrahan Puerto Cañon. La versión a los medios de comunicación por parte de las autoridades es que el predio incautado tiene más de mil hectáreas… !. En estas circunstancias se sobre entiende que no se trata de un predio público, menos de un invasor y que por tanto sería propiedad de los Salinas. “No se trata de una invasión sino de una posesión”, me reiteraron sus familiares. Este ha sido uno de los puntos fuerte del alegato y disputa entre las partes  en litigio y que, regularmente, ha sido pasado por alto quienes aplauden las medidas cohercitivas.

Se omite, por ejemplo, que el 8 de mayo de 2006 una jueza penal del Circuíto de Santa Rosa de Cabal absolvió de todo cargo a don Heriberto Salinas, quien había sido acusado por la Fiscalía General de la Nación, a instancias de la empresa Aguas & Aguas de invasor de áreas de importancia ecológica, considerando que estaba usufructuando predios de la Nación, declarados por el Estado de singular importancia por pertenecer a la cuenca del río Otún. En  ese entonces el delegado del Ministerio Público  adujo que:

“…se puede inferir razonablemente sin hacer un análisis muy profundo, que el procesado ha trabajado el presunto predio invadido desde hace algo más de 35 años en compañía de su familia, este hombre ha dedicado más de la mitad de su vida a los que considera suyo (la tierra), y el Estado ha sido indiferente por decir lo menor cuando jamás ha realizado una expropiación con su consecuente indemnización…No se entiende por qué razón además el Estado pretende hacer más gravosa la situación de un ciudadano en entorno familiar donde existen niños que hay que proteger…Que de la declaración del acusado en audiencia pública se desprende que toda la vida la ha vivido allí, que le ha dedicado toda su vida desde niño hasta ahora, que la ha cultivado, que ha conseguido el sustento de manera rudimentaria durante largas jornadas agotadoras y es por ello que la única respuesta ingenua que él plantea es que si el Estado lo quiere sacar de allí, lo compense con otra tierra para él trabajarla, porque no sabe hacer cosa diferente”.  El delegado de la Procuraduría en la audiencia sostuvo que a donde Heriberto le asistía toda la razón, como se puede leer en la sentencia.

En sus consideraciones legales, la sentencia dice que el “predio alegado hace parte del área delimitada por el Parque Nacional Natural de los Nevados, pero también lo es que en su momento Heriberto Salinas Otalora (padre), tenía una posesión, que había que respetar, comprándosela o expropiándosela con indemnización, cosa que no se hizo, que no aparece probada, y mientras las pruebas muestren tal falencia, no puede decirse que Heriberto Salinas López está invadiendo propiedad del Estado”. Por estas y demás razones densas en el expediente, la Jueza decidió absolver a don Heriberto de “condiciones civiles conocidas, del delito de INVASION DE TIERRAS DE ESPECIAL IMPORTANCIA ECOLOGICA, de acuerdo con lo dicho en la motivación de esta decisión”. Sin embargo hoy los apoderados de la familia Salinas, tras los hechos conocidos, se preguntan por qué si ya había sido juzgado y absuelto, a instancias de Aguas & Aguas, la Fiscalía General de la Nación vuelve a reeditar el caso. Se supone que un procesado no puede juzgarse dos veces.

Hoy los sobrinos de Eutimio se pregunta por qué su tío no compareció en una Notaría para finiquitar la promesa de compra venta del predio Buenos Aires en el 2004. Don Eutimio falleció y no saben si vendió su porción de tierra a la empresa. Este es otro detalle que deberá esclarecerse y sobre el cual no tengo elementos para exponer en este artículo.

En su declaración pública la comunidad de la vereda El Bosque, sector de la Laguna del Otún, en medio del desconcierto y la tristeza por la perdida de una vida humana están exigiendo que se les respeten los derechos humanos “como campesinos que somos y se tengan claro los procedimientos que se estén pensando en hacer con la comunidad…ya que se vieron vulnerados los derechos y también la vida de este campesino y por tanto el dolor y tristeza para toda su familia…¿Por qué sucede este desalojo después de 20 años y aun sabiendo que el señor Heriberto ya estaba dejando la tierra? ¿Cuál es el objetivo?, asustar a toda la comunidad y ver esto como una amenaza de despjo de la vereda? ¿Por qué si el señor Heriberto Salinas era considerado por las autoridades como un delincuente, se reunía con dichas autoridades pública a medir el predio y hacer parte de los Acuerdos de Conservación firmados en el año 2019?”

Por último vale la pena que desde la academia, las instituciones, el movimiento ambiental y los defensores de derechos humanos se reflexione y dialogue (ahora que el diálogo social podría ser la puerta de entrada la paz total) sobre aspectos como:

a) Cómo conciliar la protección del ambiente con los derechos de compatriotas que, por razones asociadas a la injusticia social fundamentalmente, se asentaron en territorios de importancia ecológica; b) es necesario profundizar en el debate y sus salidas jurídicas a la falta de claridad del estatus legal de las tierras que, en este caso específico, debe pasar por un riguroso estudio de títulos, y en especial la inacción del Estado, empezando por Parques Nacionales,  en  solucionar dicho problema y emprender acciones para recuperar social ambientalmente esas tierras; c) la sentencia absolutaria del delito de invasión, a favor de don Heriberto,  de áreas de especial importancia ecológica de 2006,  refleja con claridad la falta de acción del Estado para recuperar esa tierra y compensar a quienes la ocupaban desde hace varias generaciones; y d) la pregunta es, si ahora, el Estado va a comenzar a ordenar la propiedad rural y asumir con mayor seriedad la protección de estas áreas, sin atropellar los derechos de campesinos y campesinas que llevan generaciones resistiendo en los páramos.

En este contexto cobra mucho más importancia y pertinencia el proyecto de Ley presentado por el nuevo gobierno, en agosto pasado, que busca reconocer a los campesinos como sujetos de derechos de protección constitucional en el marco  de la Declaración sobre  los derechos del campesinado y de otras personas que trabajan en la zonas rurales, promulgado por el Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas en julio de 2013 y que gobiernos anteriores se negaron a suscribir. Además la nueva ministra del Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, había anunciado antes de posesionares que pondría fin a la denominada “Operación Artemisa”, con la cual el gobierno anterior pretendió combatir la deforestación. Sin embargo su espirítu parece prevalecer en el Parque de los Nevados.

Don Heriberto Salinas López murió esperando que lo indeminizarán e irse a vivir a cualquier otra parte y pasar sus últimos años en paz, siendo consiente que aquejaba muchos quebrantos de salud.

*Historiador y profesor Universitario

Twitter: @agendaciudadana. Facebook: Carlos Victoria

9 de octubre de 2022

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2 COMENTARIOS

  1. Una loable defensa, en pro de los derechos de los campesinos del Páramo. Felicitaciones.
    En Cartago, ocurre un fenómeno similar con los operadores privados del Catastro Multipropósito VALLE AVANZA SAS, que quieren desplazar a los pequeños propietarios y a los humildes campesinos de la zona alta de Piedras de Moler, a raíz de los exhorbitantes avalúos de sus tierras. Estos operadores privados no solo están implementando mal el nuevo enfoque del Catastro Multipropósito, sino que no responden -desde Cali- a los requerimientos de la sociedad indignada. Sería muy importante que usted, como coterráneo, nos ayudara a divulgar esta afrenta. Un cordial saludo, desde Cartago.

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