Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Cultura¡Mis amados campesinos!!

¡Mis amados campesinos!!

Por ALBARO BALLESTEROS.

Soy un campesino rudo y testarudo, de esos que viven allá en la sierra; de manos encallecidas y osamenta encorvada, por culpa del azadón, el recatón y la pala, con que año tras año le arrancó mendrugos a la tierra, para alimentar a mi prole que como conejillos corretean y saltan en la sabana.

Sí…vivo allá en la sierra donde la medicina no sube, la ciencia no monta a caballo, ni anda a pie la condenada, allá donde el político tramposo en elecciones sube en carnavalesca piñata, reparte dulces, papeles, promesas y esperanzas, después se olvidan, fueron palabras falsas;

Sube el acólito, mal vestido y con alpargatas a recoger el diezmo del pobre la mesada y a decir del señor cura la razón que manda, no bajen el domingo a la iglesia, con la ofrenda y el diezmo, la misa les queda pagada y perdonadas todas sus faltas.

Se aprovechan de nuestra ignorancia.

Cuando bajo al pueblo me miran como cosa rara, el bruto ignorante analfabeto campesino viviente de la montaña, me llaman los de allá de la gran ciudad, los de saco y corbata, los bien vestidos y bien hablados los doitores como decía mi taita, el que una tarde se llevó la parca y de herencia me dejó la azadón el recatón y la pala y cinco fanegadas de tierra que mis manos aran, sí, él vive en los aposentos del cielo donde Dios manda, eso dijo el señor cura el día que se llevó la burra tuerta, la vaca vieja, la marrana flaca, unas gallinas desplumadas y el pato cojo que en la laguna se bañaba, para pagarse la misa que faltaba y San Pedro…le abriera la puerta a esa caritativa alma, cuesta abajo se fue el cura y el acólito arreando la recua de animales que de mi parcela se llevaban, nunca supe si San Pedro abrió la puerta.

¡O aún sigue cerrada!

Y mi taita afuera congelándose esperando que se abra.

Soy campesino de alpargatas y ruana, por hermana tengo la noche y el aire puro de la sierra y el agua de los barbechos que rauda y limpia por la cañada baja, amo a mi compañera montañera iletrada que me ama y gime cuando le hago el amor y a mi oído dice dulces palabras, sí, amo a la que ha parido mis párvulos sanos y rosaditos como una manzana, con la cabecita llena de pelos como pelusa de pato que nace a la madrugada.

La que juró amarme en la noche oscura a través del tiempo sin matrimonio sin curas sin palabras, solo puso por testigo a Dios y la montaña,

Soy un campesino rudo y testarudo de esos que viven allá en la sierra…allá en la lontananza con mi esposa mis hijos la azada el recatón y la pala, y las cinco fanegadas de tierra que me dejo mi taita, y el amor de Dios que nunca nos falta.

©copyright.

Albaro Ballesteros.

Poeta colombiano.

D. R. A.

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