Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadMis tardes con Margueritte y  la madre secuestrada

Mis tardes con Margueritte y  la madre secuestrada

Un hombre humilde y bonachón que se dedica a hacer variados trabajos y que tiene como costumbre acercarse en las tardes a alimentar las palomas de un parque, conoce a una anciana mujer con la cual entabla una tierna amistad al compartir el gusto por las palomas.  La mujer le cuenta que está viviendo en un ancianato en el cual no sabe cuánto tiempo podrá permanecer puesto que su sobrino, que paga parte de la pensión, ya no podrá seguir ayudándole.  La mujer de nombre Margueritte, aprovecha sus encuentros con Germán para leerle libros que muy atento él escucha, y lo motiva a iniciarse en la lectura, aunque que con algunas dificultades al comienzo.

En cierta ocasión, cuando German quiere darle una emocionante noticia de lo que pasa en su vida, llega hasta el ancianato y se entera de que la mujer ya no está en el lugar, puesto que su sobrino había venido a recogerla y a llevarse todas sus pertenencias. 

Decidido a rescatarla, ya que él cuenta con un espacio en su casa para ella, German viaja hasta el nuevo sitio de reclusión de la anciana, un lugar lúgubre atestado de ancianos en las peores condiciones y decide llevársela consigo, ahora que las circunstancias le son favorables.  Así transcurre la historia de la bella película francesa (2010), MIS TARDES CON MARGUERITTE, dirigida por Jean Becker y protagonizada por GÉRARD DEPARDIEU y GISÈLE CASADESUS…

Hace algunos meses vengo leyendo una denuncia pública en las redes sociales –ante la incompetencia de las autoridades para resolver esta penosa situación-, de una mujer desesperada a la cual no le permiten acercarse a su anciana madre.  Dice la denunciante que, desde hace cuatro años, sus hermanos –liderados por uno de ellos, violento y con antecedentes de maltrato a mujeres-, le negaron el derecho a ella y a su hijo de ver a su madre y abuela, amenazándola de muerte después de agredirla físicamente, por atreverse a manifestar la inconformidad por el trato que recibía la enferma. 

La madre secuestrada –no sé qué otro nombre se le puede dar al hecho de encerrar a una anciana mujer de 93 años de edad-, padece de una penosa enfermedad, tiene Alzheimer.  Una de las más crueles enfermedades, tan cruel que mata dos veces a quien la sufre: primero borrando cada uno de sus recuerdos hasta dejarla en una especie de agujero negro, y luego vendrá su segunda muerte en la medida que se vaya desvaneciendo hasta que de ella sólo queden sus despojos.

La hija, a la cual se le están negando este derecho, ha acudido a todas las instancias legales existentes de la ciudad de Pereira  y contratado abogados para que le sea restituido su derecho, pero no ha sido atendida su denuncia.

Son muchas las historias de padres que no permiten que su expareja pueda acercarse a los hijos en común, pero nunca había tenido conocimiento de que unos hijos impidieran que uno de sus hermanos se aproximara a su madre.

Hay otros ancianos que tienen una suerte diferente cuando por cualquier circunstancia no pueden permanecer en sus casas o con sus hijos.  Los ancianatos.  Yo conozco muchos de ellos en el departamento de Risaralda -de los tres estratos sociales-, en un alto porcentaje, no son más que un botadero de viejos que se convierten en un estorbo para sus hijos o parientes cercanos. 

Dichos establecimientos, que ni siquiera tienen los diseños adecuados para atender adultos mayores, fueron montados como un negocio lucrativo, más que como un centro real de bienestar para vivir sus últimos años y recibir una atención digna de calidad.

Ni qué hablar de aquellos abuelos o padres que mueren confinados en sus viviendas en donde son mantenidos en un rincón como muebles viejos a los que no les limpian ni el polvo, que no inspiran ningún sentimiento de afecto para los que conviven con ellos, que no ven el día en que por fin se mueran para que dejen un nuevo espacio libre.

Hay otros casos aberrantes como fue la propuesta del exministro de Vivienda (de Duque), Jonathan Malagón, del otorgamiento de pensión vitalicia a ancianos propietarios de vivienda no pensionados, a través de la denominada «hipoteca inversa», que consistía en ceder la propiedad de su bien inmueble a cambio de un estipendio pago hasta el último día de vida, paso siguiente, la propiedad quedaría en manos de la fiducia.  Se imaginan en un país lleno de vivos y uno que otro «bandido», la forma progresiva e incontrolada de aparecer ancianos muertos, muchos de ellos por haber consumido cianuro (al muy estilo Pizano), y los noticieros amarillistas anunciando: otro caso de «auto suicidio» (como lo diría Maduro) de un anciano.

¡Quien se dedique a cuidar adultos mayores o que esté a cargo de uno por parentela o por compasión, tiene que hacerlo con amor, y si no cabe el amor, por lo menos con respeto!

El aporte de los viejos a la humanidad ha ido de siempre inmenso y en muchas sociedades son venerados, porque los saberes son la prolongación de la existencia. La historia de las artes olvidadas que se preservan y es donde juegan un papel fundamental los viejos, en especial en una época de la trivialidad y facilismo como la actual.

La tradición oral se va transmitiendo de generación en generación y son los mayores los que siempre han tenido esa responsabilidad.

¿Cuántos viejos son abandonados y más todavía si tienen problemas como el Alzheimer que exige una mayor dedicación y una enorme paciencia?

Aun, en lo más profundo de su inconsciencia, los enfermos de Alzheimer siguen siendo seres humanos que tienen la necesidad de disfrutar de la naturaleza, aunque sea un pequeño paseo en su silla de ruedas, de ver personas, de ver animales, de ver las flores, de sentir en su rostro los rayos del sol, de respirar el aire fresco, de ver el vuelo y escuchar el canto de los pájaros.  Ellos sienten hambre, frío o calor, pero lo que más sienten es la necesidad de un saludo de buenos días, de unas palabras amables, de un beso o de un abrazo, de sentir cerca a quien no recuerdan, pero que lo sienten cercano si le sonríen.

Se han dado casos muy tristes con los recursos destinados a atender a adultos mayores con el recaudo de la estampilla pro bienestar de dicha población en condición de pobreza extrema, como aconteció en la ciudad de Pereira, cuando se cometió un robo continuado de dichos dineros que mandó a la cárcel al secretario de despacho de la alcaldía, el que únicamente estuvo algunos meses preso.  Qué rabia la que produce ver al responsable de tal bellaquería pasearse horondo como si nada por las oficinas públicas después de los hechos.

Margueritte (de la película MIS TARDES CON MARGUERITTE), le enseñó a su nuevo amigo German, a viajar a través de los libros sin necesidad de desplazarse del sitio en donde están.  Le enseñó a interesarse por la lectura, a expresarse mejor, a preocuparse por cosas que antes no le daba mayor importancia; lo hizo crecer de una forma que, hasta sus propios amigos que siempre lo tuvieron como motivo de burla, empezaron a dudar de que fuera el mismo que durante años compartiera con ellos; le enseñó a valorarse más.  Eso hizo Margueritte, una mujer muy mayor, con todos los años de la vida encima, por German a quien doblaba en edad.  Ese es el poder sanador de un adulto mayor, de un reservorio de conocimiento que estamos dejando en el olvido tan fácilmente.

Los hijos que mantienen cautiva a Mélida (LA MADRE SECUESTRADA), sentirán la satisfacción y se ufanarán por haberle brindado un techo y un bocado de comida, y creerán cumplida su misión con ella, pero, sobre todo: por haber hecho sufrir a su otra hermana y a su hijo, olvidando que la vida da muchas vueltas con inimaginables sorpresas…

¡Más que los bienes materiales, un anciano requiere de amor y sobre manera: respeto de su cuidador!

Que alguna autoridad haga algo por Mélida, o que alguna organización feminista escuche el llamado de auxilio, o que algún político lo mencione, pero qué va, esos temas no dan votos y ahora los votos son lo único que cuenta.

Seguramente no será posible el reencuentro de Mélida con su hija y su nieto, porque cuando la ley falle en favor de la demandante, habrá transcurrido el tiempo que a Mélida le hace falta.

Donde no se honra a los ancianos, no hay futuro para los jóvenes.

PAPA FRANCISCO

Cuando la gracia se combina con las arrugas, resulta adorable.  Hay un amanecer indescriptible en la vejez feliz.

VÍCTOR HUGO

Si hay algo que ennoblezca a la juventud, es el miramiento y el respeto a los ancianos.

JOSÉ MARTÍ

AÑADIDURA 1. La mujer históricamente ha sido víctima de los malos tratos y abusos.  En 2022, en Colombia se produjeron 614 feminicidios.  

AÑADIDURA 2. Ni qué decir la deuda que tiene la APP administradora del aeropuerto Matecaña de Pereira, por el no pago de la Estampilla que le hubiera permitido invertir más de 10.000 millones de pesos en programas de beneficio de las personas de la tercera edad en condición de abandono.  ¿Cómo es posible que le hubieran firmado el acta de inicio al contratista sin completar los requisitos legales, ni haber pagado, lo que con seguridad estaría por encima de los 15.000 millones de pesos de deuda?  Vuelve y crece el rumor de que hubo 20.000 millones de razones para adjudicarle el negocio a un socio de Odebrecht.

Artículo anterior
Artículo siguiente

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos