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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadNuestros impuestos: ¿A dónde van a parar?

Nuestros impuestos: ¿A dónde van a parar?

El pasado mes de enero de 2024 los 182.000 usuarios del servicio de aseo de Pereira, cancelaron un cargo fijo de $22.149 cada uno, para ser destinados a la tarea de barrido y limpieza de vías y áreas públicas. Esto corresponde a $4.031 millones de pesos por mes, y $48 mil 373 millones de pesos por año.

La reforma a la Ley 142, mediante la Ley 689 del primer gobierno de Uribe, estableció que el servicio de aseo sería ampliado a “las actividades complementarias de corte de césped y poda de árboles, ubicados en las vías y áreas públicas; de lavado de estas áreas, transferencia, tratamiento y aprovechamiento». O sea que trasladó esta obligación de los municipios a los usuarios del servicio de aseo, haciéndolo obligatorio para todos.

A cargo de los prestadores del servicio público de aseo quedaron en Pereira las obligaciones del barrido y limpieza de vías y áreas públicas en longitud de 48.762 kilómetros por mes. Ejecutar la poda de 39.924 árboles. El corte y mantenimiento de 2.19 millones de metros cuadrados de zonas verdes por mes. Lavado y mantenimiento de 27.288 metros cuadrados de puentes peatonales al año. Limpieza de 129 kilómetros de zonas ribereñas de los ríos Otún y Consota y de las quebradas Arenosa, Dulcera y El Oso. Una primera pregunta que debemos hacernos es si de verdad, nos sentimos satisfechos con la calidad de la prestación de este servicio, pues la situación de abandono de las áreas públicas, la presencia en muchas esquinas de grandes volúmenes de basura, escombros y residuos sólidos es de extrema gravedad, y el abandono de nuestros parques emblemáticos es desastroso.

Con lo que nos toca convivir y presenciar, podemos asegurar que el municipio no asume ninguna tarea de vigilancia en la prestación de este servicio. Y no se ocupa de esta obligación, pues es socio del operador de posición dominante ATESA, y por consiguiente no puede ser socio y controlador. Lo único que hace con suma celeridad es asignar las cantidades a cobrar sin que realmente conozcamos si corresponden a la realidad material. Y para afianzar lo anteriormente expuesto deben saber los ciudadanos que, según el contrato de concesión, ATESA tiene la obligación de recolectar y transportar al sitio de depósito los escombros clandestinos y la limpieza y aseo de monumentos públicos. En el año 2024 el municipio le reconocerá la no despreciable suma de $ 2.400 millones.

Pero hay otra situación más grave. Como la alcaldía no vigila y mucho menos controla o exige cumplimiento a los operadores en la calidad del servicio que se presta, se llega al colmo de que la Secretaría de Infraestructura, destine personal de obreros para que barra, limpie, lave y pode árboles de los parques municipales, y mantenga puentes peatonales. Traducido en términos elementales, pagamos el servicio en la tarifa y el trabajo lo hace el personal del municipio que tiene su propio salario, el que también pagamos entre todos los pereiranos.

El ciudadano de a píe que soporta basuras, olores nauseabundos y sufre con el estado lamentable de vías, andenes, zonas duras, y parques públicos, debe saber lo siguiente: el municipio cuenta con 212 trabajadores que costaron el año pasado la no despreciable suma de $21 mil 344 millones de pesos. Los salarios de este personal van desde $3.531.000 (Obreros) a $7.738.000 (Operadores de maquinaria) por mes. Lo que se puede deducir es que no hay el equipo suficiente para que este personal trabaje a plenitud y justifique su alto costo y beneficios prestacionales. Muchos reasignados a tareas administrativas. Mientras no se tiene equipo y herramientas, a cada inicio de administración se anuncia PLAN CERO HUECOS. O sea, pactar con contratistas externos el servicio que debe ser prestado por este personal.

Esta columna la hacemos solo para mostrarles a los ciudadanos la importancia del control y vigilancia de la labor de la administración municipal. Mostrar que hay recursos más que suficientes para la prestación de un buen servicio, no para el que nos están entregando. Y que definitivamente, no tenemos labor de vigilancia y control, y lo único que opera, es un afán de enriquecer ilícitamente a operadores externos de nuestros servicios. Por tanto, ya van aprendiendo a dónde van aparar el pago mensual de nuestros impuestos y tarifas de servicios.

Dios nos ayude.          

Nota: La conyugue del columnista es socia de una empresa de aseo.

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