Movilidad tóxica y solidaridad pereirana

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Por: Luis García Quiroga

Con la crisis de movilidad que vivimos en Pereira, el gesto más solidario que estamos viendo como expresión de civismo espontáneo y necesario, está plasmado en la paciencia y la decencia de los conductores.

Solo hay que comparar y valorar. Comparar con otras ciudades en donde la autorregulación es muy baja; y valorar el sentido ético social de los pereiranos en múltiples situaciones del complejo tráfico automotor.

Son ejemplos de comportamiento digno de alabar sobre todo en los trancones en los que, con algunos excepciones, vemos gente expectante pero con paciencia y prudencia.

A la manera pragmática del filósofo Richard Rorty, (lejos de criterios metafísicos) la estatura moral de los comportamientos ciudadanos es lo que hace vivible a una comunidad, porque ante las crisis, de la sociedad brotan gestos solidarios como los que observamos a diario en nuestras calles y avenidas.

En todas las urbanizaciones es fácil ver cómo además del garaje, las familias tiene uno, dos carros o más. Claro, la ciudad se expandió. Pero si tenemos para comprar carros debemos tener también para contribuir solidariamente a la solución vial.

Por razones como estas, es que se hace necesario proponer que el alcalde Maya formule a los pereiranos un plan de choque de esfuerzos combinados del empresariado, la ciudadanía y el Concejo, para proyectar obras viales y cultura ciudadana, pero con aporte efectivo de recursos frescos provenientes de la contribución  por valorización.

Nada pierde el alcalde con sondear. A diferencia de otras ciudades en donde no se ven las obras y se pierde la plata, aquí hay un histórico y positivo inventario de obras como la Avenida Sur, hecha por valorización.

Fue un error no haber cobrado los cien mil millones de pesos de las diez obras viales proyectadas y estructuradas bajo el concepto de la valorización. Con esa plata no hubiera sido necesario usar los recursos del extinto InfiPereira que contribuyeron a aumentar la deuda pública y a limitar el margen de maniobra financiero del actual alcalde. Las cifras son como los espejos: no mienten.

Pasando esa página que nadie parece leer, nos queda el horizonte. La ciudad está atrasada en grandes obras viales. Otras como el cuello de botella en el puente y la glorieta de Turín, quedaron mal hechas. Decentes es lo que somos los pereiranos.

Hay que transgredir a  Gaitán, quien decía que “El pueblo es superior a sus dirigentes”. En tal sentido, esperamos que para no perder competitividad y no afectar más el nivel de la calidad de vida, el alcalde Maya y los gremios empresariales despierten y lideren un plan de esfuerzos combinados para obtener recursos que hagan posible que la movilidad se mueva.

Publicada originalmente en El Diario y reproducida con autorización del autor.

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