Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadNo todo lo nuevo es bueno.

No todo lo nuevo es bueno.

ESCAMPAVIA.

Pereira es una ciudad que como el ave fénix resucitó de entre sus cenizas, se asienta en los lares donde floreció Cartago, ciudad que desapareció por abandono de sus moradores, para que depués de muchos años renaciera sobre las ruinas de la vieja ciudad española y los que antes fueran cacicazgos Quimbayas.

Es la ciudad sin puertas donde nadie es forastero, una comunidad de inmigrantes: antioqueños, tolimenses, cáucanos, vallunos, chocanos, árabes, judíos y exilados por la violencia de los años 50, dada su condición de santuario donde liberales y conservadores convivían y se toleraban y recientemente también de bogotanos y extranjeros, quienes aquí encuentran condiciones de vida envidiables, buen clima donde no se necesitan ni abanicos, ni ruanas, una poblaciiión amable y trabajadora, una estructura urbana que ofrece todo lo que la gran urbe tiene sin los costos que hay que asumir en ellas.

Pero esta maravilla de ciudad que muchos admiran y muchos más piden visa de residentes no surigió por generación espontánea; si bien el clima, el paisaje, el estar rodeada por montañas y guaduales se le debe a la naturaleza, al creador de todo, también es ella heredera de lo que los mayores hicieron, trabajaron y soñaron; aquí podemos parodiar aspiraciones ajenas diciendo: no es lo que mi ciudad pudo hacer por mi, sino lo que yo pude hacer por mi ciudad, eran otros tiempos cuando no se recibía ni mendigaba. Pereira hacía, contrataba los maestros que Caldas no le patrocinaba, a pico y pala, en convites, hicieron las carretaras que al estado no le importaban, recogieron en mingas lo necesario para construir su hospital, se reunieron para hacer un aeropuerto, sus empresas de servicios, desde tan atrás como en la primera mitad del siglo pasado, tendieron cables para llevar telefonía y electricidad allende sus fronteras, en fin era cuando los ejecutivos renunciaban a sus qué haceres  para encargarse de la construcción de la galería, le entregaban a Pereira una planta “para que la ciudad le pagara cuando pudiera”, en fin, era un ambiente que le otorgó a Pereira el remoquete de la Ciudad Cívica de  Colombia, la festiva, alegre y laboriosa.

Pero ha cambiado, la migración reciente no ha sido del mismo talante, hay muchos que viven y medran y que no ofrecen nada y a cambio lo quieren todo, ellos son los que juzgan por su condición y por lo tanto consideran que quienes construyeron esto, de lo que tantos nos sentimos orgullosos, han sido parásitos que ocuparon las posiciones de comando sólo buscando el beneficio personal, así que lo que huela a esa Pereira “orgullosa de su pasado y segura de su porvenir” según estos tóxicos nuevos colonos; quienes sudaron y crearon esta cuidad solo fueron saqueadores, de los mismos quienes, como las sanguijuelas, se apoderan y maltratan a la ciudad donde moran; los gusanos venenosos no pican el suelo donde caminan, me decìa mi padre cuando dejaba que los más ponzoñosos moraran sobre su mano, los vividores de hoy pican allí donde se apoyan.

Cuando escuches a uno de esos que denostan contra quienes en el pasado dieron y no tomaron, encontrarás a uno de estos que no se paran en barreras morales para conseguir el dinero, destruyendo y disfrutando de lo ajeno, tal como lo estamos viendo en los últimos tiempos, así que quienes no han hecho nada por la ciudad del alma, esos que critican y engañan, no son de los nuestros, son de aquellos que creen que todo está mal y que es necesario arrasar, de mi parte déjelos que ladren porque “el cielo siempre es cielo y el mar no lo alcazará”

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1 COMENTARIO

  1. Apoyo su columna de principio a fin.
    Bienvenidos los que quieren a nuestra ciudad
    .
    Pero esos aprendices de literatos, de plumas ligeras y resentidos es muy difícil quererlos. Cuando mi padre llegó a Pereira hace 73 años fue recibido como un pereirano más. Amó a esta ciudad entrañablemente, aportó y recibió, pero a través del amor. Y se fue con el dulce sabor se sentirse raizal por adopción.
    Hoy veo con extrañeza el maltrato del que son capaces de dar, por el hecho de no compartir el candidato de su preferencia.
    Vale la pena que conozcan la historia y el verdadero valor de las personas para que no entren en la moda de ofender para hacerse notar. Hay otras formas.

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