Nuestro dilema: ¿Estar en la red o fuera de ella?

1
73

Por Juan Antonio Ruiz Romero//El Opinadero

Hace 400 años, el escritor inglés William Shakespeare planteó el dilema moral: Ser o no ser. Hoy, la pregunta es diferente: ¿Existo en las redes sociales o me mantengo al margen?

El documental El Dilema de las Redes Sociales (Netflix 2020) desnuda con crudeza y contundente argumentación, las realidades de como “Pasamos de un entorno tecnológico basado en herramientas útiles a un entorno basado en la adicción y manipulación. Eso fue lo que cambió”. Aquella premisa inicial de que con internet y las redes sociales seríamos la sociedad de la información, se desdibujó con los años al convertirnos en “la sociedad de la desinformación”.

Advierte el documental que una información falsa (fake news) se divulga seis veces más rápido en las redes que un hecho cierto. Sandy Parakilas, quien fuera Jefe de Operaciones de Facebook, considera que “Creamos un sistema que tiende a promover información falsa, no porque quisiéramos hacerlo sino porque esa información hace que las empresas ganen más dinero que con la verdad. La verdad es aburrida”.

El mayor valor del audiovisual al que nos referimos es que la mayoría de entrevistados fueron altos directivos, diseñadores y programadores de las empresas tecnológicas de vanguardia, propietarias de las redes sociales. Por eso hablan desde su experiencia, pero también desde sus temores.

En los últimos años en distintos países del mundo (EE.UU., Reino Unido,  Colombia, Brasil) se adelantan análisis políticos y sociológicos sobre decisiones tomadas en procesos electorales y en los mismos se advierte la progresiva polarización de las sociedades, en donde se eliminan los posibles puntos de convergencia y, por el contrario, se estimulan las diferencias, se promueven los odios y en las mismas agendas públicas parecen ser más rentables los enfrentamientos, la agresión y la descalificación del otro.

El escándalo de Cambridge Analytica, que estalló en 2018, y explica la forma cómo esa empresa adquirió y manejó de forma indebida información de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos, con el fin de influir en las elecciones de 2016, podría servirnos para entender cómo funcionan los mecanismos de persuasión humana, en donde desde las redes sociales y sin ser conscientes de lo que sucede, estamos siendo programados, condicionados en nuestro comportamiento, desde nuestros hábitos cotidianos.

Parte de la respuesta podría estar de lo expresado en el documental por el científico de computación Tristan Harris, presidente y cofundador del Centro para la Tecnología Humana y quién trabajó como especialista en ética del diseño en Google, durante 4 años. “La tecnología supera las debilidades humanas. Este punto yace en la raíz de las adicciones, la polarización, la radicalización, la promoción de la ira, la vanidad. Esto es dominar la naturaleza humana y esto es un jaque mate a la humanidad».

Dos reflexiones finales. Las redes brindan una realidad distorsionada de la vida real, ya que promueven estereotipos ideales de perfección, de lujo, de riqueza, de éxito, que son ficticios para la mayoría de seres humanos. Los pulgares arriba y los corazones solo van creando una imagen de “popularidad falsa”, que genera más adicción y la necesidad de estar conectados más tiempo.

De otro lado, en la medida en que las redes se lucran por el volumen de seguidores, los usuarios dejamos de ser personas para convertirnos en un producto más que se negocia en la red. Así lo considera Justin Rosenstein, programador y empresario de software, que fue gerente de producto de Google y desarrolló el chat de Gmail y la aplicación de Google Drive. «Vivimos en un mundo que un árbol vale más muerto que vivo, en el que una ballena vale más muerta que viva. Mientras la economía funcione así y las corporaciones no estén reguladas seguirán destruyendo árboles, matando ballenas. Lo aterrador y ojalá sea la gota que rebase el vaso, es ver que ahora nosotros somos el árbol, ahora somos la ballena. Somos más rentables si miramos mucho una pantalla, que si pasamos ese tiempo viviendo una vida plena».

1 COMENTARIO

  1. Interesante como ver los creadores de estas herramientas llaman a una reflexión colectiva sobre el uso que le damos a las mismas. En mi opinión, la solución no es la desconexión, sino la autorregulación y control, lo que pasa es que es en donde los humanos todavía «nos rajamos», no solo en este campo, sino en muchos otros. Lo que sí pienso, es que la dependencia se crea desde temprana edad y ahí sí tenemos responsabilidad los padres o cuidadores de los niños. Gracias por el artículo Juan, muy buen análisis.

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí