Mis creencias son privadas, los derechos son de todos

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Gay couple dating in a park

Por Eduardo Montoya

Durante esta semana, un juez de Cartagena se negó a realizar un matrimonio igualitario, invocando sus creencias religiosas para no proceder. ¿Cuándo será que en este país entendemos que los derechos son de todos y las creencias son personales? ¿Será que el Juez no conoce la sentencia T-388, por la cual la Corte Constitucional se expresó en que ninguna autoridad judicial puede alegar motivos morales para tratar temas de colectivos?

¿De cuándo a aquí, regresamos a la época de Ordoñez, Viviane Morales y otros extremistas cristianos que desean pasar por encima de la ley para obstaculizar el avance de los derechos de las minorías en este, el país del Sagrado Corazón? ¿Se nos está olvidando que vivimos en un Estado laico, donde debe primar la garantía efectiva de los derechos de los ciudadanos?.

Se olvida que todos, incluso los homosexuales, tenemos nuestras creencias. Algunos como yo, asistimos a misa, pero eso no nos impide respetar al otro y trabajar en el reconocimiento de la diversidad humana como elemento individual, pero defendiendo los derechos constitucionales consagrados por la Constitución Política de 1991, los fallos de las Cortes y los Derechos Humanos.

Así parezca redundante, es necesario volverlo a decir: “MIS CREENCIAS SON PRIVADAS, LOS DERECHOS SON DE TODOS”. Y para que lo comprendamos, mis creencias hacen parte de los derechos individuales, son personales, fruto de una construcción cultural o familiar. Los derechos, por otra parte, son de todos porque cobijan a todo el mundo sin distinción de raza, credo, sexo, identidad sexual, etnia, postura política, etc.

Los Derechos son inalienables, por lo cual son garantías jurídicas universales que protegen a individuos y grupos contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana (Naciones Unidas – Ohchr). De esta manera, se centran en la dignidad intrínseca y el valor igual de todos los seres humanos. 

Causa estupor entonces, el fallo proferido por el Juzgado Décimo Civil Municipal de Cartagena, que esbozó sus argumentos en que existe “conflicto entre la Ley Humana y la ley de Dios”. ¿Será entonces, que Ramiro Eliseo Flórez Torres deja la Constitución, normas y leyes en su casa, para irse a emitir sentencias con la Biblia?

Fallos como estos, lo único que hacen es devolvernos en el avance que  hemos tenido frente a la dignificación que, por años, hemos luchado frente a las institucionales; es quitarnos de las manos las Sentencias C-577 de 2011 y SU-214 de 2016 que regulan los matrimonios entre parejas del mismo sexo.

Sentencias que son logros gigantescos y que nos recuerdan que el Matrimonio Igualitario en Colombia podrá realizarse por “Las parejas del mismo sexo que deseen casarse por lo civil, lo pueden hacer en Notarias y Juzgados sin ningún tipo de discriminación ni rechazo, con las mismas formalidades y requisitos que un matrimonio heterosexual. Así mismo, estas parejas son consideradas familias y como tal, tienen todos los derechos establecidos en la constitución para la familia”. Colombia Diversa.

2 COMENTARIOS

  1. Amigo «Que le importa», sus palabras simplemente alimentan el odio y la discriminación, el columnista no busca en ninguna parte del texto victimizar la comunidad LGBTI por los hechos ocurridos, simple y llanamente se suma a una protesta pacífica, a la cual tiene derecho, pues nadie debe pasar por encima de la ley y mucho menos aludiendo a su postura religiosa en un país laico.
    Dejémos de vainas, la diversidad sexual no puede seguir siendo un tabú.
    Mi respeto a Montoya, un abrazo.

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