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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

PolíticaMala leche contra malas políticas

Mala leche contra malas políticas

Por LUIS GARCÍA QUIROGA

Calificando de “mala leche” mis opiniones sobre el binomio Gallo-Maya, el ex alcalde Ernesto Zuluaga pretende en vano lesionar mi autoestima. Olvida que para la ciudadanía es bueno que el periodismo de opinión tenga mucha mala leche si políticos y gobernantes no llenan las expectativas de lo que prometen y la gente necesita.

Me niego a creer que ese sermón sea compartido por el alcalde Maya; o el inicio del tapabocas que anuncian en una valla de la avenida la Independencia, en cuyo caso, habría que cambiarle el nombre a ese corredor vial que por desgracia termina en el adefesio llamado glorieta de Corales.

Mis opiniones sobre las alcaldías continuistas Gallo-Maya no son del agrado del ex alcalde Zuluaga o de quienes le hicieron el encargo.  No me sorprende porque entiendo el entorno político que ahora habita y las expectativas que tiene. Pero lo prefiero criticándome, que no escribiendo sobre el sexo de los ángeles mientras los turcos que sabemos, se tomaron la ciudad.

“La mala leche” es el aguinaldo que el ex alcalde Zuluaga me mandó el pasado miércoles 16, y aunque no suelo criticar ni polemizar con mis colegas columnistas, hago la excepción retornándole con guante blanco su acidez, pero con la mano dentro del guante y en éste, un dedo firme apuntando a los hechos fácticos que me señala como carentes de objetividad.

Las opiniones son diferentes, como los dedos de la mano. La ciudad vive una enorme frustración con nuestra dirigencia pereirana de escándalo en escándalo e incapaz de juntar los dedos para hacer las cosas que nos eviten entre otras, la pérdida de competitividad (Manizales segunda, Pereira séptima).

Duelen el quebrantamiento de la confianza pública; la explosión de la informalidad laboral; el desempleo juvenil desde antes de la pandemia; el deterioro del civismo; la ausencia de una política de alto impacto en cultura ciudadana que atenúe la indisciplina social que nos llevó a la incertidumbre pandémica.

Zuluaga censura mis opiniones; yo respeto las suyas y no me atrevería a tacharlas de falta de objetividad, pues hace más de dos siglos Voltaire, a raíz del juicio monárquico a las opiniones de Diderot (su antagonista intelectual), predicó que daría hasta su propia vida para que le fueran respetadas.

Y no aspiro a que ningún actor político de Pereira comparta mis opiniones. Con que las respeten me basta. Mis opiniones no tienen sesgo político. Están forjadas en mi conocimiento de la ciudad y el contacto con la gente. Y en este caso, en el análisis de los resultados electorales tanto de Gallo cuando logró 120 mil votos, como de Maya (que ofreciendo la continuidad del cambio) con mucho esfuerzo y Kontacto electoral,  solo obtuvo la mitad de los votos de su mentor. Es mi opinión respaldada en cifras objetivas.

 También con cifras objetivas critiqué el regalo de $100 mil millones que inútilmente Gallo les hizo a los ricos de Pereira con el no pago de valorización, sin que ellos lo pidieran (incluso, el ex alcalde Álvaro Ramírez le pidió que no lo hiciera). De paso, la ciudad perdió esa herramienta de gestión.

Más atrás, otros alcaldes también dejaron frustraciones como los pagarés sociales de Israel Londoño o la Pereira Ordenada y Bella que prometió Enrique Vásquez, para mencionar solo ejemplos de los vacíos que ellos mismos han aceptado, claro, también reconociendo los logros de Gallo y Maya. Nadie de buen juicio quiere una alcaldía desestabilizada. Eso es objetivo.

Estoy por encima del bien y del mal y curado de espantos y vanidades. Lejos de la arrogancia que el ex alcalde me atribuye como si no me conociera, escribo mis opiniones y le tomo el pulso al sentir de los pereiranos porque amo esta ciudad y percibo objetivamente que quienes me leen, la aman tanto o más que yo.

De tal manera que el mío no es un pulso personal con Gallo, ni con Maya, ni ningún político en particular. Es un pulso con el otro lado de la realidad que ellos no ven, no quieren ver o pasan de agache. También es un pulso con los empresarios líquidos que se acomodan y ganan nadando en zona de bienestar mientras la ciudad se ahoga. Ese es mi objetivo.

Tengo aprecio personal por el ex alcalde Zuluaga y él lo sabe desde siempre. Cuando en 1991 fue candidato a la alcaldía, buscando una línea base de votación, en actitud divergente amarró los perros juntando a los concejales en contravía de Diego Patiño Amariles, jefe de su propio partido. Esa vez, como director de RCN asumí el costo y respaldé su actuación como un derecho político democrático. Al final fue una buena opinión porque Zuluaga ha sido uno de los mejores alcaldes desde que éstos son elegidos. Eso es objetivo.

Y me consta que como alcalde no hizo ningún Kontacto para que Juan Manuel Arango le ganara a Amparo Jaramillo, quien fue la estrella de su gabinete. La historia es larga, bonita y digna de ser contada algún día, incluso, su brillante desempeño como director de la Carder, cuando ésta era una institución respetable y respetada.

Porque entiendo la carga y el encargo, y no administro rencores, no caeré en la trampa de descalificar las críticas del ex alcalde Zuluaga a mi supuesta falta de objetividad. Mientras el gremio político y empresarial (que hoy parecen gemelos) no pase de los anuncios a los hechos y obras concretas para la solución de los grandes problemas sociales, económicos y de infraestructura, para mí, lo demás serán micro gerencia, activismo y placebos administrativos.

Esto es objetivo porque Pereira merece más que eso. Razón por la que el pasado jueves 10 tuve una reunión con el alcalde Maya para conocer sus proyectos estratégicos, lamentablemente una reunión muy corta e interrumpida.

Zuluaga en su alcaldía, (1992-1994), eliminó los semáforos en Turín y con su buen criterio de entonces, no se le ocurrió hacer una glorieta como la de Corales. Casi nadie recuerda que como alcalde hizo el gran intercambiador vial en la 17 con Gobernación, obra que casi 30 años después en nada se parece a la normalita repavimentada de calles o a la patética glorieta de Corales. Semejante adefesio no tiene antecedentes en la historia de Pereira. Aunque duela, eso es objetivo.

Como alcalde, Zuluaga hizo el más grande esfuerzo para reubicar las ventas informales a cielo abierto. Es objetivo ir a los prósperos nichos del centro comercial de la calle 17 entre octava y novena que él propició para tal fin. Igual hizo Juan Guillermo Ángel en el año 82 con Gloria Inés Acevedo trasladando a los vendedores del parque La Libertad al San Andresito de la 30. Son hechos objetivos muy distintos a los anuncios que venimos escuchando desde el 2007 sobre los tales Centros de Manzana, proyecto emblemático que ningún alcalde le mete el diente.

Casi nadie recuerda que Zuluaga y Amparo Jaramillo le cambiaron la cara a la plaza de Bolívar. De obras como esas, es que la ciudad quiere oír de sus dirigentes y de su alcalde, sea quien sea.

Así que el mayor favor que se le puede hacer al alcalde Maya no adularlo, ni aceptar disculpas recurrentes que no excusan la falta de planeación de “El cambio continúa”. La ciudadanía no es boba y ya identifica las maromas del marketing político. Si así no fuera, para eso estamos los periodistas de opinión y el acceso a medios de información antes desconocidos. Y eso, sin necesidad de bodegas ni falsos perfiles aprendidos en lides rendonistas. Yo sé porqué lo digo.

Hay malestar e inconformidad en los pereiranos. Los trancones en Corales, en El Viajero, en el viaducto o en el centro, traducen una movilidad insufrible tanto para el que va en moto como para quien conduce la Toyota 4X4.

Me aferro a mis criterios de pensamiento libre, porque conozco las entretelas de la ciudad y sus grandes problemas estructurales que la politiquería no ha permitido superar.

Y cuando el ex alcalde Zuluaga sugiere mi apetito lácteo por un alcalde a mi gusto, quisiera que fuera la joven figura de su hijo, el concejal Daniel Zuluaga Giraldo, a quien aprecio y me honra su amistad, esperando que en esta fase de aprendizaje en la política y la administración pública, no se contagie de las mañas del gremio político -que como nunca antes en la historia de Pereira- ha generado tanta desconfianza, incertidumbre y frustración.

Disculpen lo largo. Tengo más, pero lo dicho escrito está con la objetividad propia de lo que semánticamente significa una opinión (que no tengo porqué explicárselo). Y si los gobernantes y políticos quieren buena leche, se la servimos con arequipe, pero si no lo merecen, será leche vinagre.

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8 COMENTARIOS

  1. Valoro de Ernesto y Luis el método no violento de exponer sus apreciaciones. Espero que este ejemplo cunda en las próximas elecciones. A Pereira le hacen falta debates objetivos con respeto. Que cada uno pueda decir libremente que me gusta de quien y que finalmente la ciudad sea la beneficiada.

  2. Pues Luis siempre ha sido así , frontal y frentero, argumentador y discursivo, pone posiciones y respeta las de los demás, hemos compartido la vida como amigos y en algunas lides de trabajo en las que nos tocaron personajes a los que logramos sortear. Muchas veces no hemos coincidido en opciones o formas de ver las cosas, pero la solidez de nuestra amistad de varias décadas tiene el cimiento del respeto por el otro y por lo que piensa. Conclusión, al «negro» se le salió el político por encima del líder que respetamos

  3. Como suscriptor del diario, leo ambas columnas y me gustaba la objetividad del Dr. Zuluaga, hasta que la perdió con las opiniones erradas de un periodista objetivo como lo ha sido usted Luis a través del tiempo. Siga así.

  4. Colega Dr luis Garcia, te hicieron falta datos de otros municipios cómo se dice popularmente, muy buena su columna de hoy, nuestra ciudad merece mejores administradores y no desconocidos apadrinados por el populismo

  5. Luis tienes toda la razón y al exalcalde Zuluaga es al que le falta objetividad, peeo lo entiendo,es un histórico del partido o liberal en Risaralda y defiende la casa política de su hijo.

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