¿Movilidad sostenible para quién?

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Por Juan Carlos Parra Sanabria

Pasa el tiempo y vemos cómo el progreso penetra la gran malla verde que rodeaba  a las antiguas poblaciones, somos testigos de excepción de la muerte de ríos y quebradas a lo largo y ancho del país, en cada legislatura se amenazan los pulmones del mundo por cuenta de ganaderos, cocaleros y campesinos invasores, a veces sembrados allí por grandes terratenientes que actúan en clandestinidad, pero a la vista del mundo político.

Mientras tanto, en diferentes recintos académicos surge como el ave fénix el discurso que promueve economías circulares, ciudades inteligentes, amables y la movilidad sostenible.

Se ha vuelto recurrente, en todos los escenarios, la defensa del medio ambiente y que se critique el crecimiento como mancha de aceite de la ciudad.

El progreso deprime exponencialmente la zona rural de los municipios y obstaculiza los esfuerzos para promover el uso del transporte publico o la bicicleta con el fin de desmotivar el uso del vehículo particular.

En estos objetivos, la alcaldía de Pereira dio un paso gigante poniéndose a tono con ciudades como Medellín y Bogotá, que tienen récords internacionales por su compromiso con la adecuación del espacio público, con vías especiales para los ciudadanos que usan la bicicleta como medio de transporte.

Estamos en la época exacta para el uso de medios alternativos de transporte, herramienta para ir al trabajo o al colegio. Pero los proyectos chocan con sus planes de ordenamiento territorial. Se ubican barrios populosos alejados de los centros de interés de la ciudad y lo peor es que los lideres lo permitan y se acostumbren a vivir lejos, demandando mayores gastos en transporte y servicios públicos.

Hay un problema con las bicicletas públicas, no hemos podido encontrar la clave para que sean realmente la herramienta para la movilidad de los ciudadanos y quedamos en el escalón de la bicicleta como medio turístico, herramienta lúdica o como el medio de transporte para los más pobres, pero no le damos el valor real y perdemos la gran oportunidad: “que los ciudadanos hagan sus viajes en bicicleta”.

Observemos que no usamos las bicicletas publicas para cubrir la necesidad de transporte de las comunidades desde sus hogares al trabajo o el estudio. Lo que tenemos en la ciudad es la oportunidad de ocupar el tiempo libre, por una hora en el centro de la ciudad y eso resuelve temas turísticos o deportivos, pero no nos ayuda en nada a alcanzar los objetivos que realmente se tienen que proponer desde el discurso de la bicicleta y su roll para una movilidad sostenible.

Aplausos para Pereira porque incrementó las ciclorrutas y ha apostado a las bicicletas públicas, pero nos falta lograr una planeación en la estructura, de tal manera que en el futuro cualquier ciudadano pueda hacer uso de este económico vehículo desde sus barrios a todos sus destinos.

A veces pienso, que quienes planean las ciudades, no lo hacen desde el objetivo de sostenibilidad, sino por moda y eso si incomoda.

3 COMENTARIOS

  1. Excelente exposición, felicitaciones, lastima que quienes dirigen el tránsito en el país, en su inmensa mayoría no siquiera han realizado un curso de introducción al código Nacional de Tránsito, por cuanto la política tradicional prima sobre las políticas ambientales y de movilidad

  2. Buen dia Martha, muchas gracias por el comentario.
    El transporte público es el llamado a vincular la bicicleta como complemento del transporte masivo.
    En Bogotá por ejemplo se han implementado parqueaderos amplios de bicicleta, donde el ciudadano la deja estacionada al lado de la estación y él usuario se va en transmilenio a su destino final.

    Hay varios informes donde recomiendan el uso de la bicicleta para recorridos entre 5 y 10 kilometros,por ello se anota que en Pereira y Doquebradas hay una gran oportunidad para promover el uso de la bicicleta, pero si dejamos que construyan en cerritos, llegando a alcalá, en sectores como la salida de armenia, las distancias se hacen irreconciliables con la bicicleta y por ello tendriamos que usar el servicio publico.

    Los dos se pueden integrar.

  3. «Quiénes planean las ciudades no lhacen desde el objetivo de sostenibilidad, sino por moda y eso incómoda»
    En este aparte, le pregunto :
    Será que a los dueños , transportadores públicos, a los políticos les incómoda, esa transición al uso de la bicicleta?
    Habrá algún interés económico ?
    Gracias

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