Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¡No les dejemos patear la lonchera…!

¡No les dejemos patear la lonchera…!

Dice la historia que la desmembración del Viejo Caldas fue consecuencia, entre otras causas, del manejo sesgado de los recursos públicos enviados por la nación para beneficiar a todo el territorio.

Después de la separación, los tres pequeños departamentos generados por la nueva división política tuvieron que conseguir, cada uno, su cuota de aportes nacionales con la habilidad de sus parlamentarios que, junto con sus colegas de toda Colombia, competían para obtener, con cualquier medio, la mirada benévola del presidente de turno y los cheques necesarios para que sus territorios pudieran desarrollar los proyectos que se consideraban prioritarios.

Con la promulgación de la Constitución de 1991 la forma de distribuir los dineros de la nación cambió y a partir del Estatuto Orgánico de Presupuesto, de 1996, se estableció la obligación de que el Banco de Programas y Proyectos de Inversión Nacional (BPIN) evaluara todos los proyectos con inversión nacional. Un triunfo de la planeación que ha ido ganando terreno frente a la discrecionalidad de políticos y funcionarios en el manejo de los fondos públicos, una fuente de corrupción.

Hoy, en el nuevo modelo de planeación promocionado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Plan Nacional de Desarrollo se elaborará a partir de las problemáticas regionales y entre otros sustentos tendrá el de los planes estratégicos de largo plazo de las Regiones Administrativas de Planeación (RAP) y los planes de desarrollo de municipios y departamentos deberán elaborase siguiendo esos planes estratégicos de las RAP, para que la inversión nacional sea regionalizada, de acuerdo con las características y necesidades de cada territorio.

En este escenario resulta desconcertante y enojoso que un grupo de diputados de los departamentos del Viejo Caldas quieran disolver la RAP del Eje Cafetero, entidad que hoy nos permite, a Caldas, Quindío y Risaralda, volvernos a unir como región para planear en conjunto nuestro desarrollo futuro, conservando nuestra independencia administrativa, pero presentando ante el país y especialmente ante el Departamento Nacional de Planeación un frente unido en demanda de recursos fiscales.

Su actitud inconsecuente equivale a la expresión popular de “patear la lonchera” en el sentido de renegar de quien aporta beneficios para el pateador.

Actualmente todos los departamentos de Colombia pertenecen a una RAP, porque sin estar en una de ellas no tendrían el escenario apropiado para gestionar sus proyectos, dada la regionalización del próximo Plan de Desarrollo.

Puede que sea necesario mejorar o ajustar nuestra RAP, pero destruirla sería una acción insensata.  Las censuras de los diputados pateadores a la falta de obras ejecutadas por la RAP local no pasan de ser producto del desconocimiento inaceptable del objeto de las Regiones de Planificación, que es estudiar y planear.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos