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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

PolíticaOjo que con Aeromatecaña no se juega

Ojo que con Aeromatecaña no se juega

Luis García Quiroga

Parece claro que todos tenemos conciencia de que, si el Aeropuerto Matecaña está en riesgo por los deslizamientos de tierra en sus laderas, también el desarrollo de la ciudad está en peligro.

El fenómeno de acumulación de aguas que provoca los derrumbes está sobrediagnosticado.  Después de dejar de hacer lo que se debió haber hecho en 2019 y en el verano, no se puede chambonear, no se debe improvisar, no hay espacio para maniobras de corrupción ni torcidos en la contratación. Aquí todo se sabe. Ojo con eso que con Aeromatecaña no se juega.

Ya hay suficiente dolor por la falta de ejecución y es más grave aún el mayor impacto del riesgo eventual teniendo en cuenta que en el proceso de esta pandemia y sus devastadores efectos, Aeromatecaña es pieza clave en el engranaje de reactivación económica de Pereira y la región.

No es cualquier cosa lo que está pasando en Aeromatecaña, que, sin duda, con la Empresa Aguas y Aguas, son los dos activos patrimoniales y estratégicos de mayor valor para los pereiranos, paradójicamente, los más vulnerables y sensibles al riesgo de malas prácticas e ineptitud en la conservación y manejo de su sostenibilidad ambiental, así como la mejora continua y perdurabilidad del servicio en el tiempo.

Si Aguas &Aguas es el sistema por el cual circula la vida de la ciudad, Aeromatecaña es el corazón desde el cual palpitan los negocios y el espíritu empresarial de Pereira. Conozco la historia y las entretelas de ambas entidades y siento que todo buen ciudadano que ame a esta ciudad, debe mantener sus ojos bien puestos en cualquier cosa que allí pase.

Veremos si esta vez sí se pellizcan las enflaquecidas instituciones gremiales, cívicas y empresariales de la ciudad. No para hacer comentarios. Para acompañar el proceso, exigir y vigilar la ejecución en tiempo real y pronunciarse cuando toque.

La presencia de Francisco Valencia en la gerencia de Aeromatecaña me da cierta tranquilidad y me he permitido decirle que lo primero y lo más importante que en este momento no se puede perder, es la confianza pública.

Es tan definitivo, que no importa cuál es el alcance del impacto negativo de lo que esta sucediendo en sus laderas, si no nos decimos la verdad. Es a partir de allí que surgen las soluciones reales y definitivas. Las medias verdades son fatales.

Si los árabes hacen edificios gigantes en islotes de relleno en el mar, los pereiranos hemos construido un aeropuerto que parece un portaaviones hecho a punta de rellenos. Ese no es el problema, como estúpidamente nos lo quiso decir en 2005 un director de Aerocivil que hoy está procesado por narcotráfico.

Lo de Aeromatecaña no es grave, pero podría empeorar si no ejecutamos la ingeniería geotécnica correcta que la ciudad tiene con especialistas de fama nacional como Álvaro Millán Ángel, Armando Ramírez Villegas, Ciro Medina Echeverri, Álvaro Daniel García, Jhon Henry Mora, José de la Cruz Velásquez para mencionar apenas a los ingenieros que durante 50 años han hecho en esta región obras de mitigación y disipación de aguas en zonas de laderas deleznables.

A todo lo largo de las laderas en la variante La Romelia-El Pollo hay numerosos gaviones y tratamientos de salud que han pasado la prueba ácida en el manejo de aguas porque la geotecnia no es otra cosa que la aplicación y ejecución de obras prácticas de ingeniería especializada en el manejo de suelos deleznables, que, como los nuestros, están conformados por cenizas volcánicas.

En este momento ya deberíamos estar ejecutando esas obras prácticas de ingeniería mostrando el sentido de pertenencia y el perrenque pereirano. Así de sencillo.

Así que, alcalde Maya, si ya tiene en caja los $10 mil millones del gobierno nacional, el decreto de Urgencia Manifiesta y el CDP, solo falta que contrate una firma de ingeniería geotecnista -no un especialista en Ciencias de la tierra- con todo respeto por el ingeniero Diego Ríos quien propone la construcción de un muro que en 2019 era de 10 metros y ahora con el nuevo derrumbe sería de 30 metros, y ya no habrá plata que aguante; salvo que detrás de eso haya algo que no queremos imaginar. Qué pena, pero así es.

Las obras que se habían iniciado el año pasado fueron insuficientes y al parecer, no con todo el rigor de ingeniería que se requería, según informes que me llegan.  

Aeromatecaña tiene historias que enaltecen el espíritu pereirano y el legítimo orgullo de un activo que jalonó el juvenil pasado de la ciudad gracias al esfuerzo y al amor de sus juntas directivas que se bastaban a sí mismas para visionar su importancia estratégica.

Ser inferiores a ese pasado histórico y a la responsabilidad actual de superar y solucionar los problemas de manera pronta, razonable y práctica, sería inaceptable e imperdonable.

garciaquirogapress@gmail.com

Pereira, lunes 3 de agosto de 2020

3 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo esto requiere de la intervención rápida de verdaderos Ingenieros que manejen este tema tan delicado con el profesionalismo y la transparencia que se necesita y no sean ciontaminados por la corrupción, pero he ahí el problema.

  2. Muy buena esta columna Luis, el problema también está en la confianza pública. ¿Cómo nos van a creer que la cabecera del aeropuerto no tiene riesgos, si hace más de un año daban por hecho que El Portal de la Villa tampoco los tenía y se les vino abajo? Y que dejaron todo ahí sin hacer nada como si ya no fuera a suceder más y se les desplomó el resto.

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