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LUIS FERNANDO CARDONA
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ActualidadNaufragio en Portugal: “El navío del último inca”.

Naufragio en Portugal: “El navío del último inca”.

Colombia intenta hacerse reconocer como propietaria de los metales preciosos llevados a bordo del galeón San José, tesoro que al parecer compañías norteamericanas pretenden escamotearle al país o que están sustrayendo en su beneficio sin contar con nosotros. A propósito del Galeón “San José”, hundido en 1708 por una escuadra de corsarios ingleses en el Caribe colombiano, encontré esta noticia; el presidente Petro ha anunciado la convocatoria para formar un equipo público privado con el fin de ir al rescate parcial de un patrimonio tasado por los cazatesoros en 20.000 millones de dólares. “Las coordenadas exactas solo las conocen las autoridades colombianas. Bajo esta capa de secretismo, en los últimos años se han difundido un puñado de imágenes submarinas donde se entrevén jarrones, monedas, cañones o parte del anclaje del San José. Y para acentuar el nivel de expectación, en junio del año pasado el gobierno anunció el hallazgo de lingotes de oro, vajillas chinas y dos nuevas embarcaciones enterradas en la misma zona” (elpais.com/america-colombia 24 de noviembre 2023) (Foto 1).

Para reavivar el interés por los naufragios de naves españolas cargadas con riquezas suramericanas, traigo a colación el caso del buque San Pedro de Alcántara.  No encontré un mejor título para este artículo, por lo que conservé el del artículo de lecturas dominicales publicado por “El Tiempo” en junio de 1995 de autoría de Miguel Rivero Lorenzo, donde asegura se tardaron “Veinte años tomó reconstruir un famoso naufragio del siglo XVIII. El “San Pedro” llegaba con metales preciosos y un prisionero americano ilustre”, (lecturas dominicales, “El Tiempo” el 11 de junio de 1995 página 6, Miguel Rivero Lorenzo).

El artículo cuenta que dos arqueólogos franceses, el matrimonio conformado por Jean Ives y María Luisa Blot, exploraron y reconstruyeron el naufragio y las causas de esta historia, encontraron cuatro mil objetos y 24 osamentas, una sin identificar correspondiente a un indio prisionero pues aún tenía el grillete de hierro, en cambio, los nombres de los españoles fallecidos están registrados y grabados en una piedra a la entrada del museo de Peniche. Ayudados por diseños de computador, grabaciones de relatos y sonidos del ambiente, han quedado reproducidos los últimos instantes del navío cuando se  estrelló contra la costa, resolviendo el misterio de uno de los naufragios  más famosos del siglo XVIII, vinculado  con la historia de  América latina, hecho acaecido el dos de febrero de 1786, aproximadamente a las 10.30 de la noche, cuando un navío de guerra que había salido de Perú, naufragó al estrellarse contra las costas de Peniche, unos 120 kilómetros  al norte de Lisboa, en Portugal: “Venían  a bordo cerca de 400 personas. Perecieron 128, entre ellos 17 “presos políticos”, en su mayoría indios provenientes del alto Perú. Pero este no era un navío cualquiera. El buque “San Pedro de Alcántara” traía en sus bodegas una carga preciosa: un verdadero tesoro de cerca de 200 toneladas de oro y plata. Más de 600 toneladas de cobre, de chile” (lecturas dominicales, “El Tiempo” el 11 de junio de 1995 página 6, Miguel Rivero Lorenzo).

Respecto a los supervivientes del naufragio, encontré este testimonio: “Los humanos moradores de Peniche se han esmerado particularmente en la buena acogida y hospitalidad. Volaron en auxilio de los que naufragaban, vestíanlos como podían, llevaban a sus casas, les cedían sus propias camas y cuando se establecieron cuarteles para la mejor disciplina y menos embarazo, rogaban que no los privasen de la compañía de unos afligidos  huéspedes que querían consolar”(todoababor.es  El hundimiento del navío).

“Dos famosos pasajeros no hacían el viaje por voluntad propia. Uno de ellos era el joven Fernando Túpac Amaru, hijo de José Gabriel Túpac Amaru, descendiente de la dinastía de los incas. En 1781 Fernando fue obligado a presenciar la escena de cómo su padre era descuartizado, atado de pies y manos entre cuatro caballos, por dirigir una rebelión contra los abusos de la administración colonial española. El último emperador Túpac Amaru había sido decapitado en Cuzco, en 1572. Por temor a que la historia pudiera repetirse, Fernando era conducido prisionero hacia Cádiz, lugar de destino de la embarcación. El joven peruano logró salvar la vida y murió años después, en una cárcel española. El otro viajero involuntario era el francés Alexander Berney, acusado de tentativa de golpe de estado, al movilizar a los nativos contra el gobierno colonial en Chile”, (lecturas dominicales, “El Tiempo” el 11 de junio de 1995 página 6, Miguel Rivero Lorenzo).

Según el artículo el navío además traía los resultados de una “expedición científica” en la que habían trabajado durante varios años en Perú, coleccionando piezas de cerámica Chimú y otras reliquias, aunque indudablemente para la Corte de Madrid  lo importante eran el oro y la plata, cuyo valor calcula el  autor del artículo en un 10% de todo el tesoro español de la época; en Peniche se hizo una  de las  mayores operaciones de salvamento naval de la historia en esa época: “Fueron contratados más de cuarenta buzos, los mejores de toda Europa, que estuvieron en la localidad toda la primavera y hasta principios de verano de 1786, cuando fue recuperada toda la preciosa carga: oro, Plata y barras de cobre. El trabajo permitió confirmar la hipótesis que había sido denunciada en Callao: el navío traía una sobrecarga. En realidad, fue casi un milagro que llegó a las costas de Europa”.

Pero la sobrecarga no fue el único factor para el naufragio, el “San Pedro de Alcántara” había sido construido en 1770 en los astilleros de la Habana, inició en el Callao en abril de 1784 su último viaje, debiendo regresar desde las costas chilenas a Perú para ser sometido a reparaciones, pues se le filtraba agua; al mando del nuevo capitán Manuel de Eguía, zarpo hacia la península, pasó el cabo de Hornos y empezó de nuevo a hacer aguas, por lo que tuvieron que parar en Rio de Janeiro para nuevas reparaciones. La nave zarpó de allí el 4 de diciembre de 1785 y para el 22 de enero de 1876 estaba cerca de las Azores, cuando divisaron tierra, equivocadamente el capitán creyó que eran las islas Berlengas y al virar se estrelló contra las costas del Peniche, escarpadas, famosas por su mar bravío e innumerables naufragios.(Foto2).

” En los meses siguientes al naufragio llegaron hasta cuarenta buzos de distintas partes de Europa para rescatar los objetos de valor, lo cual se consiguió en gran parte, incluidos 62 de los 64 cañones que portaba el navío. Se extrajeron 6780255 pesos fuertes, 3349 barras y planchas de cobre. Manuel de Eguía fue rehabilitado tras la celebración de un consejo de guerra” (es.m.wikipedia.org).

“No obstante, la tragedia del “San pedro de Alcántara” ha quedado reconstruida para recordar los vínculos de la metrópoli con el nuevo mundo y el afán de explotar las riquezas del continente americano. Es símbolo también del miedo colonial: al descendiente del ultimo inca y a un idealista francés era mejor tenerlos como prisioneros en la península, para evitar así nuevos levantamientos conta la opresión. Sólo que, unas décadas después, en Madrid tuvieron que comprender que estaban completamente equivocados. Cuando lo españoles terminaban de recolectar las riquezas que trasladaban en el navío del último inca, Simón Bolívar tenía tres años”, (lecturas dominicales, “El Tiempo” el 11 de junio de 1995 página 6, Miguel Rivero Lorenzo).

En junio de 1786 cuando se recuperaban los tesoros del “San Pedro de Alcántara”. se presentaron en Peniche dos monjes de un convento cercano a Lisboa, llevando una orden de la corte española para reclamar cinco toneladas de cobre; “En marzo de ese año durante una terrible tormenta, un rayo había caído en una torre del convento, chamuscando piedras y paredes y dejando un hueco en el piso de mármol. Dos religiosos resultaron heridos. Uno de los monjes que se traslado a Peniche también se dedicaba a la astronomía. Tenía fama de andar por los tejados, en días de tormenta, observando las descargas eléctricas acompañado de un ayudante en pánico. Observó que ni las campanas de bronce, ni el gran reloj de cobre habían sufrido daños con la descarga, que cayó muy cerca de estos objetos. Frei de Asunción, que así se llamaba el monje- astrónomo, utilizó el cobre que obtuvo en Peniche para construir los primeros pararrayos. Así llegó a Portugal el invento de Franklin”, (lecturas dominicales, “El Tiempo” el 11 de junio de 1995 página 6, Miguel Rivero Lorenzo).   

Ojalá los piratas y saqueadores modernos no se hayan robado el soñado tesoro del San José, y este pueda usarse en favor de nuestra economía.  

4 COMENTARIOS

  1. Gracias Don José Danilo por, por contarnos a los lectores, todo lo que tiene qué ver con los naufragios de esas embarcaciones en las que se llevaban las inmensas riquezas que poseían nuestros aborígenes, y ellos sólo nos trajeron unas cosa que no necesitábamos, porque aquí teníamos hasta nuestra propia creencia religiosa, y aún Así, le llaman a España dizque la madre patria.

    • Hola don Néstor: muy certero su comentario. Fuimos despojados y seguimos siendo despojados de nuestras riquezas, las potencias siguen enriqueciéndose con nuestros recursos naturales y nosotros los dueños de esas riquezas, solo cosechamos pobreza y despojo.

  2. Hola hermano: si Isdaen ojalá Petro lograra rescatar ese tesoro, lo cierto es que gracias a las riquezas suramericanas el capitalismo pudo surgir, lo malo es que la deuda externa latinoamericana es el dinero que nos robaron y que pagamos con intereses leoninos.Mil saludos y bendiciones.

  3. Saludos Danilo de Isdaèn.

    Fabuloso el recuento històrico de los Naufragios mencionados, cargados de riquezas y

    muy apatecidos en la actualidad.

    Respecto al » Galeón San Josè «, me parece muy interesante la acción que piensa a llevar

    a cabo el presidente Petro y le deseo lo mejor, ya que cuando el que lidera un proceso

    es honesto, los beneficios son incalculables para el entorno.

    ¿ Serà que el destino serà el encargado de cruzar los caminos entre el » Galeòn San Josè» y el

    presidente Petro?, para que todos sus contradictores corruptos se » muerdan el codo » si llega a

    tener éxito, el cual vaticino, ya que el universo siempre conspira con las buenas personas. Ojalà asì sea.

    Muchas gracias y feliz dìa Danilo.

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