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PolíticaNos roban la ciudad en nuestras narices

Nos roban la ciudad en nuestras narices

Por JAMES CIFUENTES MALDONADO 

El Diario de Pereira en su edición del 25 de enero, de buena manera divulgó una noticia de esas sobre las que generalmente se muestra la faceta más sensacional y sensible, los damnificados, pero la verdad verdadera y el trasfondo y sus responsables terminan por no ser conocidos por la opinión pública. Y se pregunta uno ¿cuántas mentiras o cuántas verdades a medias nos tragamos todos los días y cuán falso es el país en el que vivimos? 

La noticia tiene que ver con la recuperación de un par de terrenos propiedad del municipio de Pereira, ubicados a lo largo de la vía que conduce de la Avenida Las Américas, a la altura de la calle 95, hacia el sector de la Villa Olímpica, más exactamente frente al campus de la Universidad Libre en Belmonte. Pues bien, desde que muchos tenemos memoria esos terrenos han estado invadidos, de hecho, en la administración del alcalde Vásquez se desalojó y demolió una casa inmensa que se había construido justo sobre la avenida y donde funcionaba un taller, y que, según información obtenida con habitantes del sector, estaba arrendada por alguien que tenía el lote como suyo y percibió la renta por espacio de más de 10 años. 

Entiéndase bien: un particular se apropió de un predio público, es decir que nos pertenece a todos, por lo tanto, en palabras del Profesor Mockus, es sagrado, pero que ese particular explotó para su exclusivo beneficio; yo sé que esto no es una novedad y que existen cientos de casos en los que este abuso ya ha sucedido, pero entonces ¿quiénes lo han hecho y quiénes lo han permitido? 

Estamos llenos de casos de áreas de cesión, zonas verdes y espacios para las casetas comunales que terminaron en manos de los más «avispados» que construyeron allí, valorizaron y luego vendieron.  ¿Y eso por qué sucedió? ¿Dónde estaban las autoridades? ¿Por qué no dijimos nada? ¿Por qué nos dejamos hacer eso? 

Aunque admito que hoy por hoy esos tipos de raponazos ya no son tan fáciles, porque la ciudadanía tiene más conciencia del valor de lo público y está más alerta y porque las autoridades se ocupan más del asunto, me aflige tener que reconocer que en el pasado esos actos de corrupción se dieron precisamente por la connivencia entre los inescrupulosos, la clase dirigente y la casi que inexistente acción de los entes de control. Y hago esta apreciación, que suena obvia y trasnochada, con la tristeza que me causa haber escuchado directamente en el terreno, de labios de testigos que naturalmente no están dispuestos a sostenerlo, que varios de los casos conocidos de ocupación ilegal del espacio público fueron promovidos por algunos de nuestros políticos, unos sacando provecho económico y otros simplemente tolerando y legitimando a los ocupantes ilegales para cultivar sus votos. 

En el caso del predio de Belmonte, tal y como lo informara El Diario, en efecto hubo unos damnificados que incautamente compraron lotes y mejoras a los invasores profesionales y perdieron sus ahorros, pero también, allá, agazapadas, mimetizadas en la inmundicia encontramos verdaderas empresas con capital y rendimientos nada despreciables, como el criadero de cerdos que durante muchos años prosperó sin pagar impuestos, a costillas del espacio público, sin el cumplimiento de requisitos técnicos y sanitarios y, lo peor, vertiendo toda su mierda al río Consota. 

1 COMENTARIO

  1. Si señor. Conozco denuncias q se han hecho hecho en su momento pero la administración no actúa. Pero si haces alguna remodelación en tu casa, aparecen dos genios de curaduria para hacer cumplir lo establecido. Incluso se ven invasiones en sitio de alto riesgo no sólo para ellos, sino también para los mismos pobladores cercanos.

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