Ni por el p… pueden quitar los negocios del Mirador de Chipre

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Por CRISTIAN CAMILO ZULUAGA CARDONA

Corría el año 2012, y si la memoria aún no me falla, era por allá un mes de marzo, cuando una noche de domingo, con unos amigos y una novia que tenía en esa época, nos fuimos a dar una vuelta a Chipre. Acabábamos de llegar, de pasar el fin de semana en Pereira y queríamos ver el paisaje y tomar algunas fotos a esa hermosa vista que se ve aprecia desde ese lugar. Parqueamos en las bahías del frente de Los Colonizadores, pero no duramos más de cinco minutos. Varios corrillos de jóvenes consumiendo licor y alucinógenos y dos o tres carros que estaban cerca, con los vidrios oscuros y empañados, nos dieron mala espina y mejor salimos rápidamente. 

Ese era el panorama constante de esa zona del tradicional sector de Manizales. Inseguro, sitio acostumbrado al consumo de drogas y conocido por muchos como un ‘motel callejero’. El hermoso paisaje cada noche quedaba desperdiciado por el ambiente pútrido que albergaba en sus andenes y zonas de parqueo. 

El lugar se fue transformando para bien. En el día un viejo bonachón, que se la rebuscaba con unos antiguos telescopios, alquilaba sus artefactos para ver las maravillas que se pueden avistar desde ese lugar. Incluso aseguraba que por sus lentes se lograba ver hasta el Cerro de las Tres Cruces de Cali, pero que el día tenía que estar muy despejado. Nunca lo logré ver y aún tengo la duda si el viejo, que en paz descanse, me estaba cañando o diciendo la verdad. Lo que sí es real es que en esa dirección está el Valle del Cauca y que el hombre sabía mucho de la historia de nuestro país.

El parche (plan) en Chipre también se fue convirtiendo en ir a tomar tinto donde la Chapolera. Una señora más enredadora y buena gente que un verraco. Vestida de dama cafetera que aún ofrece sus deliciosas bebidas diciendo dichos populares y contando mitos propios, de esos que le oía hablar a mis difuntas abuelas y algunas tías mayores, de cuando ellas vivían en la finca. Sigue siendo un éxito irse a tomar tinto, chocolate con masmelos, macana o cualquier otra delicia que venden en el bonito jeep rojo de la doña. 

Rápidamente a la zona llegaron otros comerciantes. Las bahías se convirtieron en una especie de Mall y estoy seguro que hoy en día es el sitio más ‘sollado’ (agradable) para pasar el rato con la familia, los amigos, la novia o hasta los que llegan por primera vez a Manizales. 

Es un sitio ideal para empezar un tour por la ciudad. De entrada mostrarles que estamos en el filo de una montaña, donde producimos el mejor café del mundo (para mí es el mejor y no acepto discusiones) y donde venden las famosas obleas. Esas delicias que solo se consiguen en el barrio Chipre de Manizales y que tradicionalmente se comen con arequipe y lecherita, pero que ya han ido evolucionando hasta el punto de traer salsa de mora, fresas, queso costeño y un mundo de cosas más. 

Hoy día hasta cuando montamos bicicleta nos pegamos la trepadita a Chipre para tomarnos un buen café y de paso posar para la foto con el jeep y las chapoleras. En otras ocasiones me voy con mis amigos a matar el tiempo y hasta me tomo unas dos cervezas, un cóctel o me como algún pastel, dulce o sándwiches también venden en ese lugar. 

Sin lugar a dudas los trailers de Chipre son hoy un atractivo turístico importante para la ciudad. Aunque invaden el espacio público y sus clientes forman una gran congestión vehicular, estos comerciantes se metieron en el corazón de los manizaleños. 

La sentencia del juez administrativo que surgió el viernes pasado y que ordena retirarlos no hay cómo refutarla. Es un fallo en derecho. Ahora solo queda exigirle a la Alcaldía que intervenga la zona. Puede ser construyendo una especie de malecón, que les permita a los comerciantes seguir en el lugar, que además dinamice la economía del sector y que estos negocios continúen siendo una gran fuente de empleo como hasta el momento lo vienen siendo. Pues aseguran que generan 80 empleos directos. 

El actual alcalde Carlos Mario Marín y su secretario y amigo Juan Camilo Arroyave ojalá vean en estos negocios unos aliados para promover la ciudad. Pues los comerciantes aseguran que en tiempo frío los visitan 700 personas por día y en temporada alta, la cifra sobrepasa los 3 mil. Un número importantísimo de gente que le da un altísimo valor a estos negocios, para que ayuden a promover la cultura y el turismo de nuestra ciudad. Incluso desde la Gobernación de Caldas podrían meter mano en el tema y ver en estos comerciantes la posibilidad de promocionar y hacer pedagogía en temas como el Paisaje Cultural Cafetero, además de promover el turismo y las festividades de todos los municipios de Caldas. 

No hay mal que por bien no venga. El fallo buscaba sacarlos y despertó a la ciudad para respaldarlos y exigir que ni por el pu… nos vayan a mandar a volar el tintico ni las otras delicias que uno se va tomando o comiendo mientras le toma una foto a la más hermosa fábrica de atardeceres. 

5 COMENTARIOS

  1. todo por culpa de un sapo envidioso que le incomoda que la gente tenga un empleo dino para tractar de sobrevivir con su familia…..

  2. Nadie quiere que la gente pierda su negocio o empleo, pero este sitio se descontroló, era muy chévere cuando compraba uno el cafecito y pasaba a las sillitas del frente a conversar mirando el paisaje, pero ahora sí a duras penas puede usted transitar por este andén y comprar algo le toca segu

    • Seguir derecho porque lastimosamente otros puesticos taparon el mirador, a esto sumado que como ya no le cabe un puesto más, llegaron otros a construir escalones en la ladera sin autorización previa o un estudio de suelos para colocar más puestos y seguir tapando el paisaje, sin mencionar la cantidad de basura como vasos desechables y colillas de cigarrillo que arrojan a la ladera. El sitio era agradable pero se sobre pobló y aunque todos tienen derecho al trabajo y a rebuscarsela pues tampoco debe ser así tan descontrolado, debieron dar los permisos hasta cierto punto de comerciantes y permitir que siguiera la esencia original de este sitio, un mirador, no una cuadra de ventas dónde no hay ni por dónde caminar, dejen los trailer, organicen a la gente, desaturen el sitio. Esto sin contar que estamos en plena pandemia y muy poca gente ahí usa el tapabocas, pero repito, así no estuviéramos en pandemia, al sitio le falta control y para mí , perdió si esencia.

  3. Siempre he querido conocer este hermoso lugar en manizales pues me lo han presentado como el rincón de las delicias y los lindos atardeceres! Siento que retirarlos sería injusto ya que sus hermosos diseños decoran el paisaje! Y el sitio es acorde!

  4. Buenísima columna.
    Defender el punto de encuentro con el otro,: las miradas, las tertulias, la camaradería, que allí compartimos.
    El encuentro con lo otro: la decoración particular, llena de colores, de tradición, de cada uno de los puestos, son una invitación a sugestiva , provocativa a degustar en cada uno de ellos.
    Y lo mejor perder la vista en el horizonte para observar los matices del astro rey en su ocaso.

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