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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadMercenarios colombianos, el nuevo estigma

Mercenarios colombianos, el nuevo estigma

LUIS FERNANDO CARDONA G.

Ha causado indignación y vergüenza la baja de dos ciudadanos colombianos y la captura de otros catorce, acusados de haber sido los autores materiales del magnicidio del presidente Jovenel Moïse, perpetrado el pasado miércoles 7 de julio en horas de la madrugada en Haití, tras haberlo secuestrado y torturado, así como causado heridas a su esposa Martine Moise.

El nombre de nuestro país nuevamente aparece en letras de molde en la prensa internacional, ya no asociado a las marchas de protesta o a supuestos excesos de la fuerza pública, como ocurrió en los últimos dos meses; tampoco como ocurrió por décadas, en mención a los capos del narcotráfico que movilizaban cientos de toneladas de droga ilícita con destino a los consumidores norteamericanos.

Esta vez, para nuestra vergüenza, se trató de un grupo numeroso de ex integrantes de nuestras fuerzas militares que habrían viajado a Haití con escala en República Dominicana a darle muerte al presidente de esa nación centroamericana.

A estas alturas, no se sabe cuál era la relación de los exmilitares con el cuerpo de seguridad personal del presidente Moise, lo que sí queda en evidencia es su aparente complicidad en los hechos, dado que entre aquellos ninguno fue alcanzado por las balas.

Dichos compatriotas han sido señalados ante la prensa internacional de ser “sicarios al más alto nivel”.  Viajaron atraídos por lo que hoy llaman “el sueño árabe”, contratados para supuestamente desplazarse al Medio Oriente a prestar el servicio de seguridad personal a algún jeque.   Pero las cosas no salieron como estaba previsto.

El oficio de mercenario es tan antiguo como la humanidad, generalmente lo ejercen veteranos de guerra especialistas en distintas armas y formas de combate, al servicio de gobiernos caducos donde el pueblo carece de la mística para defender la bandera patria, y la excusa es combatir amenazas  externas y a veces enemigos internos. Dado el alto riesgo, su paga es elevada y pocas las probabilidades de regresar indemnes al país de origen.

El profesionalismo del ejército colombiano y su eficacia en la lucha contra las fuerzas insurgentes y las bandas del narcotráfico le han merecido una fama que trasciende las fronteras y hace a sus unidades, muy codiciadas por dictadores africanos y jeques árabes para dicho oficio. 

Sin embargo, es la primera vez que un comando conformado por reservistas de nuestras fuerzas militares es responsabilizado de un genocidio y lo peor, en un país centroamericano, justamente el más pobre del hemisferio.

Duele reconocerlo, pero aquí en Colombia donde se dan pocas oportunidades, y con una modesta pensión amén de bajos niveles de seguridad social y salud pública, resulta por lo menos atractivo para un ex soldado caer en la tentación de ganarse una jugosa suma de dinero en corto tiempo, así sea jugándose la vida en el exterior.  No es dinero fácil, ni mucho menos, pero sí la oportunidad de reunir unos pesos que de otra forma no obtendría ahorrando en muchos años.

Pero no es solo en países africanos (o ahora centroamericanos) sino en nuestra propia patria, donde están reclutando exmilitares y hasta militares activos para conformar grupos al margen de la ley, especialmente en aquellas zonas alejadas de la mano del estado.

Estos reclutadores han encontrado caldo de cultivo en hogares a veces disfuncionales y en veces endeudados, de exsoldados que reciben pensiones modestas, sin más opción que hacerse matar por buen botín, con la única ilusión de asegurarles al futuro a sus hijos al precio que sea.

Eso es lo que hay, como dicen en la costa. El todo o el nada.  Ponerles el pecho a las balas en tierras ajenas, en una lucha desigual contra la muerte. 

Lo demás es circunstancial, quién los contrató, con qué propósito, si los traicionaron o no y quién se beneficia de su “hazaña” son temas para otro comentario. 

Está sucediendo ahora mismo. Nos duele por igual a todos y nos avergüenza.

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4 COMENTARIOS

  1. Respetado Director:
    » Estos reclutadores han encontrado caldo de cultivo en hogares a veces disfuncionales y en veces endeudados………»
    Una afirmación puntual para abrir el debate sobre cómo es la situación crítica que sufren hogares de nuestro país, como se sustentan diariamente con menos de un mínimo, con centavos.
    Cómo los subsidios de miseria ofrecidos por el sistema, quieren acallar y tapar la pobreza.
    Como los subsidios y el asistencialismo del sistema ,son el medio para comprar el voto del pobre.
    Amarran a los pobres con dichos subsidios.
    Quienes salen a otros países a prestar su servicio como mercenarios es . ambición, empleo fácil, fuerzas desestabilizadoras para tapar el narcotráfico desde sur américa hacia el centro y norte de América, necesidades básicas insatisfechas en los soldados que se jubilan con salarios bajos, y son reclutados por aquellos jubilados de las fuerzas armadas, que tienen poder económico???
    Difícil llegar a la verdad con este sistema de corrupción que precisamente toca a países que ocupan los primeros puestos n el ranking de la corrupción ( Colombia y Haití)

  2. LOS MONTARON EN EL TORO ELECTRICO, LOS PUSIERON DE CARNE DE CAÑON, O COMO DICEN EN LA CALLE, DE GANCHO CIEGO.

  3. Duele ver la ligereza con la que se presume la culpabilidad de nuestros compatriotas. ¿Mientras va llegando la orden, fusilen?

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